
Por Hugo Salazar Jaramillo
Ing. Sanitario
Hoy la situación que vivimos los ciudadanos de la Ciudad Sur, prácticamente de quienes vivimos al sur del Río Meléndez, nos muestra en un desarrollo urbanístico no adecuado, por varias razones:
1. El urbanismo que se desarrolla y autoriza sin mayores criterios, que arrasa en gran medida con: las rondas de los ríos y la arborización voluminosa; el que maltrata y desplaza la biodiversidad; el que acelera el piso de cemento, que hace aumentar la escorrentía artificial y elimina la absorción natural del suelo por los que genera gran volumen de aguas superficiales y por ende inundaciones; el que afectando las pocas zonas verdes que quedan, al igual que las mal trazadas, estrechas y mal construidas vías que se “reciben”, generan la falta de movilidad en todos los momentos y aumentan la congestión, más en días lluviosos, y en fin una urbanización sin espacios públicos o inadecuados, sin andenes, sin áreas de parqueo al interior de los condominios, colegios, universidades, centros recreacionales y deportivos, y menos en los centros comerciales que se atomizan, ni en los supermercados, ni en hoteles, casas de eventos y locales de espectáculos que se autorizan en áreas netamente de preservación residencial y además, sin áreas suficientes para los desarrollos institucionales, es decir, el ciudadano en general es lo de menos y a el peatón “que se lo lleve quien lo trajo” y en donde la calidad de vida poco importa y menos si se afecta la “salud humana” y con ello los bolsillos del ciudadano y los gastos de la nación en la atención por la salud pública.
2. Del párrafo anterior, se deducen o se infieren los resultados de: hacinamiento, reducción de las áreas verdes en indicadores como la menor cantidad de m²/habte.; mayor contaminación de aire, de suelo y de agua; menor humedad en suelo y en aire; mayor cantidad de partículas contaminantes en el aire (PM10 y PM2,5) y mayor número de personas enfermas con afectaciones pulmonares; aumento de temperatura y mayor evo-transpiración; mayor intensidad y duración de las lluvias; y todo tendiendo a volver cada vez más enferma a una población lo que significa mayor morbilidad y mayor cantidad de muertes. A ello hay que agregarle, la deficiencia en los servicios públicos de todo orden, la energía que se va semanalmente, los teléfonos que se aíslan, las aguas residuales que se combinan con las lluvias, se producen reboses, inundaciones y se contaminan las vías y luego las corrientes superficiales, los ríos.
3. Igualmente, se genera el alejamiento de la vivienda del trabajo, mayor congestión, y más angustia de vida. Más carros y motos, menos peatones y bicicletas. La ciudad se vuelve cada vez más amorfa y menos ordenada, pierde competitividad y se genera pérdida de oportunidades de trabajo y todo eso conduce a la informalidad y al aumento de la inseguridad.
4. Pedimos Paz y convivencia, pero no se generan las pautas y las políticas públicas, para lograrlas y si existen las normas, Colombia está llena de buenas normas en muchos campos, ellas no se aplican debidamente o no se hacen cumplir. La impunidad está a la vista; la corrupción ha hecho mella.
5. Aquí, no está ganando la ciudad, ni el ciudadano; tampoco los inversores y urbanizadores, tal vez temporalmente, pero las situaciones se vuelven insostenibles y a la larga perderán.
Lo descrito es tal vez la pérdida de identidad de Cali, que tampoco ha sabido conservar lo conservable, pero es el grito de no seguir haciendo una mala ciudad, es el grito de pedir un alto en el camino y que se replanté lo actuado y que se estudie detenidamente la visión y las prospectivas de su desarrollo.
Muchas ciudades en el mundo han podido revertir sus tendencias, nosotros también podemos, la ciudad y el entorno lo necesitan y confiamos plenamente en la actual administración, para revertir tantos años de absurdo manejo y para que comience a desarrollar el buen futuro adecuadamente planificado de ciudad y además, prepare a quienes bien le deben suceder. CALI, No debe repetir la historia y menos de la mano de los mismos que la deterioraron, de hecho, el pensamiento de un nuevo municipio, sigue latente.