Por José Antonio Aguilera
Para pintar los grafitis que vemos habitualmente en muchas calles de todas las ciudades del mundo se requieren toneladas de aerosoles que contaminan la atmósfera. Sin embargo, también esta forma de arte gráfico está dando un giro hacia lo verde, hacia el respeto medioambiental. Son ya numerosos los artistas que utilizan materiales naturales para seguir expresando su arte en las calles.

Pero el caso es que existen otras alternativas que además resultan mucho más curiosas, divertidas, ecológicas e incluso más críticas y reivindicativas si cabe, a la par que no suponen ningún delito como tal : ). Claro que son más efímeras si cabe que los grafitis convencionales. De esas os vamos a hablar hoy aquí.
La mayoría, por no decir todos, encierran mensajes con una "conciencia" y/o crítica ambiental muy destacada, aunque es cierto que cada vez más empresas publicitarias se interesan por estos fenómenos.
Podríamos diferenciar dos tipos, el "grafiti verde/vivo" y el "grafiti invertido", aunque en realidad hay muchos tipos. El primero consiste en realizar un estampado en una pared con algún material vivo o natural, como el musgo o el barro. El segundo consiste en encontrar una pared lo bastante sucia como para que al limpiarla estés "pintando" : ) como la pared de un túnel con tráfico rodado.
Un espray aerosol resulta muy contaminante: no solamente emiten partículas finas que se inhalan con mucha facilidad, sino que además pueden emitir compuestos orgánicos volátiles (COV), contaminantes que se encuentran en la atmósfera y representan un riesgo para la salud. Los COV contribuyen a la contaminación del aire interior de los hogares y, en combinación con los óxidos de nitrógeno, pueden formar el ozono troposférico, conocido como “ozono malo”.

Desde hace algún tiempo se observa en algunas ciudades la aparición de grafitis diferentes, la mayoría de ellos realizados con materia vegetal. Estas obras verdes son realizadas por los artistas grafiteros ecológicos, que utilizan mezclas de materiales naturales libres de sustancias contaminantes para plasmar sus obras en las calles.
Un ejemplo de ello es la artista británica Anna Garforth, que utiliza una mezcla de yogur y de azúcar para pegar en las calles de Londres sus poemas fabricados con musgo, o Edina Tokodi, artista húngara afincada en Nueva York, que va dejando su huella ecológica por las calles de la gran manzana en forma de conejos, ciervos, osos polares y signos de interrogación que tratan de hacer reflexionar invitando a crear un planeta más verde desde los muros deteriorados de las calles de la ciudad estadounidense.
Con sede en Milwaukee, en Wisconsin, Estados Unidos, Jesse Graves es un ecologista que defiende el arte y la justicia social. Con ayuda de plantillas de madera para realizar estampados creados por él mismo, este artista realiza diversos grafitis en diferentes soportes a base de tierra o barro a través de los que transmite mensajes comprometidos sobre el petróleo, el compost o los residuos. Además de compartir su compromiso por un mejor planeta, Jesse muestra en su página web el secreto de sus técnicas para que otros puedan fabricarse sus propios materiales.
¿Cómo se crea un grafiti de musgo natural?
Los grafiteros verdes tratan de fabricarse su propio material, normalmente consistente en diferentes tipos de vegetales. Recogen el musgo al pie de los árboles, luego lo cortan según la forma deseada y después lo pegan con pegamento ecológico casero. "Comprar plantas tratadas con abonos y pesticidas no se corresponde con la imagen de la "Guerrilla Gardening". Nuestra visión de las cosas consiste en darle tiempo a la vegetación para que crezca. No hay que plantar vegetales en lugares donde se encuentren obstáculos para su instalación o falten elementos que favorezcan su crecimiento", explica la "Guerrilla gardening" parisina.
En Francia se está viviendo una enorme expansión de la llamada "Guerrilla Gardening", movimiento creado en Nueva York en 1973 y cuyo nacimiento surge de una iniciativa hippie que predicaba el retorno a la naturaleza. En 2004, el publicista neoyorquino Richard Reynolds retomó el movimiento con un objetivo estético y alimentario que promulgaba entre sus miembros la siembra clandestina de flores y hortalizas.
Actualmente, la "Guerrilla Verde" conoce tal éxito en Nueva York, que algunos lugares de siembra habituales se han convertido en sitios oficiales y transformados en jardines comunitarios que gestionan los ciudadanos. Los "guerrilleros" se apropian de espacios públicos de las ciudades sembrando flores en los sitios más degradados, tratando de manifestar que el espacio público no tiene dueño.
La "Guerrilla Gardening" busca transmitir un mensaje a los ciudadanos para que vuelvan a creer e invertir en sus barrios, reunirse con sus vecinos para cuidar de sus plantas y mostrar a los visitantes el potencial que tienen los espacios urbanizados grises y sin vida.
En Francia, la asociación "Dejemos crecer" ha distribuido 55.000 bolsas de semillas por toda la región de París. Según la última encuesta de la agencia Unep – Ipsos 2010, 7 de cada 10 franceses estiman que no hay suficiente espacio verde en su ciudad. En abril, París y varias de las ciudades de su provincia se vieron conquistadas por una marea verde que convirtió en praderas de flores salvajes los espacios más degradados de la región. La operación fue llevada a cabo por "Dejemos crecer" en colaboración con la agencia regional para la defensa de la naturaleza y la biodiversidad "Naturparif".
Según comenta Hélène Binet, miembro de la asociación, «Al principio preparábamos guías sobre consumo sostenible, pero pensamos que debíamos pasar a la acción. Para reintroducir el verde en la ciudad teníamos varias alternativas: o bien actuábamos solas y llevábamos a cabo una especie de "guerrilla gardening" u optábamos por una acción más organizada asociándonos con otros colectivos urbanos »
Sensibilizar y crear participación ciudadana son algunos de los objetivos de "Dejemos crecer", pero además, esta organización también busca devolver la biodiversidad perdida a las ciudades. En los saquitos de semillas que se han distribuido entre la población se encuentran 17 especies de flores y gramíneas salvajes cuidadosamente seleccionadas. Se trata de especies locales de diferentes colores y formas para atraer a los insectos.
Los grafitis los jóvenes caleños veden buscar de ser ecológicos, ojala las protestas de las universidades públicas o manifestaciones de cualquier tipo, que rayan las estaciones del mío, paredes, garajes fueran más conscientes con el medio ambiente y acaben con los aerosoles que contaminan la atmósfera y no ínsito a ello, pero los grafitis ecológicos serian más bonitos para los caleños.