En los últimos años en el Valle del Cauca hemos tenido muchos planes regionales de desarrollo, pero por las irregularidades administrativas e incongruencias entre los gobernantes, empresarios y el sector político, no se ha logrado concertar una línea de crecimiento y por el contrario los problemas sociales se aumentan.
Nuestra actividad empresarial al no estar en el sector petrolero, minero o financiero, no aparece dentro de las estadisticas patrimoniales de las primeras empresas colombianas y esto por supuesto afecta nuestros ingresos y el futuro macroeconómico.
Adicionalmente el Gobernador sancionado lo único que hizo fue dejar un Plan de Desarrollo hasta el 2015 que no fue concertado con el sector privado y gremial y ahora Ubeimar Delgado nuevo Gobernador elegido por una coalición política y empresarial amplia, está en la obligación con sus electores de trazar un norte planificado de largo plazo.
Desde la crisis derivada de la vinculación del narcotráfico en nuestra vida regional, el éxodo del capital regional al exterior, el ajuste ético de la economía, desanimo empresarial y el desgreño administrativo de las últimas administraciones seccionales, hemos descendido tanto, que hasta perdimos la categoría especial en el tratamiento fiscal de la Nación. Los Municipios Vallecaucanos retroceden hasta en población y Cali incrementa sus niveles de pobreza y miseria.
Ante las dificultades legales de un nuevo Plan de Desarrollo Departamental , debería de concertarse con todos los sectores económicos, sociales y políticos un PLAN MARCO DE DESARROLLO REGIONAL, que defina los principales proyectos para los próximos 20 años. Por supuesto que sería la gran visión hacia el Pacífico, la conectividad con los países andinos y con el gigante Brasil; la inserción de nuestra economía en el mundo global y especialmente en el ámbito tecnológico. Pero no podríamos dejar de definir la orientación productiva de nuestro departamento, ante todo en la explotación equilibrada ambientalmente del Pacífico Vallecaucano y la forma de como volvemos a internacionalizarnos. Es urgente la desconcentración de la macrocefalia de Cali y la necesaria conexión férrea con Buenaventura, Palmira, Buga, Tuluá y Cartago mediante un tren de cercanías, que nos cambiará nuestro modo de vivir, trabajar y pensar. De tal manera que volvamos a ser atractivos a la inversión extranjera, en renglones económicos que seguramente están sin explotar.
Nuestro departamento debe proyectarse hacia el PAÍS VALLECAUCANO, así lo han considerado dos mandatarios de nuestra generación, lo que nos permitirá generar una dinámica productiva con independencia y ante todo para la recuperación del liderazgo nacional.
Ahora con dos gobernantes, Rodrigo Guerrero en la Alcaldía de Cali y Ubeimar Delgado desde la Gobernación, acompañados del sector social, empresarial y gremial, debería concertarse la visión futurista y la solución en el largo plazo de nuestras necesidades sociales, en un documento que podría reglamentar el actual Plan de Desarrollo y de ésta manera encontrar el piso legal para proyectar nuestro futuro.
Por supuesto que la primera tarea es recuperar confianza sirviendo de modelo gubernativo, recuperar la viabilidad económica de ambas entidades territoriales sumidas en un caos financiero y con gravísimas dificultades para atender la solución a las necesidades básicas insatisfechas de los ciudadanos y desarrollar sus planes de inversión. Así mismo la recuperación de la institucionalidad y la gobernabilidad es tarea primigenia, para la cual se les pide a los Concejales de Cali y a los Diputados de la Asamblea del Valle, ser generosos con la ciudad y la región. En este logro, el concurso de los Congresistas del Valle es imperioso para buscar conciliar los deseos políticos con el interés general.
Caliescribe participa de todas estas iniciativas que consulten el bien común y el futuro de nuestro departamento, el cual fue dotado de una riqueza inigualable, un mandato heredado de nuestros abuelos, lo que nos obliga a conciliar esquemas de desarrollo novedosos para atender el vertiginosos crecimiento de los problemas.
Estos antecedentes inmediatos, deben ser el gran motivo para la transformación necesaria de nuestro departamento y así recuperar el desarrollo económico con justicia social. Nuestros líderes deben conjugar una verdadera apertura política, económica, gremial y social; de tal manera que se pueda cristalizar la unión de los Vallecaucanos, mediante la promulgación de una carta de navegación de largo plazo que concite la voluntad popular.