
Las razones subyacentes en el aumento de la popularidad de la jardinería son diversas. Un estímulo principal es que los dueños de casas aprecian el valor de incrementar el atractivo estético de su propiedad con renovaciones externas, particularmente si están pensando en vender sus viviendas. Pero, tal vez el beneficio más gratificante de la jardinería es que puede llegar a ser un pasatiempo relajante.
Antes de efectuar la plantación es básico acondicionar el suelo que va a acoger las plantas que hayas elegido y planear el día anterior, ¿dónde vamos a ubicar cada especie?, ¿qué diseño queremos darle al jardín? Cuando estemos con las flores en la mano no es un buen momento para pensar dónde las podemos poner, porque en ese caso es muy posible que la planta se debilite en el proceso. También es importante regar las plantas el día anterior al que vayamos a hacer el trasplante puesto que un cepellón demasiado compacto y seco, nos va a dificultar bastante quitar la planta de la maceta y manipularla con delicadeza.
Para que las plantas en flor dispongan de un suelo perfectamente aireado, es importante cavar para darle oxígeno a la tierra. A continuación, rastrillar el macizo y luego, afirmarlo con los pies. Con un palo que sea proporcional a las raíces de las plantas que queremos disponer en el jardín, haremos un agujero suficiente para evitar tener que doblar las raíces en el momento de introducirlas en la tierra.
El siguiente paso es sacar la planta de la maceta con mucho cuidado, evitando forzarla para que no se rompan las raíces. A continuación la trasplantáremos directamente al hoyo, la recomendación es hacer esta operación maceta por maceta, ya que si sacamos todas las plantas de golpe y vamos plantado, es posible que las raíces se nos sequen en ese periodo de tiempo.
Una vez tengamos la planta introducida en el hoyo, repondremos el suelo que habíamos extraído anteriormente. Para evitar una mala manipulación de las plantas es importante cogerlas para cualquier manipulación siempre por las hojas o el cepellón, nunca por el tallo. Si las plantas son de tienda, pinzaremos los ápices de crecimiento. Cuando tengamos la planta plenamente ubicada en su lugar es momento de examinar la parte visible del cepellón. En el caso de que haya raíces enrolladas, las cortaremos con mucho cuidado de no romper el cepellón. Una vez resuelta la ubicación e instalación de la planta, rellenaremos el espacio que queda entre el cepellón y la pared del hoyo con mezcla de plantación, afirmaremos la mezcla con los dedos sin apretar demasiado y trabajo terminado.
Durante las primeras semanas del transplante es muy importante regarlas de manera constante hasta que se afiancen. Una vez veamos que han arraigado bien deberemos regar cada vez que veamos su follaje un poco mate, es mejor no esperar a que se queden mustias porque en este caso nos será mucho más difícil recuperarlas.
El riego debe ser copioso, puesto que un salpicado nos puede ser incluso perjudicial. Más o menos necesitaremos de 8 a 15 litros por metro cuadrado. Otro apunte para recordar en lo que respecta al riego es que deberemos tener en cuenta la naturaleza del suelo: uno arenoso se seca muy rápidamente en cambio uno arcilloso queda encharcado mucho más tiempo. Y en lo que respecta a los charcos, no se trata de mantener el suelo siempre empapado porque nos podría acarrear bastantes problemas de plagas, es mejor que entre riego y riego dejemos unos días para que el suelo se seque un poco y vuelva a acoger el agua con avidez.
Tipos de flores




Los Besitos llegaron a Colombia hace muchos años y puede decirse que se dan en todas partes gracias a la facilidad de su cultivo y propagación.
Se dan con frecuencia en tierra húmeda, les hace bien la sombra, y sus tallos son fuertes y erguidos. Pueden sembrarse en materos, en bordes para jardines, antejardines, senderos o agrupados en diversos colores formando eras sobre el césped. Los cultivadores profesionales recomiendan para su abono una mezcla de cascarilla de arroz, tierra negra y materia orgánica. Deben regarse con abundante agua.

Esta es una de las 422 especies apreciadas en jardinería en numerosos lugares del mundo, y que incluye nuestro geranio, primo hermano de los novios y perteneciente al género Pelargonium, clasificado antiguamente dentro de las geraniáceas. Los novios se dan en cualquier tipo de suelo que no sea excesivamente húmedo, y prefieren la exposición al sol. Su hábitat comprende todas las regiones templadas del mundo y crecen aun en zonas montañosas tropicales. Comunes en la región oriental del Mediterráneo, son los balcones de los cuales cuelgan materos de barro colmados del rojo de una maceta de novios contra una pared blanca y relumbrante de sol. También entre nosotros lucen toda su belleza en balcones, terrazas y ventanas, así como en eras multicolores. La reproducción más fácil se da por división de matas.


Para su crecimiento requiere de mucho sol y debe estar resguardada del viento. Es ideal sembrarla en grupos para generar masas de color.

Bueno queridos lectores por el pequeño espacio que tenemos, la otra entrega de mi columna dará a conocer más plantas y flores para sembrar en tu jardín ya sea interior o exterior, y ¿por qué no? También en las oficinas.