
Por Guillermo E. Ulloa Tenorio
Economista de la Universidad Jesuita College of the Holy Cross en Estados Unidos, diplomado en alta dirección empresarial INALDE y Universidad de la Sabana. Gerente General INVICALI, INDUSTRIA DE LICORES DEL VALLE, Secretario General de la Alcaldía. Ha ocupado posiciones de alta gerencia en el sector privado financiero y comercial.
Al finalizar el 2013 la euforia carnavalesca de la Feria de Cali obnubiló aspectos fundamentales de convivencia ciudadana. La administración municipal inicia el segundo tiempo de su mandato con grandes retos en cuatro frentes que no ha podido superar.

La tasa de homicidios supera ochenta por cada cien mil habitantes, convirtiendo la ciudad en la más violenta del país y una de las más complejas en América Latina.
El más sensible es la inseguridad. La tasa de homicidios supera ochenta por cada cien mil habitantes, convirtiendo la ciudad en la más violenta del país y una de las más complejas en América Latina. Los organismos de seguridad ciudadana; Policía, Secretaría de Gobierno y estamentos judiciales fracasaron en la implementacion de estrategias acertadas para combatir el flagelo. El incremento de delitos asociados con oficinas de cobro, micro extorsión, micro tráfico de estupefacientes y sicariato han encontrado terreno fértil para el fortalecimiento de pandillas juveniles. Estas bandas criminales se camuflan con facilidad, ante la precaria presencia de la autoridad, aterrorizando los vecindarios, especialmente en las comunas 13, 14, 15, 18, 20 y 21.
Solamente hasta el mes de Noviembre, con la militarización de estas comunas se logra estabilizar la tendencia ascendente homicidal. La medida del Plan Desarme, clamada por la ciudadanía, tan solo fue acatada por la Tercera Brigada en forma provisional en Diciembre. La Arquidiócesis se ha unido al esfuerzo llevando uña luz de esperanza en la recuperación del núcleo familiar, base fundamental de una sociedad con principios y valores. La ciudadania reclama mayor responsabilidad, autoridad, gobierno y sensibilidad social a sus actores.
Si tan solo el 11% de la demanda de transporte es cubierta por el automóvil particular, pero se legisla en beneficio de este modo, el resultado es la caótica e improvisada movilidad de la ciudad. La Secretaría de Tránsito y Transporte se ha recostado en medidas represivas y cortoplacistas del sistema de foto multas e invasión irregular de "policías acostados". Carece de un Plan de Movilidad sustentable.
Si tan solo el 11% de la demanda de transporte es cubierta por el automóvil particular, pero se legisla en beneficio de este modo, el resultado es la caótica e improvisada movilidad de la ciudad.
Como primera autoridad poco ha ejercido en corregir y liderar el mejoramiento de la actual plataforma operativa del Sistema Integrado de Transporte Masivo. Las rutas alimentadoras, frecuencias, información confiable, culminación de infraestructura física inconclusa son algunos factores que impactan negativamente en la adecuada prestación del servicio.
Las ciclo rutas, que por mandato nacional, deben construirse en beneficio de una mayoría superior de usuarios que el automóvil, parecería no interesar dentro del contexto de movilidad y conectividad. Igual suerte ha merecido el diseño y desarrollo de espacios adecuados para el peatón en todas las comunas de la ciudad.
Esta dependencia no puede anquilosarse en medidas represivas únicamente. Debe buscar creatividad apoyándose en tecnologías disponibles de simulación, semaforización inteligente e integralidad que permita fluidez y mejores tiempos de recorrido de todos los componentes intermodales de transporte. Las velocidades máximas deben ser objeto de análisis, especialmente en vias diseñadas para soportar mejores condiciones de velocidad y recorrido, suprimiendo velocidades máximas de 30 kph en vías de rápido tráfico.
El tercer desafío es concluir las megaobras decretadas, inconclusas y sin adjudicar. Aunque no corresponden a un Plan Vial actualizado, articulador y conector, su ejecución aliviará cuellos de botella, puntualmente en las entradas a la ciudad y el rápido desarrollo del Sur. Es imperativo continuar con el mejoramiento y pavimentación de la red secundaria, en deteriorado estado.
Finalmente la ciudad moderna, proyectada a veinte años requiere un POT con visión metropolitana, altamente competitiva que sea consecuente con el estímulo de nuevas inversiones productivas orientadas a mercados globales, en especial los miembros de la Alianza del Pacífico y cuenca Asia-Pacifico.
