Por Humberto Giratá
En su reciente libro “Lo que el dinero no puede comprar”, el profesor de Harvard, Michael Sandel, argumenta que “ya no somos una economía de mercado, sino una sociedad de mercado, por lo tanto, ya no valoramos en un sentido moral sino en un sentido económico”. En este libro, el autor realiza una extensa investigación a partir de miles de ejemplos verídicos, analizados para anudar sus argumentos y crear nuevas perspectivas sobre temas que parecen ya definidos.
Michael Sandel nació en Minneapolis en 1953. Anteriormente, había publicado los siguientes libros: 'El liberalismo y los límites de la justicia' (2000), 'Contra la perfección' (2007) y 'Justicia. ¿Hacemos lo que debemos?' (2011). En sus obras, ha puesto en duda los presupuestos de la sociedad, de sus sistemas judiciales y de las fronteras de los sistemas que nos rodean.
Sandel desea provocar el debate a fin de cambiar el paradigma económico al confrontar los puntos de vista económicos y morales sobre tendencias específicas de la sociedad: desde lo cotidiano: filas en los bancos, parques de diversiones o regalos de Navidad; hasta lo colectivo: medio ambiente, derechos reproductivos, educación y salud).
Su esquema opera con abundantes ejemplos, como los siguientes:
· Existe una firma de EEUU dedicada a escribir discursos para cumpleaños y brindis por US$149. ¿En qué sentido es favorable a la economía, pero no a la moral, la amistad, las relaciones personales? ¿Es posible comprar la sinceridad y el afecto?
· Existen empresas que pagan a indigentes y desocupados por hacer la fila en el Congreso de EEUU por US$20 la hora, para que otros más adinerados, luego ocupen los puestos. Así, la entrada a ese sitio público, sería exclusiva.
· En Navidad, ya la gente prefiere dar dinero en vez de regalos, corrompiendo esa esfera esencial –puesto que "valora falsamente" un objeto-. Igualmente, monetizar todas las formas de regalar entre amigos puede corromper la amistad porque corromper significa deformar, perder una esencia original.
· Se pregunta ¿Qué diferencia hay entre alquilar un vientre en India y comprar niños? Entre esas dos esferas, Sandel encuentra que la economía es un sistema que pone precio a los objetos sin juzgarlos.
En la economía actual se cree que el mejor postor, quien más dinero ofrezca por un objeto, es quien mejor lo valora. Es muy posible que un historiador del arte aprecie con más tino una obra de Picasso que un coleccionista con mucho dinero; o que en un partido de béisbol, un aficionado ubicado en los puestos más alejados sepa más sobre el juego que un multimillonario sentado en el palco.
Concluye que el problema no es el dinero sino sus modos de uso: la economía de mercado es una herramienta que bien utilizada provee beneficios. Afirma que a pesar del duro golpe en 2008, la economía sigue siendo un mecanismo de fe. No obstante, está la evidencia que la burbuja -exceso de fe en la economía-, ha producido un mundo de espejos, de imágenes falsas.
Finalmente, el autor cree que cada caso debe observarse en sus singularidades. No es posible uniformar todas las actividades humanas, como sucede con la lógica de producción, oferta y demanda. ¿Quién y cómo deben ser valorados los hechos más esenciales de la vida? Sandel no responde, pero, pide que los lectores respondan.
