
Por Carlos Enrique Botero Restrepo
Arquitecto Universidad del Valle; Master en Arquitectura y Diseño Urbano, Washington University in St: Louis.
Profesor Maestro Universitario, Universidad del Valle. Ex Director de la Escuela de Arquitectura de la Universidad del Valle (de2012 a 2015) y Director del CITCE (Centro de investigaciones Territorio Construcción Espacio) de 2006 a 2010.

Actuando en democracia el voto es un premio que se conquista o un castigo cuando no se logra. Es de elemental cultura ciudadana entender que como ciudadano es lo único que se tiene para ser contundente en el rechazo o expectante en el éxito.
Los niveles de cultura política en términos de calificación ciudadana, en nuestro medio, no logran hacerle entender a buena parte de la ciudadanía que el voto es sagrado y que hay que respetarlo como se debe respetar a la madre.
incumplidos con lo acordado, pactado y pagado.
Sería deplorable entonces que aparezca un determinado número de electores respaldando candidatos tan de baja calaña como el exalcalde Ospina para que maneje el municipio en los próximos cuatro años. Además de dejar a Cali hundido en una olla asquerosa, sazonada por contratistas ladrones que además de incapaces profesionalmente son incumplidos con lo acordado, pactado y pagado.

La senadora Angélica Lozano, tan clara y limpia, actúa como marido o esposa adúltera que aprovecha un viajecito fuera de la capital para pecar, porque en Bogotá es muy pulcra, pero viene a esta provincia a hundir la credibilidad que pueden tener los verdes cuando apoya alegremente al peor y más deshonesto excalde que hayamos sufrido.
Esto es una alerta, pero no es la única. Aquí hay también un número significativo de cómplices agazapados e hipócritas que le aprobaron al alcalde Ospina semejante monumento a la imbecilidad que fue el plan de las dizque 21 Megaobras.
¿Qué opinan los concejales de Cali, muchos aún en ejercicio y muchos con ganas de repetir para el próximo cuatrenio, que votaron sin ninguna vergüenza, pero con todo el cinismo que los caracteriza, aquel acuerdo municipal que crucificó a medio Cali y destruyó cualquier sentimiento de esperanza por lograr una ciudad mejor para todos? No puede haber ningún instrumento de planificación para atender obras de infraestructura urbana como es la contribución por valorización, que haya caído en el mayor desprestigio posible como se siente hoy en la ciudad. Pero la historia es clara: no se puede separar a los autores, o cómplices, de los resultados del ejercicio de gobierno y control legislativo –alcalde y concejo municipal- de los desastres causados por su manejo del poder.

Tal parece que un concejal puede pasar de agache ante los desafueros causados por su actuación; nadie les pide cuentas ni mucho menos ellos las van a rendir ante un electorado anónimo. Pero a los ciudadanos les queda un arma efectiva y legal: el voto. Un paso adelante en el desarrollo de la cultura ciudadana consiste en ejercer conscientemente el ejercicio más elemental de la democracia, votar limpio. Un tamal, que es el precio que muchas campañas pagan por un voto, ni mata el hambre ni lo hace desaparecer.
hay que usar la única arma que validan la historia y la cultura ciudadana, el voto
Hay que sancionar a los politiqueros que se hacen elegir como concejales para controlar o participar en la administración de contratos del municipio sin que se comprometan efectivamente en la vigilancia política del ejercicio. Hay que castigar de frente, hay que usar la única arma que validan la historia y la cultura ciudadana, el voto. No votar por estos corruptos. Eso les duele profundamente; no se deje manipular su vida que vale mucho más que un tamal.
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