Skip to content
Archivo Caliescribe
Archivo Caliescribe
  • Confidenciales
  • Cali: Ciudad y ciudadanos
  • Reporte urbano
  • Política
  • Economía
  • Deporte
  • Columnistas
  • Archivo
  • Ver contenidos recientes
Archivo Caliescribe
AMERICA

Un día volvimos

Redaccion Caliescribe, 28 February, 2017

La ausencia disminuye las pasiones medianas y aumenta las grandes, como el viento apaga las velas y enciende más el fuego, escribió F. de La Rochefaucauld. El 17 de diciembre de 2011, América descendió al infierno de la B, fecha que ningún hincha quiere recordar, pero jamás olvidará. Cinco años después logra el anhelado ascenso y se instala de nuevo en la élite del fútbol colombiano. Un lustro de ausencia, lejos de apagar el fuego de la pasión escarlata, la exacerbó. Esta es la crónica del día cuando volvimos.

Por: Julio César Pino Agudelo
Escrito originalmente para el periódico La Palabra,
Universidad del Valle.

“Un partido de fútbol sin goles es como un domingo sin sol”, dijo Di Stéfano. Aunque era sábado y el partido terminó sin goles, un sol intratable reinó sobre el cielo sanfernandino la tarde del 4 de febrero de 2017, cuando la mechita volvió a la A. El partido duró noventa minutos, pero empezó a jugarse dos meses antes cuando le ganaron al Quindío y sellaron el ascenso. El rival: Águilas Doradas de Rionegro. Un equipo sin historia que vino a hacer historia contra un histórico.

Todos los caminos llevaron al Pascual. Las calles del tradicional barrio San Fernando fueron arterias por donde avanzó un torrente rojo de fervorosos fieles peregrinando hacia el templo sagrado. “Se puede cambiar de mujer, de partido político o de religión, pero no de equipo de fútbol”, escribió Eduardo Galeano.

A dos horas del pitazo inicial me sumé a una fila de tres cuadras que desembocaba en la Avenida Roosevelt. Descamisados de mirada perdida y tatuados con los símbolos escarlatas caminaban desafiantes. Mujeres desfilaban ataviadas con gafas de colores y ajustadas prendas alusivas al equipo que dejaban poco a la imaginación. La esquina donde terminaba la fila era una zona de tolerancia donde se tomaba cerveza y se fumaba marihuana; la bareta se entra al estadio en la cabeza, no en los bolsillos. Buses arribaban atestados de hinchas descolgados por las ventanas cantando al ritmo de tambores y trompetas, agitando los brazos y mirando como si el mundo les debiera algo. “América representa la ambición insatisfecha de un pueblo”, escribió Alfonso Bonilla Aragón, hincha ilustre desde el génesis americano. Los Robocops del ESMAD hicieron presencia y el ambiente se tensó. Adolescentes esclavos de una pasión febril que los arrastra a hacer lo que sea por sentirse parte de algo más grande que ellos, se deslizaban por la fila vendiendo dulces o mendigando monedas para comprar la boleta. Los revendedores, inmunes al regateo, se la rebuscaban comerciando con la ansiedad de los hinchas.

¿Nos ayudas con tu firma? Es para la consulta que busca acabar con la corrupción, me dijo una rubia que recorría los alrededores del estadio con otros voluntarios. ¡Claro!, exclamé. El problema de este país no es la guerrilla, es la corrupción de los políticos. ¡No respetan nada!, comentó un señor que estaba detrás de mí. Ante la exasperante quietud de la fila, prosiguió indignado y con mirada sudorosa: ¡Una hora aquí y esto nada que avanza! Es que se están colando, comenté resignado. ¡ Y nosotros aquí como un par de maricas haciendo la fila! Esperáme aquí, le dijo a quién parecía ser su hijo. A los diez minutos el pelao’ recibió una llamada y abandonó la fila aliviado. Al parecer la corrupción no es patrimonio exclusivo de los políticos: cada quien lo es en la medida de sus posibilidades.

Después de dos horas y con los latidos del corazón acoplados a los tambores que retumbaban en la tribuna sur, ingresé al estadio. Me ubiqué en la tribuna oriental y de inmediato me entregué a la espectacular vista: Cristo Rey de brazos abiertos aguardando la salida de los diablos rojos; el sol redondo como un balón en llamas posado sobre la tribuna occidental; la grama verde marcada con cal; la pista atlética azul aguamarina que bordea la cancha; treinta mil almas vestidas de rojo congregadas por un solo sentimiento , y la tribuna sur, el corazón del estadio que late al ritmo de cánticos que salen de las tripas: No me importa lo que digan/ Lo que digan los demás/ Yo te sigo a todas partes/ Cada día te quiero más. Por alguna razón, siempre que el hombre quiere creer en algo, termina cantando. El fútbol, escribió Galeano, es la única religión que no tiene ateos.

Los equipos entraron a la cancha y el estadio estalló. Absorto con el ensordecedor recibimiento, el partido empezó y no me di cuenta. Me puse los audífonos y encendí la radio. En veinte minutos el partido es aburrido. América controla bien en tres cuartos de cancha, pero en el último cuarto le falta claridad. Águilas Doradas está bien parado y renuncia al ataque. Parece un partido de la B, comentaba el Dr. Mao. Pero los hinchas no fueron a deleitarse con un fútbol lírico practicado por 22 estetas del balón. El partido era lo que debía ser: un pretexto para liberarse de la anestesia del día a día, un trámite menos decisivo que las pasiones de los aficionados. No acudieron a la ansiada cita para descubrir el fútbol, sino para confirmar una constancia emocional.

Jugamos contra Nacional de local. ¡Mucho partidazo!, le dijo visiblemente emocionado un muchacho a su novia en el entretiempo. Después de jugar cinco años contra equipos de segunda categoría, el hincha recupera su autoestima al imaginar que jugarán contra el vigente campeón de América. En el segundo tiempo los rojos salieron por la victoria. Los espectadores se agarraban la cabeza ante las escasas opciones de gol desperdiciadas, y aplaudían, ante un fútbol austero, la precisión de un cambio de frente y el generoso sacrificio en marca de los delanteros. A madrazo limpio se levantaban resortados de sus sillas a reprocharle al árbitro todo, y volvían a sus sillas livianos de ansiedad. Un helicóptero apareció por la tribuna norte y a un octogenario que estaba a mi derecha, al verlo, se le amontonó en la memoria un recuerdo. Me miró y me dijo: Usté no había nacido cuando surgió el paramilitarismo en Colombia. Fue aquí, en este estadio. América jugaba contra Nacional por los cuadrangulares finales. Yo estuve ahí.

Se refería al primero de diciembre de 1981. Una avioneta sobrevoló el Pascual y del cielo cayeron papeles con un escalofriante comunicado del MAS (Muerte A Secuestradores) que anunciaba la conformación de un ejército de autodefensa para combatir a todos los secuestradores en retaliación contra la guerrilla por el secuestro de la hermana menor del Clan Ochoa. Eran los comienzos de la época mágica en la historia de América. La maldición de “Garabato”, que gozaba de treinta años de rebosante salud, fue conjurada por el matrimonio conveniente entre el equipo del pueblo y los mágicos, que ofrecían como dote una montaña de dinero, vil ramera de los hombres. En breve pasó de ser un equipo de mitad de tabla, a un gigante invencible después de su primer título conseguido aquel 19 de diciembre de 1979, fecha que inmortalizó la Sonora Matancera en un bolero. Los mágicos contrataron una constelación de estrellas suramericanas, las juntaron en un mismo equipo y llenaron de gloria el escudo del diablo, llegando al cenit de su esplendor en 1997, cuando fue rankeado por la FIFA como el segundo mejor equipo del mundo después de la Juventus de Italia.

“Una gloria demasiado grande es peligrosa”, canta el coro del Agamenon de Esquilo. La felicidad de los diablos rojos excitó la envidia de los dioses, y del ojo de Zeus un rayo surgió para golpearlos. El gobierno gringo, la policía del mundo, condenó a la mechita al ostracismo comercial por sus nexos con los mágicos y escribió su nombre en el libro de la muerte económica: la “Lista Clinton”. El crepúsculo de una era dorada anunciaba el comienzo de una larga noche que empezó el 17 de diciembre de 2011, cuando Chávez, el juvenil arquero de Patriotas surgido de las inferiores del rojo, clavó un taponazo inapelable en las toldas del equipo que lo vio nacer, condenándolo a purgar sus pecados en la B. Los escarlatas descendieron al infierno cargando consigo la pesada carga de una gloria patrocinada por aquellos Midas que convirtieron en oro todo lo que tocaron, y que con el tiempo se convirtió en mierda. Una purga que todos esperaban fuese corta, pues estaban convencidos de que regresarían triunfales un año después. Pero la realidad fue otra: pasaron 4 años, 11 meses, 10 días, 224 partidos, 8 técnicos, más de 60 jugadores y una dolorosa reestructuración administrativa.

Sonó el pitazo final. La cita con el fútbol, la cosa más importante de las cosas menos importantes, terminó en el estadio y prosiguió en estancos con amigos y cervezas. Atrás quedaron esos lunes sin gloria, esos eneros en los que la ilusión por ascender se renovaba y esos diciembres frustrantes en que moría aplastada. Los hinchas se fueron en estado de ataraxia pleno y con la satisfacción del deber cumplido: acompañaron a su equipo el día cuando volvimos.

 

Uncategorized

Post navigation

Previous post
Next post

Esta viendo los contenidos del archivo histórico de Caliescribe entre abril 2011 y noviembre de 2023.

Ver contenidos recientes
  • November 2023 (108)
  • October 2023 (171)
  • September 2023 (162)
  • August 2023 (142)
  • July 2023 (163)
  • June 2023 (113)
  • May 2023 (116)
  • April 2023 (141)
  • March 2023 (110)
  • February 2023 (106)
  • January 2023 (94)
  • December 2022 (99)
  • November 2022 (143)
  • October 2022 (138)
  • September 2022 (97)
  • August 2022 (130)
  • July 2022 (124)
  • June 2022 (118)
  • May 2022 (109)
  • April 2022 (120)
  • March 2022 (106)
  • February 2022 (101)
  • January 2022 (104)
  • December 2021 (84)
  • November 2021 (152)
  • October 2021 (246)
  • September 2021 (209)
  • August 2021 (168)
  • July 2021 (203)
  • June 2021 (175)
  • May 2021 (177)
  • April 2021 (132)
  • March 2021 (147)
  • February 2021 (134)
  • January 2021 (87)
  • December 2020 (90)
  • November 2020 (138)
  • October 2020 (151)
  • September 2020 (135)
  • August 2020 (183)
  • July 2020 (179)
  • June 2020 (185)
  • May 2020 (177)
  • April 2020 (171)
  • March 2020 (181)
  • February 2020 (196)
  • January 2020 (127)
  • December 2019 (158)
  • November 2019 (173)
  • October 2019 (179)
  • September 2019 (167)
  • August 2019 (198)
  • July 2019 (168)
  • June 2019 (192)
  • May 2019 (167)
  • April 2019 (161)
  • March 2019 (203)
  • February 2019 (168)
  • January 2019 (162)
  • December 2018 (180)
  • November 2018 (188)
  • October 2018 (185)
  • September 2018 (221)
  • August 2018 (175)
  • July 2018 (206)
  • June 2018 (230)
  • May 2018 (237)
  • April 2018 (198)
  • March 2018 (218)
  • February 2018 (175)
  • January 2018 (169)
  • December 2017 (202)
  • November 2017 (189)
  • October 2017 (198)
  • September 2017 (224)
  • August 2017 (194)
  • July 2017 (206)
  • June 2017 (197)
  • May 2017 (196)
  • April 2017 (215)
  • March 2017 (185)
  • February 2017 (130)
  • January 2017 (108)
  • December 2016 (162)
  • November 2016 (126)
  • October 2016 (170)
  • September 2016 (149)
  • August 2016 (145)
  • July 2016 (152)
  • June 2016 (140)
  • May 2016 (114)
  • April 2016 (166)
  • March 2016 (137)
  • February 2016 (149)
  • January 2016 (168)
  • December 2015 (142)
  • November 2015 (149)
  • October 2015 (208)
  • September 2015 (168)
  • August 2015 (188)
  • July 2015 (161)
  • June 2015 (149)
  • May 2015 (161)
  • April 2015 (143)
  • March 2015 (142)
  • February 2015 (148)
  • January 2015 (161)
  • December 2014 (155)
  • November 2014 (174)
  • October 2014 (149)
  • September 2014 (149)
  • August 2014 (164)
  • July 2014 (150)
  • June 2014 (141)
  • May 2014 (170)
  • April 2014 (145)
  • March 2014 (171)
  • February 2014 (128)
  • January 2014 (120)
  • December 2013 (116)
  • November 2013 (179)
  • October 2013 (143)
  • September 2013 (146)
  • August 2013 (157)
  • July 2013 (150)
  • June 2013 (163)
  • May 2013 (155)
  • April 2013 (128)
  • March 2013 (141)
  • February 2013 (127)
  • January 2013 (112)
  • December 2012 (149)
  • November 2012 (120)
  • October 2012 (130)
  • September 2012 (189)
  • August 2012 (132)
  • July 2012 (122)
  • June 2012 (145)
  • May 2012 (134)
  • April 2012 (126)
  • March 2012 (146)
  • February 2012 (120)
  • January 2012 (137)
  • December 2011 (151)
  • November 2011 (131)
  • October 2011 (142)
  • September 2011 (124)
  • August 2011 (133)
  • July 2011 (151)
  • June 2011 (122)
  • May 2011 (141)
  • April 2011 (77)
©2026 Archivo Caliescribe | WordPress Theme by SuperbThemes