Reporte especial
Los siete males de los Siete Ríos de Cali
En lo que puede constituirse en el principal “atentado” medioambiental de los últimos años en la ciudad, tras el cierre de las escombreras que venían funcionando, y la habilitación de una en Candelaria, a la que no llegan los carretilleros informales, los ríos se están convirtiendo en los sitos en los que se están lanzando toneladas de desechos de la construcción afectando la calidad de sus aguas.
Para Gisela Arizabaleta “Hay un problema por resolver: La carencia de una escombrera acorde al nivel de desechos que diariamente se producen en Cali. Esta situación lleva varios años, y no se va a solucionar, sin el trabajo de varias instituciones. Los carretilleros, disponen los escombros en los ríos, generándoles deterioro y contaminación. Y cuando hay lluvia, esto produce la reducción de la capacidad hidráulica de los mismos”.
Además indicó: “Aquí hay un problema cultural. La gente remodela la casa. Salen 5 metros cuadrados de escombro. Se lo entregan al carretillero, se deshizo del problema, pero no hay conciencia de lo que está pasando”.
Esta situación ha sido advertida por las autoridades medioambientales y de gobierno. Se han realizado operativos de clausura, pero al siguiente día de los operativos, al no retornar la policía, los carretilleros continúan en su frenético lanzamiento de escombros, en algunos de los espacios intervenidos o se trasladan a otros tramos del lecho del río.
La
Corporación Autónoma Regional, CVC, indicó que en solo una escombrera ubicada en el barrio Alfonso López, y conocida como “Los Misaeles”, se habían depositado alrededor de 200 mil metros cúbicos de escombros, lo que generaba un riesgo de que se registrara un deslizamiento o un movimiento que pudiera generar un represamiento en el río y una afectación al jarillón. Este sitio fue intervenido, y esto ocasionó que se trasladara la actividad del arrojo de escombros, kilómetros más abajo.
Pero no solo los carretilleros le arrojan escombros al Río. En el sector conocido como la “Vuelta a de las Córdoba”, la problemática de los escombros involucra a quienes salieron perjudicados en la anterior ola invernal, de acuerdo con Hernando Devia, técnico de Recursos Naturales de la CVC:
“Los propietarios de discotecas y viviendas en la orilla del rio, en el afán de protegerse de las crecientes, lanzaron escombros en las orillas, tratando de hacer jarillones y esto afectó la morfología del rio”.
Este “flagelo” de fuentes hídricas convertidas en escombreras, también se evidencia en el Río Cali, y esto está ocurriendo en el sector conocido como la Isla, en donde se pueden apreciar varias montañas de escombros, camufladas entre la maleza de la zona aledaña al cauce.
También esta labor de arrojo de escombros se puede apreciar en el Río Aguacatal a pocos kilómetros de su desembocadura en el río Cali. A este río, los escombros son trasportados en volquetas con residuos de construcciones en el oeste de la ciudad.
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