
Por Guillermo E. Ulloa Tenorio
Economista de la Universidad Jesuita College of the Holy Cross en Estados Unidos, diplomado en alta dirección empresarial INALDE y Universidad de la Sabana. Gerente General INVICALI, INDUSTRIA DE LICORES DEL VALLE, Secretario General de la Alcaldía. Ha ocupado posiciones de alta gerencia en el sector privado financiero y comercial.
La política es el ejercicio del poder en beneficio de los ciudadanos. Debe ir acompañada de la vocación de servir a la comunidad por encima de egoísmos y beneficios personales. Conjurar estas dos condiciones se percibe en quien ha superado las comodidades que el poder otorga y ejerce su labor con humildad y compromiso. Han entendido que no todo está en solamente recibir, ni dejar las soluciones de la problemática de convivencia en manos de los demás. Tener vocación de servicio, significa tener espíritu de servicio y actitud proactiva hacia la labor desarrollada. Se trabaja por el gusto sensato, reflexivo y juicioso de hacer las cosas bien. El deber político y vocación de servir es alcanzar el cumplimiento de metas e intereses comunes aportando y contribuyendo en mejorar la sociedad.
En tiempos recientes hemos visto como los intereses personales, la ambición y el enriquecimiento han trastornado la esencia del servidor público. Estas motivaciones alteraron la función pública, su institucionalidad y un nefasto ajuste que ensombreció el panorama político.
Como constituyente primario, somos nosotros los electores, quienes debemos analizar juiciosamente quienes verdaderamente aprovechan el poder en generar beneficios que irradien bienestar a la colectividad. Nuevamente, en Marzo 2014, tenemos la oportunidad para considerar y comparar los planteamientos programáticos de quienes ayudamos a elegir. Es el momento de reflexionar, como ciudadanos, a quienes queremos nos representen en las instituciones parlamentarias de nuestro sistema democrático. No podemos, ni debemos, actuar irresponsablemente cambiando nuestro derecho al voto por un efímero obsequio, ofrecimiento de promesas irrealizables o vender irresponsablemente nuestra libertad de expresión democrática.
Tenemos que saber y ser conscientes de funestas equivocaciones en elegir sin conocer cual será su proyecto político, y quizás lo más importante, cual ha sido su gestión y trayectoria. Preguntemos cuales han sido sus principales ejecutorias con relación a educación, salud, infraestructura, seguridad social, economía y seguridad ciudadana, entre otros. Debemos cuestionar sí en el desarrollo de su función ha ejercido el control político de las administraciones de orden nacional, departamental y municipal.
Votar quiere decir elegir. Por ello nos corresponde votar, libre, consciente y responsablemente. Debemos saber elegir y votar por candidatos que tienen vocación de servicio hacia la comunidad en vez de servirse de ella.
Al votar conscientemente tenemos la potestad de exigir a nuestros elegidos el cumplimiento del proyecto político que abanderamos y hacer cumplir nuestras exigencias como comunidad, ciudadanos y el estado de derecho democrático que hemos estructurado.
Afortunadamente aun contamos con movimientos liderados por personas que visualizan a través de la política, el auténtico deber de generar beneficios para la comunidad. Y son a estas personas y grupos a quienes nos debemos acercar, indagar, apoyar y dar nuestro voto.