
Por Benjamín Barney Caldas
Arquitecto de la Universidad de los Andes con maestría en historia de la Universidad del Valle. Ha sido docente en Univalle y la San Buenaventura y la Javeriana de Cali, y continua siéndolo en el Taller Internacional de Cartagena, de los Andes, y en la Escuela de arquitectura y diseño, Isthmus, en Panamá. Miembro de la Sociedad Colombiana de Arquitectos, la Sociedad de Mejoras Públicas de Cali y la Fundación Salmona. Escribe en Caliescribe.com desde 2011.
Ser peatón en Cali es más peligroso que conducir un automóvil o ser pasajero de una motocicleta, y donde muchos conductores en vez de frenar aceleran cuando ven un peatón (El País 24/07/2015). Este año, entre heridos y muertos, y después de los motociclistas, con cerca de tres mil casos, casi mil peatones han sido víctimas de accidentes de tránsito, la mayoría hombres, incluyendo el furgón que se trepo la semana pasada al anden de la Avenida Colombia a la altura del Hotel Intercontinental matando un peatón y destruyendo una pérgola.
Según el agente Wilmer Tabares los accidentes “ocurren principalmente en avenidas principales y tramos de vía, muy pocos son en las intersecciones. Eso quiere decir que, en la mayoría de los casos, hay imprudencia de los peatones, porque no utilizan los puentes peatonales ni usan las cebras para cruzar las vías”. Es cierto que aquí la gente no cruza por las esquinas pero olvida que los puentes peatonales carecen de ascensor para los que mas los necesitan, y que la mayoría de las cebras y pasos peatonales no están en el eje de circulación de los peatones, haciendo de las esquinas los sitios mas azarosos para cruzar una calle cuando debería ser lo contrario.
Además, como dice Kathy Osorio, de la ONG Ciudad Verde, “los transeúntes no se sienten seguros en los andenes, no solo porque no están hechos de forma correcta sino porque están siendo invadidos por los carros y las motos en las horas pico” como se ha insistido en la columna ¿Ciudad? de El País, desde hace 17 años (Trampas urbanas, 26/06/1998). En conclusión las calles de Cali “no son seguras ni brindan la infraestructura apropiada para los peatones” como afirma William Vallejo consultor en movilidad y tránsito.
Mas el problema no se resuelve reduciendo la velocidad en las vías, como propone Vallejo, sino dotando la ciudad de andenes amplios, llanos y arborizados, con pasos peatonales en las esquinas demarcados a continuación de los mismos y no al lado, y que sean cebras o pasos pompeyanos en donde haya mas flujo de peatones, dotados de semáforos con tiempo para ellos en las esquinas y no apenas para los carros, pero que sean sincronizados para que estos tengan “olas verdes” como en todas partes.
Lamentablemente “quienes manejan esta ciudad no son peatones en Cali" y no observan andenes y esquinas cuando caminan en las ciudades europeas y norteamericanas, en donde desde luego si lo hacen, pues allá se respeta al peatón. No como aquí donde los carros son el símbolo de prestigio social preferido por sus nuevos nuevoricos, y politiqueros y contratistas adoran el negocio de los puentes vehiculares y peatonales, y no ven que la movilidad (cualidad de movible) se refiere a la de los ciudadanos y no a la de la ciudad, cuya amenaza sísmica tampoco les interesa.
Por eso hay que convencer a los que no votan, mas de la mitad de los que pueden hacerlo, parte de los cuales (los ricos) sólo caminan por los campos de golf, mientras que los otros (los pobres) caminan al trabajo por donde puedan, de que es preferible votar en blanco que abstenerse pues se conformaría una amplia protesta en contra del mal manejo de Cali en las últimas décadas. Que es mejor perder votando en blanco que hacerlo por candidatos que nunca caminan por la ciudad, “elegidos” por los que se abstienen irresponsablemente de votar.