
El Jodario
Por Gustavo Álvarez Gardeazábal
El trasteo de votos físicos fue visible hasta hace unos pocos años. En los pueblos se veía llegar caravanas de buses con las personas a quienes les pagaban por irse a inscribir en otro municipio. Les garantizaban sino el almuerzo, el refrigerio y una platica de adelanto.
Este año esos buses no se vieron en ninguna parte y a las caravanas y a las colas ante los puestos de inscripción nadie les tomó fotos, ahora que todos tienen su Smartphone.
Pero el Consejo Nacional Electoral, ha informado seguramente de lo que ya muchos sospechamos, se le midió y anuló una cantidad tal de votos que no queda más remedio que pensar en que detrás de ese fenómeno de fraude no hay millones de votos de carne y hueso, sino metidos por el computador mágico.
Razón tenían cuando intentaron tumbar hace unos años hasta al Negro Martínez ofreciéndole unos votos virtuales. De allá a estos días, debió volverse un negocio rentable al punto de que casi todos los políticos de pueblos medianos y pequeños, hablan y repican con que hay que ganarle es a los votos del computador.
El negocio este año se les dañó y los responsables del asunto deben estar que capan parado al Registrador Sánchez, porque con su cara de jaiba bien administrada les dio el mordisco y les descubrió sin escándalo, y sin actores, lo que el Consejo Nacional Electoral acaba de respaldarle.
Esperemos cual va a ser el resultado de las elecciones del 25 de octubre cuando el acopio de votos que habían hecho con el computador mágico no aparecerán. Habrá sorpresas.
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