
Por Vimer
Me gustaría que el titular de esta columna fuera digno de una película de ficción pero desafortunadamente es el reflejo de una dolorosa realidad en la ciudad de Cali. En estos dos últimos días los periódicos y noticieros de la ciudad remarcan las declaraciones del Doctor Rodrigo Zamorano que señala que están en riesgo de caer 300.000 árboles en Cali y en una respuesta mediática el DAGMA sale sierra en mano a cortar árboles a diestra y siniestra. Yo no culpo a estos funcionarios porque solo cumplen con su deber y buscan proteger a la comunidad de muertes, tragedias y daños económicos. Hasta aquí “todo bien” como dice el Pibe Valderrama, pero la gran pregunta que me ronda la cabeza es: ¿Cali nunca ha tenido una política de protección de los hermosos arboles de la ciudad? ¿ En cuántos años seremos una ciudad sin brisa, sin sombra, con altos índices de cáncer en la piel y con la belleza simpar del desierto de la tatacoa? Cali nunca ha tenido un alcalde ambientalista, de pronto alcaldes populistas, alcaldes constructores de obras faraónicas, pendencieros, poetas que en sus discursos hablan de los siete ríos que surcan la ciudad, pero ambientalistas ni pio.
Al abandono de los ríos, el desaparecimiento de los humedades, la ocupación indebida de la madre vieja de los ríos, el vertimiento de aguas contaminadas a los ríos, la polución auditiva, la contaminación del aire, el uso indebido del espacio con antenas, el abandono de los parques se tiene que unir esta noticia que augura el abatimiento de los gigantes que nos acompañaron en la ciudad tanto tiempo, sin que el Concejo de Cali y la Administración Municipal haya buscado responsabilidad e intervenciones de salvamento de nuestros árboles. La excusa siempre es la misma, cortaron las raíces y se pudrieron, son especies inadecuadas, los tumbo la tempestad, dañan los andenes, tumban los techos, en fin hay que cortarlos.
¿Cuándo tendremos un alcalde ambientalista?