
Por Christian Garces
Caleño de 40 años de edad, casado, con un hijo. Administrador de Empresas de la U. ICESI, especialista en Gerencia Social de la U. Javeriana y Magíster en Pensamiento Estratégico y Prospectiva de la U. Externado. Con cursos en competitividad y desarrollo regional. Diplomado internacional en Teoría Política y Gestión Pública. Amplia experiencia en el sector público y fundacional, destacándose como: Concejal de Cali, Diputado por el Valle, Director de Planeación Departamental en dos ocasiones, Gobernador encargado, Gerente de la Comisión Regional de Competitividad y Secretario General de la Comisión vallecaucana por la Educación. Ex-candidato a la Gobernación del Valle del Cauca por el movimiento independiente Despierta Valle y el Partido Centro Democrático.
Con conocimientos en políticas públicas, funcionamiento del Estado, planeación, desarrollo, competitividad, trabajo con comunidades y proyectos sociales.
Eran las 9:30 PM en la ciudad, una joven se hallaba en la aún concurrida estación 7 de Agosto del MIO y, al igual que muchos, se sentía segura entre los usuarios. Esperaba por su ruta mientras usaba el celular y todo parecía ir bien, hasta que en cuestión de segundos fue asaltada por un bandido que, al robarle, le propinó 4 puñaladas antes de salir huyendo del lugar.
Una historia común entre cientos de caleños que han sido víctimas de la delincuencia que, en las últimas décadas, ha posicionado a Cali entre las ciudades más peligrosas del mundo.
No obstante, la Alcaldía a cargo de Maurice Armitage, decidió enfrentar la criminalidad con una serie de políticas municipales en donde la intervención de la Policía Metropolitana, el acompañamiento del Ejército y la inversión en seguridad y en las comunidades han resultado fundamentales. Impactando positivamente en la reducción de los homicidios en un 9,1% en lo que va de 2017. Es de reconocer que el incremento en el presupuesto –comparado con gobiernos anteriores-, el alto compromiso de los funcionarios de la Secretaria de Seguridad y Justicia, además de la reciente adquisición de un helicóptero Bell 407 –que permite a la Policía perseguir a los delincuentes desde el aire-, influyeron.
Pero tenemos tareas pendientes por resolver. Entre ellas: cambiar nuestra cultura ciudadana en pro de disminuir comportamientos violentos, para evitar casos como el de la golpiza recibida por un agente de Tránsito mientras multaba a una persona en Valle del Lili por usar su celular cuando conducía, un evento lamentable porque el uniformado resultó agredido por un familiar del multado.
Pese a ello, gracias a la decisión de la Alcaldía de Cali y la reacción inmediata de la Policía, se logró capturar en pocos días al asaltante del MIO y a quien golpeó al agente de Tránsito. Esto demuestra el compromiso existente por parte de nuestras autoridades, pero debemos ser conscientes de la debilidad institucional que nos impide enfrentar efectivamente tantos flagelos al mismo tiempo, como la mencionada violencia entre la ciudadanía, las bandas de atracadores, redes de microtráfico, contrabando, oficinas de cobro, gota a gota, entre otros.
La ciudad debe unirse contra el delito y debemos aprovechar todas las organizaciones y recursos existentes para prevenir actos criminales al tiempo que se busca impactar en las causas de problemas relacionados con la falta de oportunidades, la cultura, impunidad y males mundiales como el tráfico de estupefacientes.
Sin una firme política de seguridad nacional, será difícil lograr mayores resultados a nivel municipal, por lo cual, esperamos tener un próximo Gobierno Nacional con mano firme y que con un manejo austero del Estado y sin corrupción, logre aumentar la eficiencia de la inversión social que tanto necesita nuestra comunidad.
@ChriGarces
