Nicolás Ramos Gómez
Históricamente Santiago de Cali se ha conocido como un cruce de caminos, pues era el paso obligado de los pobladores del sur para viajar a Buenaventura y al norte del país. Hoy esa situación se repite con mayor frecuencia por la ubicación geográfica de Cali en el centro de los Municipios vecinos, entre los cuales se mueven sus habitantes para ir de su vivienda al sitio de trabajo y retornar, pasando siempre por la ciudad.
Un verdadero estudio de movilidad con proyección en el tiempo debe conocer el volumen presente y futuro de esos desplazamientos, el crecimiento poblacional y las zonas de expansión. Es decir, debe estar basado en un estudio previo de planeación regional a un mínimo de 30/40 años. Esa planeación es fundamental para que la ciudad no siga hinchándose en total desorden y creando cada día nuevos problemas, antes que resolver los viejos. Esa planeación debe tener en cuenta el sistema férreo, máxime cuando por su geografía siempre será una ciudad lineal.
Lo que la administración Municipal ha presentado al Concejo es un estudio de propuestas puntuales, que nada resolverá, antes complicará las cosas. Todas las medianas y grandes ciudades del mundo y sus regiones se movilizan en tren, sin él las grandes autopistas son insuficientes cada vez más ante el crecimiento vehicular. O pensamos para el futuro o cada día nuestra complejidad vial y sus trancones serán mayores. Los abuelos decían que para ensillar primero hay que traer las bestias, y bien podríamos agregar; saber por dónde andarán.
