En medio de acusaciones que dejan mal parada a la iglesia católica y de un fuerte avance en la construcción de un estado laico, la iglesia de los adoradores de Satán empieza a verse como una escena de una película de Adam Sandler o como una leyenda urbana. Tal vez la contundencia con que la sociedad ignora a los ciudadanos que toman esta opción tenga mucho que ver con la decadencia de los dogmas, en general.
Sin embargo, ahí están, y viven su vida según las leyes de su iglesia. Sólo para tener más elementos de juicio a la hora de juzgar, defender o ignorar a estos personajes, deberíamos conocer su pensamiento a través de un acercamiento a su discurso.
Nicolás Mendoza es un estudiante de Comunicación Social de la Universidad Santiago de Cali y se define a sí mismo como satanista. Nació en Pereira y vive en Cali desde hace años. Según sus propias palabras, conoce y puede definir sin miedo lo que es el satanismo:
N: El satanismo es una creencia, un culto a Satán. Es la honra que ofrecen sus seguidores a Lucifer. Es una doctrina muy opuesta al cristianismo; mas es una religión asfixiante y arrodillante como muchas otras: el islamismo, el cristianismo, budismo y etc… El satanismo es una forma de vivir, una forma de pensar muy oblicua. Simplemente no es tan malo como lo pintan, ni tampoco es tan bueno; simplemente tiene sus cosas buenas y sus cosas malas…”
CE: ¿O sea que podríamos decir que el satanismo nace del cristianismo?
N: Sí es rebeldía. La propia Biblia lo dice, porque Satán, Luzbel, es un ángel caído, los demonios, todos ellos, son ángeles caídos de una guerra ancestral y fuera de este mundo. La rebeldía ante Dios quiere decir que el satanismo se basa en que no podemos negarnos a disfrutar de los placeres de la vida, los extras que nos da la vida, ¿por qué nos tenemos que abnegar de las cosas? El cristianismo dice que somos mundanos, dice que somos personas caóticas que no se rigen por las leyes del mundo. Pues no es eso. Simplemente hay que disfrutar lo que nos dio la vida.
Ahora opina su acompañante, un hombre obeso y melenudo llamado Javier, que no había abierto la boca en toda la conversación:
J: Simplemente por el hecho de yo creer en Satán, es decir rendirle culto, yo voy a creer en dios, yo voy a creer en Cristo. Las personas que niegan eso, que dicen no yo creo en Satán mas no creo en dios… son una mentira total. El satanismo es una negación del mundo cristiano, es más, debemos creer en dios, sino no seríamos parte de una iglesia. Simplemente somos la iglesia antagonista.
CE: ¿Es una guerra entonces, entre cristianos y satanistas?
N: Sí, ahorita hay una guerra no solamente guerra material así, guerra carnal, sino guerra espiritual. Hay una guerra de legiones en este momento, pero ya son cosas un poquito más avanzadas, de pronto más adelante le hablaré del tema, pero sí que hay guerra, hay guerra total y la doctrina del satanismo está cogiendo mucho movimiento. La gente no lo sabe pero no es tan malo, como le digo, no es tan malo como lo pintan, es lo único que quiero aclarar.
CE: Pero la gente tiene la creencia de que el satanismo, en su más pura esencia, en sus bases teóricas, aprueba la ejecución de sacrificios y cultos rituales que no son muy legales que digamos…
N: No del todo… en alguna parte sí: El satanismo está dividido en dos: filosófico y fanático. La filosofía del satanismo respecto al tema de los sacrificios es: ¿para qué matar un niño si es la esencia de la vida, si es otro ser que puede ser el ser que nos va a dirigir, el ser que va a mandar y va poder organizar este mundo? Y cuando imaginamos eso no imaginamos un mundo afuera, en la muerte, sino este real que estamos viviendo.
CE: Pero hay fanáticos…
J: Claro, está el fanático, que sí hace estas cosas, ya por seguir al pie de la letra escritos, que ya es la parte de la hechicería. De ahí es donde vienen datados los sacrificios de la hechicería, no en sí del satanismo sino de la hechicería. Eso viene del 800 para acá, la hechicería ya datada pues, que hay escritos y todas estas vainas.
N: Todo comenzó por una bruja en el norte de Europa, que por querer tener a un rey hizo un sacrificio, sacrificó unos animales, unos corderos y de ahí viene que las brujas son las que matan gatos y corderos y todas estas cosas.
J: Pero las brujas no son las que lo hacen, son la hechiceras, eso es lo que hay que aclarar; brujería no es hechicería, eso es otro cuento muy diferente porque hechicería se apega más a las cosas satánicas, porque de todas maneras se rigen más con ese culto a lo oscuro, mas la brujería no.
CE: ¿El satanismo teóricamente no aprueba esta clase de sacrificios?
N: Teóricamente, no. Mas en pensamiento sí… ¿cómo, me doy a entender? No matamos niños. De pronto hacer lo que es profanar tumbas sí ¿Para qué? Los huesos de un ser humano son muy importantes y dicen muchas cosas. Cuando matan a los niños no los matan por la maldad en sí, los asesinan por un bien propio, por una creencia. No es el placer de matar por matar.
J: De todos modos, como lo dije al principio, ese fanatismo asesino es una creencia, es una religión que mata un ser humano para hacer un culto. Simplemente lo hacen porque creen que es debido hacerlo, porque es parte de ellos, es parte de su culto y es respetable y los niños no son robados. El fanático es el que los roba, pero los niños son hijos de ellos mismos, hecho puede ser ya por lujuria o niños que son escogidos para nacer para ellos. Son niños que como nacen mueren… quiere decir…
CE: ¿En el mismo parto los sacrifican?
N: Apenas nacen, en el momento de nacer es que pasa.
CE: ¿Estos ritos se hacen con qué objetivo, cómo los realizan y qué buscan encontrar en esto?
N: A ver… ehhh …este niño viene siendo parte del sacrificio a Satán, lo que para ellos representa, simplemente es un sacrificio de humildad hacia él por las cosas que le esta dando en este mundo. Sin embargo, en el fanatismo usan la grasa es para hacer velones, los huesos son para hacer cuchillos, o para calcinarlos. Algunas partes son calcinadas. Con esas mismas partes hacen pan, con la sangre hacen pan, como una hostia y eso es como un misa… pero una misa negra.
CE: Bueno Javier, saliéndonos un poco más de la teoría queremos saber algo más personal de vos… ¿cómo llegaste a este mundo?
N: Bueno… a este mundo así de satanismo y todos esos cuentos…..pues todo comenzó de muy niño: Yo estuve en experiencias fuera de lo normal, experiencias extrañas. Conocí el mundo del satanismo: lo vi, lo palpe mas no me quedé en él, porque como le digo es una creencia, una religión y yo estoy en este mundo no para arrodillármele a nadie ni a un dios, sea malo, sea bueno. Para mí, si estamos en este mundo es para saber vivir, para saber tener autoestima, pasar saber convivir con las demás personas, tener cultura, eso, eso es vivir. Pero no estar abnegado: a mí un escrito no me va a venir a decir que tengo que hacer tal cosa, que tengo que matar a alguien. A mí, simplemente me nace o no me nace.
Conocí este mundo del satanismo y no me agradó, pero me gusta el ocultismo y el paganismo, estoy tirando mucho a las raíces del paganismo.
CE: Y vos Nicolas, ¿en qué momento exacto pasó, quién te indujo a esto, cómo iniciaste en este mundo, quién te presentó con ellos, o qué leíste, cómo fue tu entrada a la secta?
N: Solo. Yo tuve, un roce algo muy aparte al satanismo, algo comúnmente llamado un círculo, la gente aquí conoce círculo como un grupo de personas que se autodenominan así. Mi experiencia personal comenzó a los trece años, con un amigo cuando todavía vivía en Pereira, un estrato seis, un retaburgues, yo apenas un estrato dos, tres, pero de todas maneras la pegamos muy bien. El entró a un colegio, el Ciencia, y conoció a una pelada se llamaba Isma Johana. Empezamos a hablar a hablar a hablar y siempre que hablamos nos íbamos al lado de la brujería y todas estas cosas. Nos estábamos pasando, pero aun éramos unas personas mentalmente muy débiles. Yo en ese tiempo consumía droga, era expendedor de droga y tenía muchos enemigos. Isma Johana me dijo que sabía cómo hacer caer una persona, cómo hacer asfixiar a una persona con la mirada, qué hacer con el cabello, con la raíz de un cabello y muchas cosas así más. Luego me dijo: “Y usted también sabe” Estaba dándole la espalda a ella porque iba hacia el baño y volteamos a mirar y nos ahogamos mutuamente. Fue una sensación muy rara, una energía repesada que le hace bajar la cabeza, le hace voltear, como se dice vulgarmente, lo atosiga. Lo asfixia, es algo muy raro, es como cuando usted entra a un templo cristiano, y usted no lo es, lo único que siente es una energía positiva, igual fue esto, una energía renegativa. Empezamos a hablar de mis anécdotas, las cosas que me habían pasado. Ella me comentó también sobre una amiga que cuya familia estaba conformada solo por brujas, solo mujeres y tenían relaciones con los hombres para seguir la tradición pero siempre nacían mujeres y vivían a dos casas de la mejor amiga de ella. Se llamaba Beatriz y fue ella la primera que me habló en sí de un culto, de una iglesia, de una forma de vida.
J: Pero no era satanismo sino brujería…
N: Tenía visos de satanismo, porque éramos regidos por Héctor (Supuesto papa negro colombiano residente en Pereira), éramos regidos por él. Mas Héctor tenía otra concubina que realmente era un hombre y que nos manejaba. Héctor sí era puramente satanista.
CE: ¿Y cómo es Héctor? ¿Qué nos puede decir de él?
N: Un tipo con ese poder no puede dar tanta boleta. No se imagine a un metalero de 45 años, por favor. El metal y el satanismo no tienen nada que ver. Hay metal cristiano y además muchos de los líderes de la iglesia satanista en Colombia son así, vallenateros y salseros, usted no se imagina. Casi todos son personas económica y políticamente muy poderosas, y usted sabe que a esa gente no le gusta el metal, ni siquiera el rock. Así que si usted tiene esa imagen del metalero como satanista está muy equivocado porque los más duros que conozco detestan el metal, de hecho dicen que es ruido y nos aconsejan no escucharlo.
CE: ¿Y usted les hace caso?
N: No, ¿por qué? Es un consejo, no una orden. Somos libres.
CE: ¿Piensa dejar esta iglesia? ¿No se ha planteado la idea de que tal vez ni dios ni satanás existan?
J: Tal vez sea así. Pero si existen, ¿Usted correría el riesgo de no estar en uno de los dos ejércitos? Hay que estar armado para cuando se venga y no hay manera de ser neutral. La misma biblia lo dice: Dios escupirá a los tibios.