Redacción
La ciudad de las décadas del 60 y 70 era otra, en la que se respetaba el antejardín como un espacio público no construible propiedad privada
La ciudad de las décadas del 60 y 70 era otra, en la que se respetaba el antejardín como un espacio público no construible propiedad privada, que hacía parte del entorno de la casa y del edificio. A través del tiempo, la falta de control y ausencia de cultura urbana, lenta y progresivamente los antejardines se convirtieron en algo del pasado; Estatutos de uso del suelo, códigos urbanos, planes de ordenamiento territorial, todos definieron que los antejardínes no son edificables, pero se convirtieron en el elemento más violado de la ciudad.

Recordar normas, como aquellos que determinaron que los ante jardines menores de 5 metros no se permiten parqueaderos, cuando en la gran mayoría de ellos se utilizan como tal, es algo que el estatuto de ordenamiento territorial, POT, desafortunadamente ha estado a espaldas de la realidad de la ciudad. Y qué decir de la zonas de andén que hacen parte de los antejardines, sobre todos ellos se construye y se genera el parqueo por la mala cultura urbana, que obstaculizan el libre tránsito de los peatones.

Y los antejardines en áreas residenciales, que las viejas generaciones observaron arborizados, en los que competían las amas de casa para tener la mejor presentación de su residencia, es algo como antiguo. Ahora el POT dice que deben ser arborizados cuando se tiene una profundidad entre 5 o 50 metros o más., pero se cumple escasamente Y esa autorización de los establecimientos comerciales que de manera temporal usan sillas, mesas móviles y parasoles, no permitiendo vitrinas, hornos, estufas o similares, esto no lo ha controlado nadie en la gran mayoría de graneros, tiendas, bares, negocios de comercio utilizan el antejardín para sus actividades negóciales.

El cerramiento de los antejardines, ordenando la transparencia y no interfieren dio la libre circulación de los peatones, es algo que no se cumple. Definitivamente el POT del 2014, el del 2000 y los anteriores han gastado mucha caligrafía en normatizar al vacío y nada de lo que allí se ordena se hace realidad.
Es la ciudad del s XXI, cuando el antejardín debería ser el elemento más importante en una ciudad como Cali, que tiene unas características especiales en cuanto a su clima, vegetación, vientos y ante todo temperatura, que hace necesario mejorar la calidad ambiental de la ciudad. ¿Será que alguien se apunta a hacer respetar los antejardines en la ciudad? Ya un director de Planeación fue obligado a renunciar por fuerzas paramilitares, atreverse, si atreverse a hacer cumplir el POT y despejar la invasión de las panaderías, graneros, supermercados, fuentes de soda, bares, etc.

La incultura urbana, la dinámica del mismo desarrollo territorial, y los procesos de mejoramiento de ingresos de las familias, hicieron que los antejardines se convirtieron en un negocio
La incultura urbana, la dinámica del mismo desarrollo territorial, y los procesos de mejoramiento de ingresos de las familias, hicieron que los antejardines se convirtieron en un negocio, ya sea para construir escaleras para la segunda planta o montar “comercio “, o incorporarlo a un negocio llámese granero, tienda o establecimiento mercantil.

El garantizar niveles de transparencia para permitir la uniformidad del espacio público, es algo del pasado, pues las estructuras de concreto, metálicas, barandas, peldaños, etc, la fueron desapareciendo. Los antejardines son del pasado de Cali, como rescatarlos o buscar un punto medio que gane la ciudad, no el “sancocho” urbano de ahora, donde todos hacen lo que les da la gana.
