Por Luis Hernán Ocampo G.
@LuisHernanOG

Escombros arrojados ilegalmente en un lote en Ciudad Córdoba Av. Ciudad de Cali con 46
Fotografía: Luis Hernán Ocampo
La generación de escombros y su disposición final podría ser el conflicto ambiental más grave que tiene Cali. Hace una semana cuando se presentaron dos nuevos casos de caballos que se “desplomaron” por el exceso de trabajo de carga, vimos en las imágenes que los carretilleros los tenían cargando escombros. Solucionar el problema de la disposición ilegal de escombros en la ciudad, pasa por terminar de una vez por todas con el sufrimiento de estos equinos.

Caballo desplomado el 10 de junio de 2016, rescatado por la Policía de Cali
Fotografía: tomada de Twitter @PoliciaCali
En Cali se disponen de manera ilegal 200 toneladas de escombros, las cuales en su mayoría son transportadas por 800 caballos carretilleros que aún circulan por las calles según cifras no oficiales de organizaciones animalistas.

Escombros en el espacio público en el barrio Floralia
Fotografia: Luis Hernán Ocampo
Estas 200 toneladas son arrojadas a los ríos Cauca y Cali, así como a lotes urbanos urbanos no urbanizados, separadores viales y otros espacios públicos. De esta forma hay 138 puntos críticos de disposición ilegal de escombros y otros tipos de residuos sólidos en la ciudad.

Escombros en el Jarillón del Río Cauca detrás de la PTAR en el barrio Petecuy I
Fotografia: Luis Hernán Ocampo
Por su parte, el DAGMA, según un reciente comunicado, y después de la controversia que le armó un concejal de la ciudad con los habitantes del sector del Pondaje, por la supuesta instalación de una estación de escombros en esa zona, informó que planeaba volver estación provisional de transferencia la escombrera ilegal del barrio Petecuy. Tal escombrera causa graves daños ambientales en el Jarillón del río Cauca por la sedimentación que genera en su lecho, así como a la salud pública y seguridad de la población. La acumulación de escombros facilita la propagación de vectores como los mosquitos que transmiten virus como el Zika y el Chikungunya.
La entidad enfrenta una situación como la de Bogotá hace 10 años cuando quisieron instalar una estación de residuos sólidos en un lote que el Distrito compró el barrio el Tunal y la población no lo permitió tras protestas y bloqueos.
Según la entidad, ya están haciendo inversiones en estudios para hacer una estación tecnificada de residuos por $4.500 millones, pero aún no han establecido la ubicación del lote. Es imperativo que esa Entidad, haciendo uso de las experiencias fallidas del pasado, revise el Plan de Ordenamiento Territorial para ubicar un lote lejos de zonas de uso residencial. Se encuentra por ejemplo la zona industrial de la ciudad donde hay bodegas sin uso.
Por otro lado se debería dar la oportunidad a los privados que quieren establecer plantas de reciclaje de escombros en la ciudad, pues en la Administración Guerrero les cerró las puertas para darles un permiso de uso de suelo para llevar a cabo la actividad. El reciclaje de escombros sería una alternativa para mitigar parte del impacto ambiental de estos residuos en la ciudad y contribuiría a que hubiera menor explotación de canteras.
Con relación a la explotación de los caballos carretilleros, desde el 2012 se han venido asignando en promedio partidas de $7.000 millones de pesos en el presupuesto para hacer la sustitución, sin embargo la Secretaria de Tránsito que es la encargada de gestionar este proceso, ha demostrado hasta el cansancio que a pesar de contar con estos recursos, no tiene la capacidad institucionalidad de materializar el sueño de los caleños de no ver un día más un caballo más tirando carretillas con una tonelada de escombros. Ojalá ante el nuevo compromiso de la Administración Municipal tras los casos de desplome de caballos esta semana, esta entidad sea ahora si capaz de sacar adelante la sustitución.