Skip to content
Archivo Caliescribe
Archivo Caliescribe
  • Confidenciales
  • Cali: Ciudad y ciudadanos
  • Reporte urbano
  • Política
  • Economía
  • Deporte
  • Columnistas
  • Archivo
  • Ver contenidos recientes
Archivo Caliescribe
Gustavo Alvarez Gardeazabal

“Mi epitafio dirá: Cóndores no entierran todos los días”, Gustavo Álvarez Gardeazabal

Redaccion Caliescribe, 5 July, 2016

Escribiré mis memorias noveladas que he titulado ‘El Violín’ y de pronto para mascar chicle me escribo uno sobre las guerras de mi pueblo”.

Considerada uno de los pilares de la novela sobre la violencia en Colombia, al cumplirse 45 años de su publicación, su autor le concedió una entrevista a LATITUD la revista dominical de EL HERALDO.

Gustavo Álvarez Gardeazabal es una leyenda de la literatura colombiana, al punto que cuando se menciona su novela Cóndores no entierran todos los días, a la gente le resulta familiar, como una canción, un poema, o una película que vieron hace mucho tiempo.

El autor valluno (Tuluá, 1945), quien tuvo entre otros, como compañeros de estudio al novelista Harold Alvarado Tenorio y a la poetisa Carmiña Navia, está en estos días más en boga que nunca, con la reedición de su novela, la que los críticos consideran como la génesis de la novela sobre la violencia en Colombia.

Autor de diecisiete  novelas y  un buen puñado de cuentos,  ha sido censurado, perseguido por su lenguaje mordaz, Álvarez Gardeazábal pero asegura que sigue  en pie, enfrentándose  a las prohibiciones de sus libros  en algunas  bibliotecas de Colombia, a la excomunión que le hizo una iglesia de provincia y a los señalamientos de que es un extremista.

Con sus columnas de opinión en algunos medios periodísticos, Álvarez Gardeazabal monta guardia todos los días sobre el acontecer del país.

Ex estrella del programa radial La Luciérnaga,  en estos momentos,  a sus 71 años de edad todavía se considera un mirón, «como el niño que se asomaba desde el balcón del castillete republicano donde vivíamos en Tuluá y de donde salían los tiros que se escuchaban todas las noches». Así narra en esta entrevista aquellas vivencias que dieron paso a su famoso Cóndores no entierran todos los días; días que en el calendario real de su vida han estado surcados por su participación en política, como que fue alcalde de su pueblo natal, Tuluá,  y gobernador del Valle del Cauca, pero sobretodo más que haber vivido en medio de los hilos del poder, lo ha hecho y lo hace desde escritura.

A continuación la entrevista que concedió Álvarez Gardeazabal, autor también de los libros El bazar de los idiotas y El Divino, esta última levada a la pantalla chica.

A los 45 años de la publicación de su novela Cóndores, ¿qué significa este libro para usted?

Es la undécima de Panamericana, en ocasión de cumplirse 45 años de la primera edición que hizo Destino en Barcelona en 1971. No sé cuántas ediciones se hayan hecho. Yo alcancé a adquirir 107 ediciones piratas y eso que Ediciones Ariel de Guayaquil sacó en 1974 una súper edición de 300 mil ejemplares, al precio de lo que costaba un periódico, para barrer las piratas, y lo logramos.

Tengo que admitir que el mejor juez ha sido el tiempo y que si 45 años después el libro se sigue leyendo, se sigue estudiando en Colombia y en muchas universidades del mundo es porque ya pasó a ser un ícono de la literatura colombiana. Tal vez por eso en el mausoleo que está realizando el escultor Vélez Correa, en su taller de La Tablaza, para  mi tumba del Cementerio Libre de Circasia solo habrá un epitafio: Cóndores no entierran todos los días.

¿Se hizo alguna revisión del texto original o salió tal cual como en su primera edición?

En estos 45 años se han hecho algunas pequeñas correcciones por parte de editores puntillosos, pero en un 99.9 % es el mismo texto que se ganó en 1970 el premio Manacor en España en un jurado que presidía Miguel Ángel Asturias, el premio Nobel centroamericano.

Durante la época recreada en  su novela, usted apenas era un niño, ¿en qué momento se da cuenta de ese ambiente de violencia que reinaba en Tuluá y otras zonas del país?

Mi madre debió haber pasado muchos más trabajos para criarme de los que me reconoció. Yo fui (tal vez he sido siempre) un niño mirón. Todavía a mis 71 años miro las cosas como el niño que se asomaba desde el balcón del castillete republicano donde vivíamos en Tuluá a ver de dónde salían los tiros que se escuchaban todas las noches o a asomarme si no se veía, a primera hora de la mañana, para revisar si había algún o algunos muertos tendidos en el piso de la calle. En aquellas épocas no los cubrían con sábanas e impactaba en mi diario viaje al colegio ver semejante matazón. Verificando después archivos he comprobado que eran 5 o 10 muertos diarios en una ciudad de apenas 40 mil habitantes entonces.

Usted tenía 27 años cuando escribió lo que muchos consideran como la novela sobre la violencia colombiana, ¿sigue siendo un espejo esta obra con respecto a nuestra realidad inmediata?

No hay la menor duda. Y no lo digo yo, lo dice la consagración que la obra ha tenido. Es tan vigente que hay varias tesis de grado que han recibido honores en Estados Unidos y Alemania comparando los pájaros de mi novela con los paramilitares. El esquema de dominio a través de la violencia ha continuado, evolucionando sus metas, primero con los narcos, después con los paras, ahora con los bacrim. Son situaciones que se dan porque siempre hemos sido más Nación que Estado y siempre hay quien quiere reemplazar o suplir al Estado.

Siendo León María Lozano un personaje real, ¿cuáles fueron sus fuentes a la hora de construirlo?

Cuando León María Lozano, El Cóndor, ejercía su patronazgo conservador, despachaba desde el Happy Bar; un bar céntrico de Tuluá que tenía puertas de bambolina como las de los cafetines del Lejano Oeste y cuando salíamos del colegio íbamos hasta el Happy Bar a asomarnos por debajo de las puertas a mirar a León María reunido con sus pájaros en una mesa donde siempre había más de 6 personas y donde siempre supusimos que todos estaban armados. Los demás datos de mi novela, distintos a los de los archivos que busqué estaban en las calles de Tuluá, en los pupitres del colegio, en las reuniones familiares. Mi pueblo ha sido fundamentalmente “chísmico”  y cada versión de lo sucedido se dilataba con cierta maldad y un nivel interpretativo que le daba ese calor humano que tienen mis relatos  novelísticos.

¿Cree usted que el expresidente Rojas Pinilla fue como se afirma, un favorecedor de este hombre tan oscuro?

León María Lozano no fue tan oscuro. Fue un conservador íntegro para su momento. Católico de misa diaria. Defensor de las tesis de la derecha y en especial de la fe que profesaba. Era un simple vendedor de quesos en la Galería de Tuluá, donde su mujer, Agripina, tenía también una venta de dulces. Hasta el 9 de abril cuando, como hicieron en Barranquilla, la turba multa que vengaba a Gaitán salió a quemar el colegio de los salesianos. Los odiaban especialmente porque significaban el fascismo italiano (muchos curas eran italianos).Creo que en Barranquilla ese día mataron un cura salesiano.

En Tuluá, León María se la jugó y lo catapultó la historia como héroe. Cogió un taco de dinamita y se paró en la esquina del Colegio Salesiano que iban a incendiar y con un cigarrillo en la otra mano amenazó a la turba y la hizo retroceder. Después lo promovieron a jefe conservador cuando empezó la violencia, de Cali los políticos conservadores laureanistas le llevaron las armas para dar la batalla y que comenzara la matazón. Cuando el golpe de Rojas Pinilla, como Ospina Pérez se volvió patrocinador del general, El Cóndor migró a la huestes rojaspinillistas. Hay una estupenda foto de él al lado del general el día que se reunió con los pájaros en el batallón de Buga. Igual a lo que volvió a pasar hace unos años en Colombia. Esto no cambia.

¿Quiénes son los “cóndores” de esta época?

Los pájaros eran los esbirros de León María Lozano, a quien llamaban El Cóndor, porque era el rey de los pájaros. Pero Cóndores no han existido muchos ni en los cielos ni en la tierra de este país. Los jefes de agrupaciones han sido muy poquitos. Recordemos que era una violencia que se ordenaba desde las ciudades a los campos y el mando piramidal se ejercía igual que se ejerció con los paramilitares o con los narcotraficantes y sus bandas. Subyugaban pueblos, como aun lo hacen ahora los Gaitanistas a quien no los llaman así, como pasó con los de El Cóndor para no llamarlos  conservadores, que es lo que eran, los bautizaron “pájaros”.

¿Cómo define a los Conservadores y liberales de nuestro tiempo?

Ya no existen. Los partidos políticos dejaron de ser agrupaciones con ideologías diferentes para administrar la cosa pública. Después del Frente Nacional han sufrido una metamorfosis que los ha ido acabando hasta el lugar miserable que hoy ocupan. Después del Frente Nacional, que  acabó con la violencia entre partidos pasaron  primero por ser bolsas (y de empleo) y, ahora vinieron a terminar siendo agencias operativas de los contratistas que les pagan las campañas, les alientan sus prebendas porcentuales y los sostienen haciéndonos creer que hacen patria.

En lo que respecta al proceso de paz ¿cómo lo percibe y cómo analiza a quienes han sido tildado saboteadores?

El acuerdo firmado por las Farc y el Gobierno Santos en La Habana hace unos días tiene una parrafada que establece los términos de la nueva guerra y condena como “actividad criminal” tanto la actuación de gentes como Uribe y el Procurador que se oponen a la forma en que se ha hecho la paz. Allí se establece que gobierno y Farc unirán sus esfuerzos para combatir a quienes se opongan a la consolidación y la refrendación de la paz, es decir, al plebiscito. Es muy grave. Estamos viendo hacer la paz con la guerrilla para poder comenzar otra  guerra contra “los enemigos de la paz” y como ese carácter se lo otorga subjetivamente el gobierno y las Farc, aquí corremos el riesgo de usar la vanidad y la terquedad de parte y parte para llevar al país al holocausto. Sería inaudito.

Usted que ha participado en la política del país. (Alcalde de Tuluá en 1988 y gobernador del Valle del Cauca 1998-2001), pero que además ha sido víctima de ciertas persecuciones, me gustaría que nos respondiera: ¿qué mueve a un hombre a inmiscuirse en los movedizos  territorios del poder?

El poder lo ambicionamos desde la familia, cuando nos ponen como ejemplo a quien lleve las riendas de la casa, sea el padre o la madre. Después nos educan en una sola competencia feroz para ver quién saca las mejores notas, quién corre mejor, quién juega mejor, etc. Ir tras el poder es entonces otra competencia. Algunos lo logran con el dinero, otros con la fuerza bruta. Yo hice el tránsito al revés. Escribí mis novelas, desde Cóndores hasta El Resucitado, mi última obra, sobre las distintas manifestaciones del poder. Cuando ya lo estudié muy bien quise vivirlas y me metí a ejercerlo y aunque lo hice muy bien, me supo a cacho.

 

En cuanto a la adaptación que se hizo para el cine, ¿hasta dónde usted intervino en ella? ¿Quedó contento con el resultado?

La historia del cine en Colombia se parte en dos, antes y después de la película que sobre mi novela hizo Pacho Norden. El paso de los años se ha encargado de mostrar que fue una obra maestra. Es una película hecha hace 32 años y se sigue repitiendo con inmensa aceptación

Hablando de realidades inmediatas, ¿cómo vio el asunto de la firma de la paz entre el gobierno y las Farc?

El país entero quiere la paz, pero como el gobierno santafereño de Santos no ha sido capaz de venderla cual producto ideal y la oposición; cerrera de Uribe ha terminado por convertir la paz en un mal que no debe ser deseado. Va a terminar siendo inservible. Estamos jodidos.

¿Habrá otro tipo de novela tipo Cóndores, en su haber, a lo mejor muy pronto?

Ya a esta edad, 71, es muy poco lo que se puede escribir que me satisfaga y que sorprenda al lector. Después del éxito de venta de La misa ha terminado, estoy pagando las consecuencias de la última que saqué, El Resucitado. He tenido que defenderme de las tutelas y soportar el veto de curas y cristianos recalcitrantes y lo que más me extrañó, el veto de la Biblioteca de la Universidad de Antioquia a tenerla en sus estantes.

Escribo y escribiré por un largo rato, mis memorias noveladas que he titulado El Violin y de pronto para mascar chicle me escribo uno sobre las guerras de mi pueblo…

Así empieza la novela

"Tuluá jamás ha podido darse cuenta de cuándo comenzó todo, y aunque ha tenido durante años la extraña sensación de que su martirio va a terminar por fin mañana en la mañana, cuando el reloj de San Bartolomé dé las diez y Agobardo Potes haga quejar por últimas vez las campanas, hoy ha vuelto a adoptar la misma posición que lo hizo y un lugar maldito en donde la vida apenas se palpó en la asistencia a misa de once los domingos y la muerte se midió por las hileras de cruces en el cementerio…"

Uncategorized

Post navigation

Previous post
Next post

Esta viendo los contenidos del archivo histórico de Caliescribe entre abril 2011 y noviembre de 2023.

Ver contenidos recientes
  • November 2023 (108)
  • October 2023 (171)
  • September 2023 (162)
  • August 2023 (142)
  • July 2023 (163)
  • June 2023 (113)
  • May 2023 (116)
  • April 2023 (141)
  • March 2023 (110)
  • February 2023 (106)
  • January 2023 (94)
  • December 2022 (99)
  • November 2022 (143)
  • October 2022 (138)
  • September 2022 (97)
  • August 2022 (130)
  • July 2022 (124)
  • June 2022 (118)
  • May 2022 (109)
  • April 2022 (120)
  • March 2022 (106)
  • February 2022 (101)
  • January 2022 (104)
  • December 2021 (84)
  • November 2021 (152)
  • October 2021 (246)
  • September 2021 (209)
  • August 2021 (168)
  • July 2021 (203)
  • June 2021 (175)
  • May 2021 (177)
  • April 2021 (132)
  • March 2021 (147)
  • February 2021 (134)
  • January 2021 (87)
  • December 2020 (90)
  • November 2020 (138)
  • October 2020 (151)
  • September 2020 (135)
  • August 2020 (183)
  • July 2020 (179)
  • June 2020 (185)
  • May 2020 (177)
  • April 2020 (171)
  • March 2020 (181)
  • February 2020 (196)
  • January 2020 (127)
  • December 2019 (158)
  • November 2019 (173)
  • October 2019 (179)
  • September 2019 (167)
  • August 2019 (198)
  • July 2019 (168)
  • June 2019 (192)
  • May 2019 (167)
  • April 2019 (161)
  • March 2019 (203)
  • February 2019 (168)
  • January 2019 (162)
  • December 2018 (180)
  • November 2018 (188)
  • October 2018 (185)
  • September 2018 (221)
  • August 2018 (175)
  • July 2018 (206)
  • June 2018 (230)
  • May 2018 (237)
  • April 2018 (198)
  • March 2018 (218)
  • February 2018 (175)
  • January 2018 (169)
  • December 2017 (202)
  • November 2017 (189)
  • October 2017 (198)
  • September 2017 (224)
  • August 2017 (194)
  • July 2017 (206)
  • June 2017 (197)
  • May 2017 (196)
  • April 2017 (215)
  • March 2017 (185)
  • February 2017 (130)
  • January 2017 (108)
  • December 2016 (162)
  • November 2016 (126)
  • October 2016 (170)
  • September 2016 (149)
  • August 2016 (145)
  • July 2016 (152)
  • June 2016 (140)
  • May 2016 (114)
  • April 2016 (166)
  • March 2016 (137)
  • February 2016 (149)
  • January 2016 (168)
  • December 2015 (142)
  • November 2015 (149)
  • October 2015 (208)
  • September 2015 (168)
  • August 2015 (188)
  • July 2015 (161)
  • June 2015 (149)
  • May 2015 (161)
  • April 2015 (143)
  • March 2015 (142)
  • February 2015 (148)
  • January 2015 (161)
  • December 2014 (155)
  • November 2014 (174)
  • October 2014 (149)
  • September 2014 (149)
  • August 2014 (164)
  • July 2014 (150)
  • June 2014 (141)
  • May 2014 (170)
  • April 2014 (145)
  • March 2014 (171)
  • February 2014 (128)
  • January 2014 (120)
  • December 2013 (116)
  • November 2013 (179)
  • October 2013 (143)
  • September 2013 (146)
  • August 2013 (157)
  • July 2013 (150)
  • June 2013 (163)
  • May 2013 (155)
  • April 2013 (128)
  • March 2013 (141)
  • February 2013 (127)
  • January 2013 (112)
  • December 2012 (149)
  • November 2012 (120)
  • October 2012 (130)
  • September 2012 (189)
  • August 2012 (132)
  • July 2012 (122)
  • June 2012 (145)
  • May 2012 (134)
  • April 2012 (126)
  • March 2012 (146)
  • February 2012 (120)
  • January 2012 (137)
  • December 2011 (151)
  • November 2011 (131)
  • October 2011 (142)
  • September 2011 (124)
  • August 2011 (133)
  • July 2011 (151)
  • June 2011 (122)
  • May 2011 (141)
  • April 2011 (77)
©2026 Archivo Caliescribe | WordPress Theme by SuperbThemes