

Por Guillermo E. Ulloa Tenorio
Economista de la Universidad Jesuita College of the Holy Cross en Estados Unidos, diplomado en alta dirección empresarial INALDE y Universidad de la Sabana. Gerente General INVICALI, INDUSTRIA DE LICORES DEL VALLE, Secretario General de la Alcaldía. Ha ocupado posiciones de alta gerencia en el sector privado financiero y comercial.
En el paquete original de las 21 megaobras, fue considerada la intervención de la vía a Pance (MG-03), en extensión de 5 kilómetros desde la Vía Panamericana hasta La Vorágine, conocido como Pueblito Pance. La ampliación de la vía, además de formar un circuito circunvalar con la vía de los Cerros (MG-01), otra obra dentro del paquete original de megaobras, descongestionaría el tráfico, en especial de la población flotante estudiantil, la Comuna 22 y el turístico de fin de semana al balneario mas popular caleño. Los dos carriles de doble sentido se complementan con una ciclo vía, de generosa especificación, para los miles de ciclistas deportivos que diariamente usan la actual serpentina, angosta y peligrosa carretera.
En razón a la falta de recursos, la obra fue postergada desde el año 2009 y fue contratada seis años después, por concurso licitatorio al Consorcio Vía Pance, formado por los consorcios Amézquita Naranjo Ingeniería & CIA, SCA y Fernando José Castro Spadaffora a un costo inicial de $ 20.057 millones con fecha de inicio prevista para Julio 2015.
Desafortunadamente, por presunta demora en adquisición de predios, la obra no fue iniciada dentro del cronograma propuesto. En los primeros meses la firma constructora procedió a demarcar topográficamente, los primeros kilómetros del espacio a intervenir, cercando con alambre de púas sujetados a estacas vivas de arboles matarratón (Gliricidia sepium), especie común, empleada tradicionalmente para dividir potreros. Con los años, este cerco vivo formó el boscoso, bello y frondoso túnel en la vía a La Vorágine.
Hace unas semanas, se dio inicio a la tala de los primeros arboles de 1600 autorizados por las autoridades ambientales. Al ver desaparecer en pocos días, la arborización de la bella alameda, su apreciable sombrío y frescura dejando el espacio desolado, desértico y despoblado la comunidad alzó su voz de protesta angustiosa, dolorida y apesadumbrada
La comunidad no puede, ni debe, señalar la autoridad ambiental por la autorización, mucho menos al contratista, quien cumple una obligación contractual.
Los verdaderos responsables del atropello arboricida son los representantes de la comunidad, elegidos a Juntas de Acción Comunal (JAC) y Juntas Administradoras Locales (JAL), totalmente anquilosados por años, sin capacidad de maniobrar ante un hecho protuberante, concebido e incubado por más de seis años.
Era su responsabilidad gestionar la socialización, con la comunidad, del corte de árboles y buscar alternativas para la obligación compensatoria de 10,000 nuevos, de diferentes especies, destinando su siembra en las múltiples zonas verdes de la misma comuna 22, en el eco parque de Pance, en el separador de la misma vía, en la cuenca del rio Pance, entre otros. Era el momento de aprovechar la coyuntura para un diseño paisajístico que cumpliera funciones estéticas, alimento para fauna silvestre, retención y protección hídrica y siembra de especies nativas que no interfieran, por su frondosidad y estructura radicular, el desarrollo vial previsto.
En la ampliación de la Avenida Cañasgordas, con túnel, arboleda y alameda similar a la vía a La Vorágine, erróneamente el separador vial fue construido encima de la base pavimentada de la antigua vía e impide el desarrollo de miles de árboles sembrados estéril e infructuosamente.
Convirtamos esta dificultad en una oportunidad.
Desde esta tribuna propongo conformar un grupo de amigos del medio ambiente para intervenir con propuestas claras, constructivas, creativas y beneficio común.