
Por Luz Betty Jiménez De Borrero / Pablo A. Borrero V.
Ultimamente Planeación Nacional y algunas entidades privadas apoyándose en diversas encuestas vienen difundiendo la idea de que los colombianos y particularmente los caleños “se sienten felices” con la forma de vida que llevan. De acuerdo con dichas encuestas adelantadas por el observatorio de políticas públicas de la Universidad ICESI, en la ciudad de Cali de 1 a 10 caleños el 85% se sienten felices en razón de sus buenas relaciones personales, familiares, sentimentales, de amistad, etc. No obstante lo anterior las mujeres manifiestan sentirse afectadas por la calidad del trabajo que desempeñan y menos satisfechas al igual que las etnias sumidas en un estado de pobreza.
Así mismo la encuesta revela que el 70% de los caleños se encuentran conformes con su estándar de vida, en tanto que el 80% espera mejorar sus condiciones económicas para su hogar el próximo año del 2017.
La entidad encuestadora aclara que la medición se hizo con hombres y mujeres mayores de 18 años en 49 puntos de la ciudad utilizando para ello 1200 encuestas con 84 preguntas al respecto. Este tipo de encuestas mide el nivel de bienestar subjetivo y responde a modelos de medición que tienen los países de la Ocde conocido como el Club de los países desarrollados.
Según se afirma en el informe, dichas muestras estadísticas tienen por objeto llevar al conocimiento de las autoridades municipales la percepción que tienen los caleños sobre su estado sicológico que en términos generales demuestra que estos son felices en su conjunto, lo cual es utilizado como elemento fundamental para implementar determinadas políticas públicas en materia de gasto público social, en una ciudad en donde el 86% no se considera pobre a pesar de que Cali es una de las ciudades con mayor índice de desempleo e informalidad.
Esta forma de caracterizar “el estado de felicidad” privilegia en muchos casos la conciencia social e individual de las personas por encima de las condiciones reales en que viven y que resultan de la compleja red de acciones y relaciones que establecen los seres humanos en la sociedad, en la cual no siempre y en todos los casos se permite que hombres y mujeres alcancen los objetivos y fines que se proponen o puedan impedir de alguna manera que se produzcan ciertos hechos que no fueron previstos o deseados por nadie, circunstancia ésta que lleva a creer que la felicidad depende exclusivamente de la manera de pensar o actuar ligada a sus intereses y necesidades individuales o sociales, separadas de la influencia permanente y dinámica de las condiciones concretas y objetivas, las cuales determinan a su vez la manera de ser y de pensar de los seres humanos, a las cuales terminan adaptándose o conformándose o luchando para transformarlas en beneficio propio, de su familia o entorno social.
En el caso concreto de la ciudad de Cali, habrá que preguntarse si es verdad que los habitantes que viven en aquellas zonas denominadas eufemísticamente como asentamientos incompletos (invasiones) se sienten felices o si los habitantes que viven en aquellos barrios en donde traspasar las fronteras puede costarles la vida se sienten igualmente felices, o si aquellos ciudadanos que viven en el suroccidente de la ciudad que padecen de la discontinuidad en la prestación de los servicios públicos se sienten así mismos felices y si los usuarios del transporte masivo MIO se consideran satisfechos teniendo que soportar las deficiencias e inconvenientes que ocurren a diario con dicho transporte público o si los enfermos que deben esperar durante largas horas de la madrugada para acceder al servicio médico también se sienten felices y en general sí los más de 800 mil habitantes del Distrito de Aguablanca se sienten satisfechos y felices por no tener trabajo estable y seguro, vivienda digna y no poder atender sus necesidades primarias en materia de alimentación, educación, salud, recreación, etc., además de que las autoridades no les garantizan el derecho a participar en las decisiones que los afectan de manera directa e indirecta en sus intereses económicos, políticos, sociales, ambientales, culturales, etc.
Los gobernantes de estirpe neoliberal y populista que han estado al frente de los destinos de la ciudad, no solo engañaron a los caleños haciéndoles creer que con la implementación de algunas políticas asistencialistas se lograría mejorar su condición social e individual, sino que generaron una serie de frustraciones que han llevado a aquellos a perder la confianza y credibilidad en sus instituciones políticas y sociales. Con todo y los constantes estudios oficiales y privados encaminados a mostrar que los ciudadanos son felices, lo mejor es recibir con beneficio de inventario aquellas conclusiones que tan solo contemplan un aspecto de la realidad enmarcada dentro de una visión incompleta y superficial de la realidad social e individual de los caleños, a partir de la cual se construyen falsas expectativas e ilusiones en relación con el concepto de la felicidad con la cual se pretende ocultar o disfrazar la pobreza y la desigualdad social.
Veeduría Ciudadana por la Democracia y la Convivencia Social
El Control Ciudadano Sobre la Gestión Pública es Condición Indispensable para el Ejercicio de la Democracia y la Convivencia Social
