
Este sistema electoral se da por el gobierno de tipo federal que adopta EE. UU. La idea es que todos los estados tengan representación y peso en la elección final y que esta no se defina solo por los más grandes, explica Diana Rojas, profesora del Instituto de Estudios Políticos y Relaciones Internacionales (Iepri) de la Universidad Nacional de Colombia (U.N.).
“Cuando los ciudadanos estadounidenses salen a votar por uno de los aspirantes en realidad lo están haciendo por los electores demócratas o republicanos de su estado que respaldan a dicho candidato”, comenta la profesora.
Así, gana el candidato que se lleve más electores. Sin embargo, explica Rojas, cada estado tiene una legislación diferente para definir la repartición de los votos.
La mayoría le da todos sus votos al ganador. Es decir, si Hillary Clinton gana apenas por el 51 % en Florida, de todas formas se lleva los 29 votos que corresponden a los representantes de ese estado en el Colegio Electoral.
Entre tanto, algunos estados reparten sus votos de forma proporcional. Es decir, si Trump gana el 60 % en un estado que cuenta con cinco votos, se lleva tres en la elección final.
Por tal motivo, en EE. UU. no siempre ha ganado el candidato con mayor votación popular. El último caso polémico se dio en 2000, cuando el demócrata Al Gore ganó en el voto popular pero perdió en el Colegio Electoral ante George W. Bush, pues este se ganó a más electores en Florida y se llevó todos los votos de ese estado.
De esta manera, la polémica está servida, ya que ambos candidatos están muy parejos en las encuestas, y Donald Trump dijo alguna vez que si pierde no acepta los resultados.
Un dato curioso es que por tradición las votaciones siempre se llevan a cabo los martes: por razones religiosas y culturales, los domingos son días de fiesta que no se tocan. Además, el día de elecciones no es un día feriado y los empresarios no tienen la obligación de darlo libre a sus empleados, complementa la profesora Diana Rojas.
¿Continuidad o incertidumbre?
El mundo ya hace cuentas por si gana la demócrata Hillary Clinton o el republicano Donald Trump.
Para la experta, si gana Clinton “habrá continuidad con lo que hizo Barack Obama en sus dos periodos”.
Ese escenario aplica también para Colombia: “Continuaría el respaldo al proceso de paz y habría un énfasis fuerte en avance y profundización en el acuerdo de libre comercio”, complementa la profesora.
Con Trump todo es más incierto pues él ha criticado los acuerdos de libre comercio como el NAFTA (entre Estados Unidos, México y Canadá) y el TTP (Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica), pero no se sabe qué hará con ellos. También se esperaría más “mano fuerte” en el Medio Oriente.
En cuanto a Colombia, queda por ver qué medidas toma Trump ante la migración. Asimismo se esperaría “mano dura” frente al narcotráfico, en una época en la que se están buscando vías alternativas.
Las relaciones con Trump serían “más difíciles y oscilantes pero no implicarían un giro completo”, concluye la profesora.