
Editorial
El proceso de paz post plebiscitario y el acuerdo firmado entre el Gobierno del Presidente Santos y la guerrilla están raudamente entrando a una etapa de no retorno, cuando las diferencias ideológicas y políticas alrededor del documento suscrito y la vía del Congreso para la refrendación de la paz , ha entrado en una etapa de no retorno. La no aceptación de cambios sugeridos por el NO con las 11 fe de erratas realizadas por el gobierno, minutos antes de su firma, proyecta una pelea política que radicalizaría los sectores políticos del país y abrirá nuevas heridas en el país, ante la falta de consenso sobre los temas de víctimas, elegibilidad e impunidad, pero ante todo, por la constitucionalidad en entredicho, posición del NO, de voceros calificados del país, si no, magistrados de altas cortes y el Fiscal general de la Nación.
El proceso de paz post plebiscitario y el acuerdo firmado entre el Gobierno del Presidente Santos y la guerrilla están raudamente entrando a una etapa de no retorno…
Esto puede generar violencia partidista con un país partido en dos, se afectará la imagen internacional del proceso, aunque no se debe desconocer que acabar medio siglo de confrontación armada entre una guerrilla radical , brazo militar del partido comunista, tiene su costo. Y la desmovilización de todos los frentes del movimiento guerrillero hacia las zonas, que progresivamente entregaran sus armas a las naciones Unidas, todo a partir de la refrendación que hará el Congreso de la republica esta semana, es algo conveniente. Así como la dejación de las armas y para ello nos quedan 150 días, 90 días después de la refrendación del Acuerdo, de tal manera que el grupo armado deja de existir y pasa a ser un movimiento político y un movimiento social.Que gran controversia, ante posiciones tan disimiles.
…una mitad de Colombia votante en contra del acuerdo de Paz, su firma y refrendación, la otra mitad apoyándolo y la gran mayoría de los colombianos silenciosos…
Pero no se deben desconocer los hecho reales de un país profundizado en la división, como pasó con la votación del plebiscito, ahora hay una mitad de Colombia votante en contra del acuerdo de Paz, su firma y refrendación, la otra mitad apoyándolo y la gran mayoría de los colombianos silenciosos frente a esta lucha de decisiones y no de poca monta. El enfrentamiento que va a llegar a la elección presidencial del 2018, diferendo que no se veía desde los años de la violencia liberal conservadora 1930 – 1960, por la elegibilidad e impunidad para comandantes guerrilleros que van a llegar directamente al Congreso, va a producir una reacción grande dentro del proceso político colombiano. Adicionalmente y preocupante, las víctimas realmente no fueron bien tratadas en el Acuerdo y podrían sus victimarios reconocer sus delitos, pero no expresar toda la verdad para que haya reparación
La refrendación en el Congreso, instrumento que no está reglado ni en la constitución ni en la ley, deja un proceso de paz firmado sin el blindaje politico y juridico necesario, hará crecer la confrontación política en Colombia, que se sabe cómo comienza, pero no como termina, obliga a hacer todos los esfuerzos por un gran acuerdo nacional y en este caso, liderado por los empresarios, donde quedan pocas horas, sería aceptar el mecanismo de otro plebiscito.
