Por Lina M. Benavides
Esta semana quiero dedicar este espacio al conjunto de Arcos caleño Camerata Alférez Real, que viene trabajando desde 1996 y que en 2001 dio su concierto de lanzamiento.
Esta agrupación dirigida por la Violinista Tatiana Tchijova, ha dedicado gran parte de su repertorio a la música del barroco. Antonio Vivaldi, Tomaso Albinoni, Guiseppe Torelli, Arcangelo Corelli y el Gran Johann Sebastián Bach, son algunos de los compositores que la Camerata Alférez Real revive en sus interpretaciones.
La época del Barroco fue una de las más prolijas, largas, revolucionarias e influyentes en el mundo musical de Occidente. Los compositores de entonces, herederos del Renacimiento y habitantes del Humanismo, aventuraban nuevas formas estéticas, estableciendo puentes cada vez más robustos por donde la sonata, la ópera y el concerto grosso, se paseaban tranquilamente al lado de la música sacra y la profana. El Barroco significó pues, algo más que un movimiento artístico, encarnó el sentimiento de una época de transición, donde el hombre volvía la mirada sobre sí mismo, su alma y sus creencias.
Hoy día, alrededor del mundo son miles las agrupaciones que reencarnan este sentimiento. En Cali, la Camerata Alférez Real hace lo propio por conmover el estado emocional de quienes asisten a sus presentaciones. Las vibraciones en consonancia y disonancia presentes en las bellas obras de Vivaldi o Albinoni, atraviesan a los oyentes. El dolor, la melancolía, la tranquilidad y el coraje se hacen carne, se hacen Violín, Viola, Cello, Chembalo, se hacen música en manos de virtuosos que al agitar sus arcos, conducen a los oyentes por el apasionado pasaje de las emociones humanas.
La Camerata Alférez Real es por tanto, y mucho más, una agrupación de ovaciones sinceras y reconocimientos justos.
