Por Ana Lucia Arango M.
Economista
En Colombia muchos sectores económicos deben lidiar con la problemática del contrabando. Una de las principales implicaciones que se genera con este delito es la competencia desleal, lo cual hace las cosas más difíciles para aquellos comerciantes que sí pagan cumplidamente los impuestos sobre sus mercancías. Además esto conlleva a serias afectaciones sobre cada sector económico.
El contrabando de productos afecta directamente a la industria nacional, no solo en sus condiciones competitivas sino en otras variables macroeconómicas, como la utilización de los recursos y la rentabilidad de las mismas.
De acuerdo al Código Penal Colombiano, la comercialización, almacenamiento, transporte o posesión de artículos de contrabando se penaliza con prisión y multas económicas, de acuerdo al monto de los bienes importados.
Vemos en el artículo 319 del Código Penal Colombiano, "el que en cuantía superior a cincuenta (50) salarios mínimos legales mensuales vigentes, importe mercancías al territorio colombiano, o las exporte desde él, por lugares no habilitados, o las oculte, disimule o sustraiga de la intervención y control aduanero, incurrirá en prisión de cuarenta y ocho (48) a noventa (90) meses y multa de cuatrocientos (400) a dos mil doscientos cincuenta (2.250) salarios mínimos legales mensuales vigentes, sin que en ningún caso sea inferior al doscientos por ciento (200%) del valor aduanero de los bienes importados o de los bienes exportados".
“Para aquellas mercancías que superan los doscientos (200) salarios mínimos legales mensuales vigentes, la pena que se impone es de ochenta (80) a ciento cuarenta y cuatro (144) meses de prisión y multa de dos mil (2.000) a cincuenta mil (50.000) salarios mínimos legales mensuales vigentes, sin que en ningún caso sea inferior al doscientos por ciento (200%) del valor aduanero de los bienes importados o de los bienes exportados.”
Los principales productos de contrabando son los licores y cigarrillos que entran principalmente por el norte a través del departamento de La Guajira, cigarrillos procedentes de Paraguay, ropa y calzado provienen de China y alimentos perecederos provenientes de Ecuador y Venezuela.
La mercancía es comprada a menudo en zonas libres de impuestos, como en Colón-Panamá, para luego ser revendida en Colombia. En Venezuela, los contrabandistas se aprovechan de los bajos precios del mercado en bolívares venezolanos para comprar productos.
Según estudios recientes “El contrabando es enorme en textiles y confecciones. Y muy grave en productos agrícolas, empezando por el arroz, la papa, cebolla, ajo, tomate, fríjol. Y estamos en un problema fenomenal con la gasolina, que nos da más de 300 millones de dólares de impuestos al año. Sin hablar del contrabando de cigarrillos y whiskeys, que son los históricos”.
Es claro que el contrabando de productos afecta directamente a la industria nacional, no solo en sus condiciones competitivas sino en otras variables macroeconómicas, como la utilización de los recursos y la rentabilidad de las mismas.
En Colombia se encuentran fronteras que la presencia de autoridad es muy débil, entre ellas está la frontera de Ipiales, Cúcuta, Puerto Santander en Paraguachón y desde La paz Cesar, hasta arriba de La Guajira, Turbo, etc. Son lugares donde el contrabando entra sin ninguna dificultad.
Ahora que el país vive una etapa de apertura de sus fronteras con los diferentes tratados de libre comercio, las autoridades deben incrementen los controles, pues se ha convertido en un problema de seguridad nacional, algo que crea la necesidad de mejorar los controles aduaneros.
Debemos combatir contra el contrabando, tomar conciencia de que cada vez que se compra algo de contrabando se pone en peligro un empleo, porque se prefiere apoyar el producto que ha ingresado ilegalmente al país. Esto es un problema de valores que debe ser abordado por las instituciones, los gremios y la sociedad en general.