Por Guillermo E. Ulloa Tenorio
La ciudad recibió con gran expectativa la instalación y puesta en marcha de 160 cámaras de vigilancia adicionales que refuerzan la incipiente red de este moderno sistema de vigilancia ciudadana. El sistema es cimentado en un centro de monitoreo desde el cual se pueden apreciar las imágenes tomadas y hacer seguimiento a movimientos sospechosos.
Sin embargo, las cámaras tan solo son parte de un complejo sistema que debe ir acompañado de modernas plataformas tecnológicas de software para una fructífera y exitosa labor de vigilancia.
En ciudades donde opera el sistema, el centro de monitoreo es complementado con la extensa red de cámaras de vigilancia privadas instaladas en centros y pasajes comerciales, edificios inteligentes, corredores y estaciones de transporte, escuelas, hospitales y cámaras de transito.
Londres, quizás la ciudad con mayor número de estos dispositivos, cuenta con más de un millón de cámaras, para vigilar una urbe de 8 millones de habitantes. Nueva York y Chicago, las que ostentan la mayor cobertura norteamericana, aunque inferior en numero a las londinenses, se estiman en medio millón de cámaras.
Al igual que cualquier otro método, el mantenimiento y actualización de los dispositivos, la evolución de plataformas tecnológicas, bien ubicados y debidamente iluminados sitios, son algunos de los retos que afronta el novedoso sistema. El sistema debe ser percibido como una integración moderna al patrullaje convencional de los órganos de control y vigilancia urbanos.
Para combatir la alta tasa de homicidios y delincuencial de la ciudad se requieren medidas de mayor impacto. La Policía Nacional y el gobierno local deben implementar medidas de choque como el desarme, la militarización de algunas zonas, sistemas de inteligencia para combatir la corrupción al interior de las instituciones y una estrecha colaboración ciudadana.
Aunque las medidas represivas son necesarias, la Policía debe asumir una actitud de acercamiento amigable hacia la comunidad. El distanciamiento y acuartelamiento deben transformarse en aras de lograr más proximidad y conocimiento de las zonas donde conviven con la ciudadanía. En la mayoría de cuadrantes los uniformados no hacen labor de reconocimiento comunitario. Se les observa distantes y totalmente autoritarios.
Para buscar soluciones a la problemática de inseguridad que vive la ciudad, ciudadanía y órganos de control y vigilancia, deben mancomunadamente enfrentar la delincuencia. Combatir delitos menores de comportamientos inapropiados hacia la autoridad y la misma convivencia ciudadana, que posteriormente van escalando hacia robos callejeros, de celulares y posteriormente a agresiones de envergadura se logra cuando la confianza es conquistada por todos sus actores.
La más extensa red de vigilancia es una comunidad que confía en la institucionalidad de sus organismos de autoridad.