
Por Humberto Giratá
El economista francés Thomas Piketty, especialista en desigualdad y distribución de la renta recientemente publico su libro “El capital en el siglo XXI”, en el cual divide el mundo en dos elementos fundamentales: el capital y el trabajo, que se emplean en la producción y participan en los ingresos.
La diferencia principal es que el capital es algo que se puede comprar, poseer, vender y acumular sin límites, en cambio, el trabajo es el uso de una capacidad individual que otros pueden remunerar pero no poseer.
El capital tiene 2 características interesantes:
1. El precio del capital lo determina el monto de los futuros ingresos que pueda producir. Todo capital produce la misma rentabilidad ajustada al riesgo, la cual Piketty estima que históricamente ha sido de 4 a 5% al año.
2. El capital se acumula mediante el ahorro. Si el capital se reinvirtiera en su totalidad y la economía creciera menos del 4 a 5%, el capital y el ingreso que produce aumentarían en la misma relación que la economía.
Piketty sostiene que, debido a que los países ricos están creciendo a tasas inferiores al 4 a 5% anual, se están volviendo más desiguales y países como Estados Unidos debe contratar empréstitos con el propósito doble de cubrir su déficit y realizar inversiones en el extranjero.
Sin embargo, la realidad muestra que el capital se mezcla con el know-how -como inversión extranjera directa-, y el retorno para ambos se aproxima más al 9%, en comparación con el 4% o menos que se les paga a los prestamistas.
Por este motivo, varios economistas han criticado la presentación simplificada de Piketty porque pasa por alto el Know-how de las compañías multinacionales y de los países, individualmente considerados.
La creación y el desplazamiento de know-how son una fuente importante de creación de riqueza. Firmas como Apple, Google y Facebook en conjunto valen más de 1 billón de dólares, a pesar de que el capital que se invirtió en ellos, inicialmente, fue solo una mínima fracción de esa cantidad.
Análisis de ese tipo de empresas denota que el know-how no reside en individuos sino en equipos con fuerte cohesión. Cada uno de sus miembros es crucial, pero fuera del equipo, cada individuo tiene un valor mucho menor. Por lo tanto, los accionistas no pueden prescindir del equipo.
Con relación a este tema, esta semana se conoció el último estudio de marcas conocido como ‘Brandz Top 100’, en el cual Google pasó al primer lugar en la lista de las marcas más valiosas del mundo. Google en el último año ganó en innovación con sus Google Glass y destacó sus nuevas inversiones en la inteligencia artificial y el sistema operativo Android.
Aunque Apple sigue siendo una marca de alto rendimiento, su valor cayó 20% en tercer lugar se ubicó la multinacional IBM. Debo resaltar que el valor, en conjunto, de las empresas clasificadas en el Top 100 casi se ha duplicado desde la primera versión realizada en 2006, para resaltar la importancia del Know-how como elemento imprescindible para potenciar el efecto del capital, al igual que la presencia de trabajo en equipo como fuente de bienestar individual.