
Por Benjamín Barney Caldas
Arquitecto de la Universidad de los Andes con maestría en historia de la Universidad del Valle, y Profesor Titular (Jubilado) de la misma. Docente en la San Buenaventura y la Javeriana de Cali, el Taller Internacional de Cartagena y la Escuela de arquitectura y diseño, Isthmus, en Panamá, e Isthmus Norte, en Chihuahua. Miembro de la Sociedad Colombiana de Arquitectos, la Sociedad de Mejoras Públicas de Cali y la Fundación Salmona.
Se repite cada vez con mayor frecuencia que el principal problema de Colombia es la corrupción (potenciada por la inútil guerra contra el narcotráfico), y que si esta se eliminara muchos de los demás problemas se reducirían a sus justas proporciones. Sin embargo el verdadero problema de fondo de este país es su aparato Judicial, el mismo en buena parte corrupto, como lo demuestra el caso de Andrés Camargo en Bogotá, muy preocupante pues conduce a que cada vez menos las personas honradas quieran comprometerse mas con la administración pública (Eduardo Behrentz, El Tiempo, 29/01/2015).
Pero además de no poder contar fácilmente con candidatos no corruptibles, pues incluso los comprobadamente corruptos (ya saben como quien) aspiran a cargos públicos, lo que Cali necesita es gente suficientemente experimentada en temas de ciudad y ciudadanos para que pueda sencillamente seguir buenos ejemplos y buscar soluciones obvias, es decir muy claras y sin mayores dificultades, pues sin duda hemos sido “sonsos” para elegir concejales y alcaldes; es decir necesitamos BESOS para Cali, ciudad y ciudadanos, y no apenas para las caleñas o los caleños.
Son apenas cinco los grandes problemas que aquí afrontan sus ciudadanos, y cinco los que aun tiene la ciudad, y cada vez mas graves. Entre los primeros está su seguridad (cada vez mas vulnerada), el abastecimiento de agua potable (debido a su desperdicio), el aseo (no reciclamos las basuras), su movilización a pie, en bicicleta, moto o bus (pues tren ni siquiera ha), y la molestia del ruido ajeno (pero igual la del propio que embrutece).
Entre los segundos está la conservación de su patrimonio natural, incluyendo su aun bello paisaje de ríos de alta pendiente, y de plan, lomas, cerros, farallones y montañas, y el construido, incluyendo el paisaje urbano, y la urgente re densificación de la ciudad dentro del área metropolitana (la que es urgente crear) pero sin exageraciones ni abusos. Y por supuesto están unos y otros relacionados en el espacio urbano, tanto el publico: calles, plazas y parques, como el privado: aislamientos, retrocesos y alturas.
Para solucionarlos desde luego se necesita mejor educación, buena salud y vivienda digna, lo que sin duda redunda en mejores ciudadanos y por consiguiente mejores funcionarios públicos, pero sobre todo una ciudad que lo sea de verdad, la que ayuda por su parte a tener mejor vivienda, mejor salud y mejor educación, y que por lo tanto sea mas atractiva para crear en ella mas fuentes de trabajo, como dice el economista Edward Glaeser (El triunfo de las ciudades, 2011); y no al revés como aun cree aquí tanto economista de salón.
El cuello de botella es por supuesto que como se dice que dijo Platón “los que son muy inteligentes como para meterse en política sufren el castigo de ser gobernados por los que son más estúpidos", por lo que la solución es pensar primero en los que van ha integrar el Consejo Municipal, y después si en un alcalde consecuente, donde, si son suficientes ¿digamos una tercera parte? puedan obrar todos a una. Como en Fuenteovejuna, pero no por criminales si no por lo contrario; por no corruptibles. A lo que ayudaría si se escogen por sus propuestas ejemplares y obvias; por sus BESOS sin tanta lengua para Cali.
Nota: BESOS para Cali, ciudad y ciudadanos, y no apenas para las caleñas o
los caleños.