
Por Benjamín Barney Caldas
Arquitecto de la Universidad de los Andes con maestría en historia de la Universidad del Valle. Ha sido docente en Univalle y la San Buenaventura y la Javeriana de Cali, y continua siéndolo en el Taller Internacional de Cartagena, de los Andes, y en la Escuela de arquitectura y diseño, Isthmus, en Panamá. Miembro de la Sociedad Colombiana de Arquitectos, la Sociedad de Mejoras Públicas de Cali y la Fundación Salmona. Escribe en Caliescribe.com desde 2011.
Toda la limpia agua del aguacero de la madrugada del miércoles de la semana pasada se fue casi toda al alcantarillado de aguas negras y de allí directo al contaminado río Cauca. Que desperdicio; que irresponsabilidad, que negligencia. Nos enorgullece ser la ciudad de los siete ríos, pero la realidad es que han adolecido del cuidado y protección de sus cuencas, ha sido señalado muchas veces, la ultima por la Asociación Colombiana de Ingeniería Sanitaria y Ambiental, ACODAL, Seccional Occidente. Solo ha existido la siembra de árboles que efectuó EMCALI entre 1992 y 1996, pero no fue protegida y expandida por los entes territoriales a los que les correspondía.
Como se mencionó en la columna ¿Ciudad? de El País (¡Agua! 15/12/2012) da pena ver bajar torrentes de agua limpia por todas las cañadas, quebradas y ríos que cruzan a Cali, en los que podría haber reservorios de diversos tamaños en la parte baja del piedemonte, menos vulnerables en caso de un terremoto, para recoger toda esa agua y utilizarla mediante pequeños acueductos, tal como lo hacen desde hace tiempo los cañicultores de la región para regar sus cultivos en las épocas de sequía.
Como lo ha sostenido ACODAL, Cali no requiere de una solución única. Además ya hay avances tecnológicos suficientemente probados en el mundo, que permiten mejorar la extracción de aguas crudas adecuadas para potabilizar, haciendo uso de los lechos de infiltración de los ríos, sin que se tengan que desarrollar, grandes macro-obras de captación y conducción. EMCALI está en mora de analizarlas y probarlas, puesto que el, Instituto de Investigación y Desarrollo en Abastecimiento de Agua, Saneamiento Ambiental y Conservación del Recurso Hídrico, CINARA, de la Universidad del Valle con la colaboración de instituciones Holandesas, han avanzado al respecto para el caso de Cali.
Pero, por lo contrario, irresponsablemente las autoridades no han impedido la urbanización o la invasión de esas cañadas y humedales, los que se rellenan modificando sus ecosistemas y comportamientos hídricos. Y vergonzosamente lo hacen personas, promotores, profesionales, empresas y hasta entidades universitarias, de las que cabría esperar mayor conciencia social y ambiental, dando el peor ejemplo a los demás.
Como proponen ACODAL y el CINARA, se debe rescatar, recuperar, descontaminar y disfrutar el río Cauca. Los agricultores y dueños de las tierras, están obligados a respetar sus áreas de protección forestal y la de reserva forestal y no sembrar hasta sus orillas y la CVC a hacer respetar y cumplir las normas, en conjunto con todos los entes de control. Eso igualmente se le solicita a la gobernación de los departamentos del Valle del Cauca y del Cauca, a la CRC y sin duda, el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible y al Área de parques Naturales que deben también intervenir.
Pero igualmente sus seis afluentes que pasan por el Municipio de Cali, y alrededor de esos reservorios propuestas arriba, podría haber esos parques que tanto echan de menos los caleños. Como el muy bello que existe en Ciudad Jardín con babilla y todo. Y desde luego el del Acueducto de San Antonio, que aunque no cuenta con un reservorios sino con grandes tanques de almacenamiento es el mas bello de la ciudad, y cuya visita, a sus edificios de arquitectura español californiano y un BIC de la ciudad, debería volver a ser pública.