Skip to content
Archivo Caliescribe
Archivo Caliescribe
  • Confidenciales
  • Cali: Ciudad y ciudadanos
  • Reporte urbano
  • Política
  • Economía
  • Deporte
  • Columnistas
  • Archivo
  • Ver contenidos recientes
Archivo Caliescribe
hotel-alferez-real-0

¿Qué pasó?

Benjamin Barney Caldas, 5 March, 2016


Por Benjamín Barney Caldas 

Arquitecto de la Universidad de los Andes con maestría en historia de la Universidad del Valle. Ha sido docente en Univalle y la San Buenaventura y la Javeriana de Cali, y continua siéndolo en el Taller Internacional de Cartagena, de los Andes, y en la Escuela de arquitectura y diseño, Isthmus, en Panamá. Miembro de la Sociedad Colombiana de Arquitectos, la Sociedad de Mejoras Públicas de Cali y la Fundación Salmona. Escribe en Caliescribe.com desde 2011.


Hace 50 años el valle del río Cauca tenía un sistema de ciudades intermedias, único en el país, unido por ferrocarril, el primero aquí de ese tipo, y la nueva estación de Cali era la más grande y moderna. En esta fértil tierra, con abundante agua, se cultivaba todo, ya no había ganadería extensiva, la crianza de ganado lechero era avanzada, la Facultad de Agronomía y el Ciat destacaban en el ámbito nacional. Las cordilleras mantenían sus selvas y biodiversidad, el plan multitud de aves… y ya no había ‘pájaros’.

  

Había industrias y empresarios como Manuel Carvajal que pensaba en colegios y no en catedrales. La ciudad con apenas 700.000 habitantes, de Versalles a San Fernando, era segura, confortable y silenciosa, sin vandalismo ni pordioseros, el Centro lo era y Emsirva ejemplar. Las drogas, el alcohol y Siloé no eran problema y no existía el narcotráfico; el tránsito era lento y con pocos accidentes, la ‘puentemanía’ no había llegado, los buses funcionaban y los carros de plaza eran como un Uber. Todo estaba cerca y se podía caminar pues la ampliación de las vías aun no se había tragado los andenes.

Existían largas y bellas alamedas, el río Pance era una delicia y el Cali un espectáculo; la Avenida Colombia un paseo de verdad, el Alférez Real un hotel icónico, el Batallón Pichincha firme en el Paseo Bolívar y la Biblioteca del Centenario cerca, el Palacio de San Francisco era la Gobernación, la Sagrada Familia un colegio, el Santa Librada ejemplo nacional, el Club Colombia tenia una digna sede, el San Fernando una maravilla de piscina y baile por las tardes; y con el Campestre, varias casas y edificios, eran la mejor arquitectura moderna del país, y no había ‘torres’ innecesariamente altas.

 

La Universidad del Valle era la segunda en Colombia, con reconocidos profesores nacionales y extranjeros; Jaime Aparicio ganaba y el fútbol era bueno; La Tertulia y sus Bienales de Grabado eran importantes en Latinoamérica; el TEC y Enrique Buenaventura en el mundo; estaban Edgar Negret, Lucy y Hernando Tejada, Fernell Franco, y María Thereza Negreiros y Pedro Alcántara, y Ever Astudillo y Óscar Muñoz comenzaban; era Caliwood y Andrés Caicedo escribía y tenía un cineclub, ya existía La Nacional y una buena orquesta sinfónica; pocos pero buenos restaurantes, sin esnobs, bares donde conversar y bailaderos no sólo de ‘salsa’, la Feria lo era y el alumbrado navideño discretamente bello.

Esta ‘sucursal del cielo’, que la gran mayoría de los habitantes actuales de Cali no vivió, se acabó -casi- debido a su rápido y masivo crecimiento, al negocio de la tierra y al ansia de ‘modernidad’ y ‘cambio’ que destruyó, con la disculpa de los VI Juegos Panamericanos, su patrimonio construido, es decir, la imagen colectiva que identifica una ciudad por generaciones. Hoy preocupa su calidad de vida, comparada con ciudades intermedias como Manizales, Pereira, Armenia o Popayán.

Hay que reducir su crecimiento y distribuirlo de Santander de Quilichao a Cartago, unidas por un nuevo tren, y otro de cercanías por el corredor férreo más una autopista urbana, el par vial 25-26, el MÍO, ciclovías y amplios andenes, que conecten sub centros, incluyendo los nuevos colegios, y que estos sean concursos de arquitectura sostenible y contextual. Legalizar el área metropolitana, limitarla con un anillo verde, recuperar las fuentes de agua, hacer reservorios en la ladera, y fomentar nuevas industrias. Mas primero hay que acabar con la corrupción generada por las drogas, legalizándolas.


¿Qué pasó? – Columna publicada en el Diario El País el 3 de marzo de 2016 – ilustración por Caliescribe

 

Uncategorized

Post navigation

Previous post
Next post

Esta viendo los contenidos del archivo histórico de Caliescribe entre abril 2011 y noviembre de 2023.

Ver contenidos recientes
  • November 2023 (108)
  • October 2023 (171)
  • September 2023 (162)
  • August 2023 (142)
  • July 2023 (163)
  • June 2023 (113)
  • May 2023 (116)
  • April 2023 (141)
  • March 2023 (110)
  • February 2023 (106)
  • January 2023 (94)
  • December 2022 (99)
  • November 2022 (143)
  • October 2022 (138)
  • September 2022 (97)
  • August 2022 (130)
  • July 2022 (124)
  • June 2022 (118)
  • May 2022 (109)
  • April 2022 (120)
  • March 2022 (106)
  • February 2022 (101)
  • January 2022 (104)
  • December 2021 (84)
  • November 2021 (152)
  • October 2021 (246)
  • September 2021 (209)
  • August 2021 (168)
  • July 2021 (203)
  • June 2021 (175)
  • May 2021 (177)
  • April 2021 (132)
  • March 2021 (147)
  • February 2021 (134)
  • January 2021 (87)
  • December 2020 (90)
  • November 2020 (138)
  • October 2020 (151)
  • September 2020 (135)
  • August 2020 (183)
  • July 2020 (179)
  • June 2020 (185)
  • May 2020 (177)
  • April 2020 (171)
  • March 2020 (181)
  • February 2020 (196)
  • January 2020 (127)
  • December 2019 (158)
  • November 2019 (173)
  • October 2019 (179)
  • September 2019 (167)
  • August 2019 (198)
  • July 2019 (168)
  • June 2019 (192)
  • May 2019 (167)
  • April 2019 (161)
  • March 2019 (203)
  • February 2019 (168)
  • January 2019 (162)
  • December 2018 (180)
  • November 2018 (188)
  • October 2018 (185)
  • September 2018 (221)
  • August 2018 (175)
  • July 2018 (206)
  • June 2018 (230)
  • May 2018 (237)
  • April 2018 (198)
  • March 2018 (218)
  • February 2018 (175)
  • January 2018 (169)
  • December 2017 (202)
  • November 2017 (189)
  • October 2017 (198)
  • September 2017 (224)
  • August 2017 (194)
  • July 2017 (206)
  • June 2017 (197)
  • May 2017 (196)
  • April 2017 (215)
  • March 2017 (185)
  • February 2017 (130)
  • January 2017 (108)
  • December 2016 (162)
  • November 2016 (126)
  • October 2016 (170)
  • September 2016 (149)
  • August 2016 (145)
  • July 2016 (152)
  • June 2016 (140)
  • May 2016 (114)
  • April 2016 (166)
  • March 2016 (137)
  • February 2016 (149)
  • January 2016 (168)
  • December 2015 (142)
  • November 2015 (149)
  • October 2015 (208)
  • September 2015 (168)
  • August 2015 (188)
  • July 2015 (161)
  • June 2015 (149)
  • May 2015 (161)
  • April 2015 (143)
  • March 2015 (142)
  • February 2015 (148)
  • January 2015 (161)
  • December 2014 (155)
  • November 2014 (174)
  • October 2014 (149)
  • September 2014 (149)
  • August 2014 (164)
  • July 2014 (150)
  • June 2014 (141)
  • May 2014 (170)
  • April 2014 (145)
  • March 2014 (171)
  • February 2014 (128)
  • January 2014 (120)
  • December 2013 (116)
  • November 2013 (179)
  • October 2013 (143)
  • September 2013 (146)
  • August 2013 (157)
  • July 2013 (150)
  • June 2013 (163)
  • May 2013 (155)
  • April 2013 (128)
  • March 2013 (141)
  • February 2013 (127)
  • January 2013 (112)
  • December 2012 (149)
  • November 2012 (120)
  • October 2012 (130)
  • September 2012 (189)
  • August 2012 (132)
  • July 2012 (122)
  • June 2012 (145)
  • May 2012 (134)
  • April 2012 (126)
  • March 2012 (146)
  • February 2012 (120)
  • January 2012 (137)
  • December 2011 (151)
  • November 2011 (131)
  • October 2011 (142)
  • September 2011 (124)
  • August 2011 (133)
  • July 2011 (151)
  • June 2011 (122)
  • May 2011 (141)
  • April 2011 (77)
©2026 Archivo Caliescribe | WordPress Theme by SuperbThemes