
Por Luz Betty Jimenez De Borrero / Pablo A. Borrero V.
Con un discurso grandilocuente e ilusorio el presidente Santos instaló las sesiones ordinarias del Congreso de la República para el período 2016-2017, al que calificó de ser el garante del post conflicto, encargado de implementar las reformas derivadas de los acuerdos de paz de La Habana (Cuba).
En esta ocasión el mandatario no hizo un balance de su gestión gubernamental como es lo usual en este caso, limitándose a la exaltación de la labor cumplida en la pasada legislatura por el órgano congresional aprobando un conjunto de leyes y actos legislativos supuestamente para beneficio del pueblo colombiano.
Esta visión amplificada de los logros del Congreso contrasta con la cruda realidad de un país en donde el trabajo se ha degradado e informalizado, la educación y la salud son de deficiente calidad, la vivienda que se ofrece constituye una forma modernizada de tugurización de las ciudades, se imponen nuevas alzas en las tarifas de los servicios públicos y en el suministro del gas domiciliario y la vida en general de los ciudadanos especialmente de los sectores populares y medios de la población, transcurre en medio de la inseguridad en los campos y ciudades, el imperio de la corrupción en los sectores público y privado y las constantes reclamaciones de diferentes sectores sociales que demandan el cumplimiento de las promesas y de los acuerdos suscritos con el gobierno, lo que hace que los ciudadanos hayan perdido la confianza y la credibilidad en las autoridades, a pesar de que todos los días expiden nuevas leyes, decretos y resoluciones que no se aplican o están destinadas a privilegiar a determinados sectores sociales en una clara y fehaciente manifestación de total desinterés por la solución de los problemas de la comunidad.
No debe olvidarse que en el Congreso se asientan los voceros de los grandes latifundistas, ganaderos, industriales, banqueros y políticos profesionales, etc., que si bien es cierto son elegidos por el pueblo no representan ni defienden más que sus propios intereses personales, de clase o grupo social.
Por otra parte, dicha institución ha perdido peso político en el concierto nacional quedando a merced del ejecutivo nacional, que en el caso concreto del presidente Santos es quien traza la línea política a seguir como jefe del partido de la bancada mayoritaria del Congreso.
La imagen que el presidente Santos ha querido venderle al país de tener un Congreso que ha cumplido con una gran labor legislativa, contrasta igualmente con la aprobación de ciertas leyes que como la de ZIDRES (zonas de reserva), es contraria al contenido de los acuerdos que en materia de reforma agraria integral se suscribieron en La Habana.
De otro lado la evocación a la paz y el adiós a las armas hacen parte de su estrategia política de hacerle creer a la opinión pública que con la terminación del conflicto armado se afincará la paz social en el territorio especialmente en aquellas zonas abandonados desde siempre por el Estado en donde no se generan mayores cambios en favor de la comunidad que reclama la atención del gobierno nacional, departamental y municipal.
Así las cosas, será necesario que los ciudadanos estén atentos a los desarrollos de la nueva legislatura y converjan en todo caso a la defensa del contenido de los acuerdos de paz, en contra de sus detractores y de la política reformista del gobierno Santos con la cual pretende engolosinar a los ciudadanos, presentando como de interés general una serie de reformas con las cuales se modificaran algunos aspectos de la vida económica, política y social, hechas a la medida de los intereses que representa y defiende desde el poder del Estado.
Veeduria Ciudadana por la Democracia y la Convivencia Social
El Control Ciudadano Sobre la Gestión Pública es Condición Indispensable para elEjercicio de la Democracia y la Convivencia Social
