La mayoría de los casos de abuso sexual empiezan en casa. Cerciórese con quién deja sus hijos. Si usted, su hijo(a), o algún conocido es víctima, denuncie.
A pesar de las campañas que se han adelantado contra el maltrato infantil y el abuso sexual, la incidencia en este crimen sigue tomando grandes magnitudes. En el 2010 hubo 295 denuncias, y hasta octubre del presente año el ICBF llegó a más del doble de esta cifra con 726 casos. Estos son los datos oficiales registrados, pero recuerden que esta suma podría ser más grande pues en muchos casos el silencio es el amo y señor nuestro, bien sea por pena o miedo.
Según la fiscalía el sitio de mayor riesgo es el propio hogar, pues las personas más cercanas incluyendo familiares son los principales abusadores.
La problemática se ha venido desencadenando debido a que los padres tienen que salir a trabajar y dejan a los pequeños a cargo de familiares, vecinos o amigos, que en la mayoría de los casos son los autores del delito.
Ante esta problemática el defensor del pueblo, Andrés Santamaría dijo que ‘no ha sido posible disminuir la cifra porque las investigaciones por abuso sexual a niños son muy lentas. El problema no es de aumento de penas, si no de mejoramiento del sistema judicial’’. Recalcó que hay una pérdida de valores en la sociedad en la que el Estado debe ejercer acciones educativas y preventivas.
La situación es alarmante. Ahora se viene la feria y Cali se ha convertido en una ciudad de turismo sexual, donde los menores de edad están siendo utilizados para el abuso sexual y se encuentran en altos índices de prostitución. Se han hallado jóvenes entre los 14 y 15 años de edad expuestos para este tipo de actividades.
Ahora que la mayoría de los chicos (as) están de vacaciones no está demás advertirles a los padres que se cercioren del pasado y de las tendencias de las personas con las que vayan a dejar recomendados a sus hijos.
Hábleles y adviértales que nadie, absolutamente nadie puede insinuarles ni manosear, tocar, mirar, etc. sus partes intimas, escúchelo(a) y observe su comportamiento, el exceso o falta de apetito, depresiones infantiles, bajo rendimiento académico, aislamiento, irritabilidad, pesadillas, etc. Antes de pensar que es una patraña de su hijo, cerciórese, escúchelo demuéstrele confianza pues no hay nada más vergonzoso que hablar de un abuso de cualquier tipo y si usted no le brinda su apoyo, esto puede generar daños sicológicos más graves que la misma lesión. Ayúdele, pero sobre todo actúe y denuncie.
