Luz Betty Jiménez De Borrero / Pablo A. Borrero V.
La idea de construir ciudad en la realidad es una labor muy compleja de realizar que requiere de la existencia de varias condiciones entre ellas, la de ejercer un control sobre el crecimiento y desarrollo urbanístico, aparejado con el proceso de crecimiento de la población que tiende a hacer más difícil su planificación.
Esta circunstancia se agrava aún más cuando los planes de ordenamiento territorial están dirigidos a satisfacer determinados intereses económicos y sociales de ciertos empresarios y urbanizadores, contrapuestos a los intereses y necesidades comunes de la población, muy particularmente de aquella que carece de vivienda o vive en las peores condiciones habitacionales que existen en la ciudad, además de la necesidad de prever lo relacionado con el transporte, el trabajo, la seguridad, la educación, la recreación, etc., que generan con los procesos urbanísticos una serie de efectos negativos atinentes a la contaminación de las aguas, el aire, la intensificación del ruido y la tugurizacion de amplios sectores urbanos.
Para conjurar estos problemas, algunos arquitectos y urbanizadores consideran que la población urbana de las grandes ciudades debe habitar en extensas franjas territoriales densamente pobladas, despejadas de toda clase de contaminaciones y rodeadas de las mejores condiciones naturales y urbanísticas, Lo que por supuesto hace que él proceso urbanístico resulte más costoso, aún si se trata de construir pequeñas unidades de vivienda dotadas cada una de los servicios públicos, con parques y zonas verdes y de recreación social.
Para otros planificadores del desarrollo urbanístico la solución es construir grandes torres con decenas dé apartamentos a fin de alojar un número considerable de familias, aprovechándose el espacio destinado para la construcción de viviendas, que además contarán con una serie de sistemas de transporte y de comunicación que facilitará sus relaciones sociales.
En tratándose de la ciudad de Cali estas iniciativas han tenido algún desarrollo aunque de manera hipertrofiada debido al desorden y a la anarquia en que ha crecido y se ha desarrollado la ciudad, con todo y la aprobación de los “Planes de desarrollo territorial “, que no han sido suficientes para impedir la concentración de la población, como viene sucediendo por ejemplo, en el sur de la ciudad con la construcción de grandes complejos habitacionales, centros comerciales, universidades, que a la postre han generado una monumental congestión vehicular que demanda de la construcción de nuevas vías, hoy totalmente insuficientes para garantizar la fluidez del tráfico automotor, además de la insuficiencia y precariedad del servicio público de acueducto y alcantarillado.
Por su parte el proceso de renovación urbana más conocido como Ciudad Paraíso que se pretende adelantar en un sector del centro de la ciudad en donde se construirán cerca de cuatro mi apartamentos para una población de 8.000 familias aproximadamente, más que resolver los problemas urbanísticos del sector como la vivienda y el transporte, los acrecentará notablemente generando por lo demás el desplazamiento de decenas de familias tradicionales que vivían en el sector y a las cuales se les expropió de sus predios para construir dicho complejo urbanístico.
Una verdadera planificación de la ciudad pasa necesariamente por su -descongestionamiento general-, que conlleva a tener que dividir la ciudad en sectores, distritos o localidades qué permitan una organización y distribución más racional de su población en el territorio urbano y rural.
La construcción de ciudad debe hacerse con la participación de los ciudadanos asegurándoles mejores condiciones de vida, trabajo productivo y posibilidades de mejorar sus condiciones habitacionales, de transporte público y dé servicios públicos acordes con sus necesidades y demandas crecientes en una ciudad que como Cali y sus habitantes se merecen de un mejor presente y futuro para su existencia social.
Veeduría Ciudadana por La Democracia y La Convivencia Social
El Control Ciudadano Sobre la Gestión Pública es Condición Indispensable para el Ejercicio de la Democracia y la Convivencia Social
