Gonzalo Concha.
La suspensión de las corridas de toros en una localidad, como iniciativa regional, en procura de la defensa de los derechos universales de los animales, derechos que vienen siendo contravenidos y defendidos por costumbres y tradiciones, con una significativa participación de aficionados, poder y recursos; simplemente terminan en suspensiones temporales, transitorias y en el traslado de las mismas a otros espacios; por ser solo iniciativas aisladas de Gobiernos locales y no atendiendo a Políticas de Estado, de general y obligatorio cumplimiento.
Desde nuestras épocas de la Asociación Defensora de Animales ADAVALLE, hemos venido proponiendo que para romper con la cadena de aficionados cautivos, no se les permita el ingreso a estos eventos a menores de trece (13) años. De esta manera el adolescente con toda la información que ha recibido desde su escuela, medios, comunidad y familia, cuenta con los elementos de juicio suficientes para que en el momento adecuado de su vida, pueda tomar la determinación que mejor interprete su libre derecho a decidir. Solo así y sin generar conflictos de intereses, vamos a poder ver cómo disminuye progresivamente la asistencia y cómo van desapareciendo con el tiempo estos eventos.
Hoy esta cadena cautiva se perpetúa cuando muchos hijos de los aficionados desde tempranas edades de manera desprevenida asisten a estos espectáculos como programa de familia, los que llenos de simbologías mágicas, sobrecogedoras y deslumbrantes como: pañuelos blancos; flores blancas y rojas; ensoñadores atuendos y trajes; lenguaje de las señas y sonidos; prolongados aplausos; alegre y contagiosa música; espectacular colorido envueltos por el olor penetrante de tabaco y alcohol, en el que finalmente se desencadena un torbellino de emociones que superando la razón, corona con una tortura que pareciera no existir. Todo esto sin dejar de considerar que alrededor de este carnaval se generan importantes recursos y trabajo.
Los derechos de los animales, deben atender a Políticas de Estado – norma constitucional – de obligatorio cumplimiento, articulada con otros y ojalá con todos los Estados, para así lograr los resultados deseados: que los animales tengan derecho a una vida digna acorde a su genética y costumbres.
No, a los menores de trece (13) años en las corridas de toros y otros eventos donde se vulneren los derechos de los animales.
