Nicolás Ramos G
Ingeniero Civil , ex gerente de Emcali y ex Presidente de la SMP

La Avenida Sexta, con la propuesta de maquillaje que propone la Alcaldía, seguirá siendo un “sepulcro blanqueado”, pues los problemas de fondo con usos del suelo inadecuados, venta de estupefacientes y licor seguirán allí. Sin soluciones integrales que, con estímulos tributarios entre otros, promuevan acciones e intervenciones que dinamicen la vida ciudadana, el disfrute del espacio público y valoricen la zona.
Con este proyecto de andenes nuevos pasará como hace algunos años (1991) , de cuyo último maquillaje solo quedan las bases de unas luminarias que alumbraron poco tiempo ya que fueron vandalizadas. Su gran problema son las actividades que tiene y proyecta, ya que allí existen toda clase de negocios, incluidos los “non sanctos”, lo cual origina el gran desorden que presenta y con lo cual nunca será atractivo turístico como es el objetivo del proyecto; las obras no serán sostenibles en el tiempo y la inversión tristemente se perderá.
Este desorden no se arreglará con una cuantiosa inversión cosmética que incluiría nuevos andenes, nuevas luminarias y seguramente en repintar las tuberías que regulan los estacionamientos de vehículos. No faltará la poda de sus árboles con lo cual los “leñadores del DAGMA” harán buena mercancía que venderán bien.

San Antonio, el “tesoro de Santiago de Cali”, como tal hay que cuidarlo para que siga siendo el barrio antañón y el único patrimonio de conjunto que conserva la ciudad, pese a la falta de criterio que siempre ha mostrado nuestra mal llamada Oficina de Planeación, dando diferentes líneas de paramento y no haciendo cumplir las normas acerca también de usos del suelo y de edificabilidad. Esta oficina es todo menos la de planeación de largo plazo, que con urgencia necesita la ciudad para que no se siga hinchando en desorden por sus cuatro costados.
Lo propuesto hasta ahora en San Antonio, como solución vial, de embellecimiento y de espacio público es otro engendro, mal estudiado por no formar parte de un verdadero e integral plan de movilidad que necesita nuestro histórico “cruce de caminos” de esta urbe que pronto cumplirá 500 años de fundada. Así mismo pone en peligro de extinción porque con la continuación del llamado bulevar de la Avenida Colombia, se trasladarán todos los problemas de deterioro del centro a este barrio, y sus moradores, que son los que tienen sentido de pertenencia y trabajan por su conservación. Estos cansados ya de los usos comerciales desbordados que han acabado con su tranquilidad y calidad de vida, se verán obligados a abandonar sus casas, como ya ha sucedido con barrios como Tequendama, San Fernando Nuevo, Granada, Centenario, por citar solo 4 ejemplos.

Los comerciantes simplemente, apenas se deteriora una zona se llevan sus negocios a otro lado dejando barrios en plena decadencia a los cuales llegan otros usos a empeorar la situación. La ciudad tiene graves problemas de todo orden, entre otros: la mayoría de las vías y andenes en mal estado, la inseguridad, la invasión del espacio público en la mayoría de las calles del centro, lo cual debe motivar a la Alcaldía a priorizar las inversiones.
Algo fundamental que se debe enseñar desde la casa y la escuela es educar y fomentar la responsabilidad cívica y el buen comportamiento para evitar que la ciudad se enmugre permanentemente por arrojar basuras por doquier y para que los grafiteros, que se suponen artistas, dejen de ensuciar monumentos y paredes. En otras palabras, que todos cuidemos la ciudad, que es nuestra casa.
