Luz Betty Jiménez De Borrero / Pablo A. Borrero V.
responde a una visión aparente e incompleta de la realidad económica, política y social que vive el país
El examen de la gestión pública presentado por el presidente Santos en su último discurso ante el Congreso de la República, responde a una visión aparente e incompleta de la realidad económica, política y social que vive el país. Así por ejemplo, sus afirmaciones en torno al proceso de paz cuya implementación se quedó a mitad del camino ha hecho que los colombianos se queden con los acuerdos de La Habana y del teatro Colón pero sin la PAZ REAL.

Igualmente sucede con las innumerables reformas constitucionales y legales mediante la cuales las clases dirigentes lograron imponer el camino del reformismo constitucional para asegurar la continuidad del régimen perpetuándose en el poder del Estado sin tener que apelar a la erradicación de las causas que dan origen a los problemas que aquejan al pueblo colombiano, sumido en la pobreza y en la desigualdad social a pesar de las medidas adoptadas por el gobierno Santos en materia de educación, salud, vivienda, oportunidades de trabajo, las cuales continúan siendo muy limitadas en un país con un bajo crecimiento y desarrollo económico, acompañado de un creciente déficit fiscal y una abultada deuda pública en donde no es posible garantizar real y materialmente los derechos económicos y sociales de los ciudadanos.
Mientras tanto la denominada clase media se siente atemorizada ante la posibilidad de perder su empleo, su vivienda y negocios, particularmente en momentos en que se anuncian nuevas reformas en materia de impuestos, pensiones, salud, educación, que limitarán el ejercicio de los derechos de los colombianos que en lo fundamental viven de su trabajo, situación esta que no se resolverá como afirmó el presidente Santos en su discurso con la reactivación de la economía a partir de la suscripción de los TLCs y del ingreso de Colombia a la Ocde.
La construcción de nuevas vías carreteables -4G-, viviendas gratis y de interés social, ampliación de la cobertura en educación y salud, son parte de los compromisos que todo gobernante debe realizar en cumplimiento de sus deberes constitucionales y legales y en la medida en que dichas realizaciones corresponden a las necesidades e intereses de las clases dirigentes y a las exigencias de los organismos internacionales tales como el FMI y el Banco Mundial que el presidente Santos supo aprovechar durante su paso por la presidencia de la República, demostrando su capacidad y audacia en su condición de fiel representante y defensor del gran capital financiero nacional e internacional al cual se le ha entregado sistemáticamente el control y manejo de varios sectores de la economía nacional.
El énfasis en su discurso sobre la necesidad de preservar la paz reducida en la práctica al desarme y desmovilización de los integrantes de la FARC-EP como su participación en la vida política constituyen un aspecto que ha sido considerado por algunos sectores de opinión como positivo en tanto que en otros sectores ha sido objeto de toda clase de controversias en medio de la polarización que vive el país y que podrá agudizarse con el próximo gobierno que anuncia una serie de ajustes a los acuerdos de paz.
el gobierno del presidente Santos no pudo reducir la corrupción a pesar de las leyes y estatutos contra dicho flagelo que finalmente permeó todas las instancias del Estado

Por otra parte, el gobierno del presidente Santos no pudo reducir la corrupción a pesar de las leyes y estatutos contra dicho flagelo que finalmente permeó todas las instancias del Estado a partir de una danza de sobornos multimillonarios que alcanzaron a empantanar las campañas electorales a las corporaciones y a la presidencia de la República.
El llamado “a la unidad por la unidad” y la “moderación” a que hizo referencia el presidente Santos, no dejan de ser mas que “cantos de sirena” que muy poco servirán para aplacar la polarización que hoy tiene nuevos ingredientes políticos y que viene siendo avivada por parte de varios sectores pertenecientes a las coaliciones formadas en torno al nuevo gobierno que impondrá una nueva hegemonía política bajo el supuesto de un régimen pluralista e incluyente diferente a lo afirmado por el presidente Santos al iniciar su discurso final en el Congreso.
La gestión gubernamental del Presidente Santos puso en práctica el modelo económico y político neoliberal mediante el cual tan solo se benefició un sector privilegiado de la sociedad, en tanto que no hizo lo suficiente para erradicar las causas reales de los problemas que padecen el común de los colombianos, limitándose a reducir los índices de pobreza y desigualdad social al tiempo que se mantuvo la división de la sociedad entre pobres y ricos que hoy tiende a incrementarse con la concentración de la riqueza en pocas manos y la no implementación de ciertas políticas que como las derivadas de los acuerdos de paz traen consigo algunos alivios a la población rural y campesina y en sus relaciones entre el campo y la ciudad.
deja un país polarizado y dividido que hará más difícil la tarea de construir una sociedad en paz y dispuesta a avanzar en el diálogo, la democracia, el progreso y bienestar social
Por lo demás, el presidente Santos deja un país polarizado y dividido que hará más difícil la tarea de construir una sociedad en paz y dispuesta a avanzar en el diálogo, la democracia, el progreso y bienestar social, circunstancias éstas que pueden incentivar el clima de la violencia, que las fuerzas políticas y sociales democráticas deberán afrontar acudiendo para ello a los métodos legales y pacíficos de la lucha social.
Veeduría Ciudadana por La Democracia y La Convivencia Social
El Control Ciudadano Sobre la Gestión Pública es Condición Indispensable para el Ejercicio de la Democracia y la Convivencia Social
