Skip to content
Archivo Caliescribe
Archivo Caliescribe
  • Confidenciales
  • Cali: Ciudad y ciudadanos
  • Reporte urbano
  • Política
  • Economía
  • Deporte
  • Columnistas
  • Archivo
  • Ver contenidos recientes
Archivo Caliescribe
afghjhg

Las mascotas que no son de carne y hues

Archiva, 27 January, 2018

La mayoría de personas que tienen una mascota argumentan que son la mejor compañía, que les han cambiado sus vidas y que son el ejemplo perfecto de amor incondicional y entrega. Pero resulta que, hoy en día, ya hay mascotas artificiales capaces de crear conexiones emocionales con los humanos. La más reciente es un perro llamado Aibo, que fue presentado por Sony en la feria de tecnología e innovación CES, en Las Vegas (Estados Unidos).

Este perro (que se vende a 1.750 dólares la unidad), además de dar afecto a sus dueños, es capaz de aprender nuevas palabras, gestos y órdenes, algo que –dice la empresa– le permitirá desarrollar una personalidad única. Es decir: cada perro robot será tan único como su dueño.

Y aquí comienza el debate, pues estos animales artificiales parecen proveer los mismos beneficios que los de carne y hueso, y requieren de menos atenciones y gastos.

Para la psicóloga María Elena López, los robots son creaciones que representan un avance sofisticado y sorprendente. Pero, al mismo tiempo, tenerlos puede evidenciar que las necesidades psicológicas más profundas de las personas, que aún siguen vigentes en este siglo –como ser querido, tener a quien cuidar, alguien por quien luchar; es decir, tener conexiones emocionales significativas–, están sin cubrir.

“Yo no recomendaría a los padres dar a sus hijos una mascota robot frente a la posibilidad de tener una de carne y hueso, que no se le acabe la pila y toque recargarla”, explica López. Para ella, esto avalaría un enfoque facilista e individualista que, por un lado, exime al dueño de responsabilidades y de compromisos afectivos y materiales que son demandantes y exigen que las personas den, cedan, trancen, se esfuercen. Y, por otro, también sería renunciar a la posibilidad de relacionarse en esa dimensión humana que es el amor.

Aibo no es la primera mascota de este tipo. Es una actualización del pionero perro robot que Sony lanzó al mercado en 1999; solo que este es más ‘animal’ y menos robot, según sus fabricantes. Desde entonces, la industria de mascotas robóticas ha sido un éxito. En 2006 llegó Genibo, un perro que podía seguir órdenes. Hoy, en el mercado, también se puede encontrar a Zoomer Kitty, un gato robot capaz de actuar como un gato real: sigue a su amo, sus ojos cambian de color para expresar su estado de ánimo, abraza, salta y ronronea.

Zoomer es un perro cachorro dálmata interactivo diseñado para niños. Wow Wee Perro Robot Chip, además, puede ser controlado desde el teléfono celular.

El año pasado salió el robot foca Nuka, ideal para adultos mayores. Daba tantos resultados positivos en personas con depresión o demencia que en algunos casos ayudó a sustituir los medicamentos. Para la veterinaria etóloga Carolina Alaguna, estos robots son ideales para personas que no pueden hacerse cargo de un animal real.

Entre las causas frecuentes de abandono animal, en especial por estas fechas, están los perros y gatos que fueron adquiridos en Navidad como regalo –generalmente por capricho de los niños– sin reflexión y conciencia de lo que acarrea tener a cargo un animal de compañía, le dijo Alaguna a EL TIEMPO.

“También me parece buena opción para enseñar a los niños pequeños a interactuar y a respetar a los animales sin poner en riesgo ninguna de las partes”, sigue Alaguna, convencida de que para las personas que reconocen la diferencia entre un juguete y un ser vivo, nunca será igual tener como compañía a un perro o gato robot a uno real.

“Solo las personas que entienden la importancia de ese respeto interespecie y son capaces de responder por el bienestar físico, mental y natural de los animales de compañía serán capaces de reconocer las bondades de compartir su vida con un ser que siente y tiene un ciclo de vida”, añade la experta.

Por su parte, las empresas que crean mascotas artificiales dicen que serán cada vez más de compañía para los humanos y anticipan que ellas –capaces de interactuar con las personas, entenderlas y jugar con ellas– estarán cada vez más en los hogares.
Total, la única necesidad será conectarlos a la corriente. Y la gran pregunta vuelve a surgir: ¿una mascota robot o una de carne y hueso?

Recurso médico

La residencia Palace Gardens, en la ciudad de Homestead (sur de Florida, EE. UU.), decidió hace un año adoptar como terapia para residentes con enfermedades como el alzhéimer un gato y un perro robóticos con apariencia real.

Esta medida ha resultado beneficiosa para los más de 90 residentes de este centro, algunos de los cuales ya cuentan hoy con sus propios animales artificiales, comprados por sus familiares.

“Mi madre tiene demencia, y es difícil para ella articular lo que quiere decir. Se siente nerviosa y frustrada. Cuando le dimos uno de estos animales se calmó inmediatamente”, asegura Bárbara Brunet, hija de una de las residentes.

Al ver la magnífica reacción de su madre, Bárbara decidió comprar un gato y un perro robóticos. Los habitantes de la residencia se sientan alrededor de mesas donde, entre objetos sensoriales y rompecabezas, reinan ahora perros, gatos y muñecas.

“Cada vez que los ven se sorprenden. Les aportan ese sentimiento de sorpresa”, afirma Jennifer Almodóvar, terapeuta y directora de las actividades de tratamiento de la memoria del centro.

Los perros, que tienen la apariencia de golden retrievers, también responden al sonido y al tacto, y al acariciarlos se dan la vuelta y ladran, además de tener un latido simulado.

“Muchos de los residentes tuvieron hijos en su vida. Cuando ven a los muñecos, inmediatamente tienen ese instinto maternal y paternal de cuidarlos y solo quieren agarrarlos”, asegura Almodóvar.

Sin necesidad de limpiarlos y llevarlos a pasear, cosa que no podrían hacer, estos animales robóticos, así como los muñecos, hacen más placenteras las horas de este grupo de abuelos del sur de Florida.

Uncategorized

Post navigation

Previous post
Next post

Esta viendo los contenidos del archivo histórico de Caliescribe entre abril 2011 y noviembre de 2023.

Ver contenidos recientes
  • November 2023 (108)
  • October 2023 (171)
  • September 2023 (162)
  • August 2023 (142)
  • July 2023 (163)
  • June 2023 (113)
  • May 2023 (116)
  • April 2023 (141)
  • March 2023 (110)
  • February 2023 (106)
  • January 2023 (94)
  • December 2022 (99)
  • November 2022 (143)
  • October 2022 (138)
  • September 2022 (97)
  • August 2022 (130)
  • July 2022 (124)
  • June 2022 (118)
  • May 2022 (109)
  • April 2022 (120)
  • March 2022 (106)
  • February 2022 (101)
  • January 2022 (104)
  • December 2021 (84)
  • November 2021 (152)
  • October 2021 (246)
  • September 2021 (209)
  • August 2021 (168)
  • July 2021 (203)
  • June 2021 (175)
  • May 2021 (177)
  • April 2021 (132)
  • March 2021 (147)
  • February 2021 (134)
  • January 2021 (87)
  • December 2020 (90)
  • November 2020 (138)
  • October 2020 (151)
  • September 2020 (135)
  • August 2020 (183)
  • July 2020 (179)
  • June 2020 (185)
  • May 2020 (177)
  • April 2020 (171)
  • March 2020 (181)
  • February 2020 (196)
  • January 2020 (127)
  • December 2019 (158)
  • November 2019 (173)
  • October 2019 (179)
  • September 2019 (167)
  • August 2019 (198)
  • July 2019 (168)
  • June 2019 (192)
  • May 2019 (167)
  • April 2019 (161)
  • March 2019 (203)
  • February 2019 (168)
  • January 2019 (162)
  • December 2018 (180)
  • November 2018 (188)
  • October 2018 (185)
  • September 2018 (221)
  • August 2018 (175)
  • July 2018 (206)
  • June 2018 (230)
  • May 2018 (237)
  • April 2018 (198)
  • March 2018 (218)
  • February 2018 (175)
  • January 2018 (169)
  • December 2017 (202)
  • November 2017 (189)
  • October 2017 (198)
  • September 2017 (224)
  • August 2017 (194)
  • July 2017 (206)
  • June 2017 (197)
  • May 2017 (196)
  • April 2017 (215)
  • March 2017 (185)
  • February 2017 (130)
  • January 2017 (108)
  • December 2016 (162)
  • November 2016 (126)
  • October 2016 (170)
  • September 2016 (149)
  • August 2016 (145)
  • July 2016 (152)
  • June 2016 (140)
  • May 2016 (114)
  • April 2016 (166)
  • March 2016 (137)
  • February 2016 (149)
  • January 2016 (168)
  • December 2015 (142)
  • November 2015 (149)
  • October 2015 (208)
  • September 2015 (168)
  • August 2015 (188)
  • July 2015 (161)
  • June 2015 (149)
  • May 2015 (161)
  • April 2015 (143)
  • March 2015 (142)
  • February 2015 (148)
  • January 2015 (161)
  • December 2014 (155)
  • November 2014 (174)
  • October 2014 (149)
  • September 2014 (149)
  • August 2014 (164)
  • July 2014 (150)
  • June 2014 (141)
  • May 2014 (170)
  • April 2014 (145)
  • March 2014 (171)
  • February 2014 (128)
  • January 2014 (120)
  • December 2013 (116)
  • November 2013 (179)
  • October 2013 (143)
  • September 2013 (146)
  • August 2013 (157)
  • July 2013 (150)
  • June 2013 (163)
  • May 2013 (155)
  • April 2013 (128)
  • March 2013 (141)
  • February 2013 (127)
  • January 2013 (112)
  • December 2012 (149)
  • November 2012 (120)
  • October 2012 (130)
  • September 2012 (189)
  • August 2012 (132)
  • July 2012 (122)
  • June 2012 (145)
  • May 2012 (134)
  • April 2012 (126)
  • March 2012 (146)
  • February 2012 (120)
  • January 2012 (137)
  • December 2011 (151)
  • November 2011 (131)
  • October 2011 (142)
  • September 2011 (124)
  • August 2011 (133)
  • July 2011 (151)
  • June 2011 (122)
  • May 2011 (141)
  • April 2011 (77)
©2026 Archivo Caliescribe | WordPress Theme by SuperbThemes