Luz Betty Jiménez De Borrero / Pablo A. Borrero V.
El examen de los problemas que enfrenta la ciudad de Cali resulta insuficiente e incompleto, si se limita al análisis superficial y externo de los hechos y acontecimientos, sometidos al imperio de una realidad ilusoria, que descarta toda posibilidad de profundizar en sus verdaderas causas.
tampoco muestran un verdadero interés por solucionarlos más allá de mitigar sus efectos perniciosos, tal como viene sucediendo con la actual administración municipal
El hecho real es que los alcaldes que han gobernado la ciudad en los últimos tiempos, no solo es que no disponen de los recursos materiales y humanos para erradicar las causas de los problemas que aquejan a los ciudadanos, sino que tampoco muestran un verdadero interés por solucionarlos más allá de mitigar sus efectos perniciosos, tal como viene sucediendo con la actual administración municipal.
Para muestra un botón como se dice en el argot popular: la invasión al cerro de La Bandera hace parte de una de tantas invasiones que existen en la ciudad y que no tuvo otra solución que la del desalojo masivo. La escombrera de la carrera 50 continúa sin ninguna solución. La ocupación creciente del espacio público ha resultado ser una constante en la ciudad imposible de resolver hasta el momento. Los permanentes cortes en los servicios públicos domiciliarios de agua, energía y la obsolescencia de las redes de acueducto y alcantarillado, parecen no preocupar a la administración municipal ni a EMCALI. El deterioro de los andenes y del entorno del centro de la ciudad, tampoco son materia de mejoramiento alguno.
A todo lo anterior se suma la deficiente calidad del servicio de transporte masivo MIO y los problemas de la inseguridad en toda la ciudad por cuenta de los hurtos de celulares, de automotores, viviendas, que fácilmente llevan a la convicción de que las medidas adoptadas recientemente por las autoridades no son suficientes para prevenir y evitar estos delitos.
privatizando el espacio publico y estrechando aún más las vías de acceso a dichos sitios de recreación
Algunos de estos problemas podrían resolverse o mitigarse si existieran políticas gubernamentales de carácter estructural y no simplemente coyuntural, que permitan que en el corto, mediano y largo plazo puedan superarse como podría suceder con aquellos relacionados con el caótico y anárquico desarrollo urbanístico de la ciudad y de la movilidad, agravados con la proliferación del parque automotor que genera una gran congestión en todos los sitios cardinales de la ciudad, imposible de resolver en medio de la carencia de vías expeditas para la circulación de vehículos, y mucho menos con la idea copiada de otros países de construir los denominados “parkles” que son pequeños armazones en madera o material reciclable, con sillas y sombrillas para “recrear” la comunidad, con lo cual se pretenden recuperar las vías en donde se parquean los visitantes a los sitios de esparcimiento y recreación, solución que está lejos de contribuir con la movilidad, privatizando el espacio publico y estrechando aún más las vías de acceso a dichos sitios de recreación.
No hay duda de que la ciudad de Cali atraviesa por una crisis general y que sus clases dirigentes se han sumergido en un letargo mediatizado por la ineficiencia, el clientelismo y la corrupción encarnadas en las políticas de unas administraciones que pretenden apaciguar los ánimos de los caleños con promesas demagógicas y ejecutorias administrativas que no dejan de ser más de lo mismo.
Veeduría Ciudadana por La Democracia y La Convivencia Social
El Control Ciudadano Sobre la Gestión Pública es Condición Indispensable para el Ejercicio de la Democracia y la Convivencia Social
