
Por Carlos Enrique Botero Restrepo
Arquitecto Universidad del Valle; Master en Arquitectura y Diseño Urbano, Washington University in St: Louis.
Profesor Maestro Universitario, Universidad del Valle. Ex Director de la Escuela de Arquitectura de la Universidad del Valle (de2012 a 2015) y Director del CITCE (Centro de investigaciones Territorio Construcción Espacio) de 2006 a 2010.
su nueva casa está localizada en jurisdicción de Jamundí, aunque ellos siguen trabajando en Cali, sus dos hijos estudian en un colegio en Cali, sus padres viven en Cali
Julieta y Mario son una pareja de jóvenes profesionales caleños, entrando a los cuarenta, de estrato cuatro que, están seguros, escalarán al cinco en los próximos años gracias a su trabajo permanente y estable. Su más reciente avance es la adquisición de vivienda propia en El Castillo, al sur de la ciudad. Es un extenso nuevo desarrollo urbano conectado a Cali por una única vía, la carretera Cali-Jamundí. Saben que su nueva casa está localizada en jurisdicción de Jamundí, aunque ellos siguen trabajando en Cali, sus dos hijos estudian en un colegio en Cali, sus padres viven en Cali y casi todo lo que necesitan y buscan lo encuentran en Cali. También sus amigos continúan viviendo en plena ciudad de Cali dentro del perímetro urbano de antes del año 2000. A Jamundí van de manera muy esporádica, más por curiosidad que por costumbre. Lo único que los obliga por el momento es ir una vez al año a pagar el impuesto predial.
Muy poco falta para que otros caleños hagan lo mismo que Julieta y Mario, hasta completar unos cuarenta mil que caben en toda el área al sur del río Jamundí atendiendo la oferta actual. Unos cinco años más y se coparán los nuevos llamados desarrollos urbanísticos más allá del perímetro urbano de Cali, tras lo cual se repetirá el ciclo hasta llegar a Quilichao, pasando por Villarrica.
Moran fuera de la ciudad pero dependen por completo de ella, hasta por sus sentimientos más íntimos y por sus recuerdos más valiosos. Representan un tipo de nuevo ciudadano que separa la vida en su casa, en su morada, de cualquier otra actividad de su cotidianidad. Es el carácter del nuevo habitante suburbano que resuelve su anhelo de tener casa propia –un valor incontrovertible en nuestra cultura pequeñoburguesa- según sus posibilidades económicas y según la oferta inmobiliaria que se les presenta. Es el ciudadano que reside apartado de la ciudad donde lo tiene todo, menos su casa.

El precio a pagar por este aparente logro es el de tener que dedicar cada vez más tiempo y más recursos, incluso emocionales, al desplazamiento desde la casa y hacia ella
El precio a pagar por este aparente logro es el de tener que dedicar cada vez más tiempo y más recursos, incluso emocionales, al desplazamiento desde la casa y hacia ella, cada día más difícil y más estresante. Julieta y Mario han intentado resolver su problema de movilidad, usando una buseta alimentadora del MIO para llegar hasta la estación Universidades, al sur del área urbana, cerca del límite del perímetro urbano, donde buscarán una ruta que lleve a cada uno a su lugar de trabajo. Esta alternativa les ha permitido liberarse del problema de conducir su auto particular a través de una vía cada día más congestionada, a cambio de tener que dedicar más tiempo para su desplazamiento de ida y de regreso. Son horas adicionales de la vida de cada uno dedicada a la movilidad por cuenta de la congestión creciente, de la pésima calidad del servicio de transporte colectivo y de la distancia.
¿Quién estableció como alternativa dominante en nuestro medio que se debe vivir en cualquiera de los conjuntos urbanos –o mejor, en los racimos de nuevas viviendas- alejados de cualquier ciudad real para ocupar cualquiera de las manchas de aceite esparcidas por la región que son nuestra deforme realidad metropolitana? Los que manejan la operación completa de controlar el suelo rural desde su propiedad para convertirlo en urbano a partir de los procesos de “urbanización” inducidos por quienes además construyen y comercializan la vivienda así producida.
Hay que leer el artículo del profesor de la U del Valle, Pedro Martínez en la revista Bitácora Urbano Territorial de la Universidad Nacional de enero del presente año “ Mercado Inmobiliario y la Producción del archipiélago metropolitano: La metropolización de Cali”. Está en internet. Nos tocó el peor modelo posible.
