Nicolás Ramos G
Hablamos de las crecientes del Río Cauca pero no de cómo prevenir en el futuro las consecuencias que ello conlleva
Hablamos de las crecientes del Río Cauca pero no de cómo prevenir en el futuro las consecuencias que ello conlleva. Tampoco nada se dice sobre el cuidado de las cuencas, la tala de los bosques y la minería ilegal que se campea por el país y son la causa de las inundaciones.
El visionario Ciro Molina Garcés fue quien primero habló de construir una gran represa en la zona de Timba para regular el Río Cauca. Líderes encabezados por José Castro Borrero, Manuel Carvajal Sinisterra, Bernardo Garcés Córdoba, Harold Eder, José María (Pepe) Guerrero y otros, conociendo la experiencia exitosa de la Autoridad del Valle del Tennessee lograron la creación de la CVC (Departamentos de Caldas, Valle y Cauca). Era la agencia para el desarrollo integral de la cuenca alta del Río Cauca, o sea entre el Páramo de las Papas y la Virginia, quien debería adelantar las obras para evitar lo que hoy lamentamos. Así la CVC estudió en detalle en 1990 el Plan del Agua para el valle del Río Cauca.
Las obras de la CVC permitieron la expansión de Santiago de Cali y que la región de Roldanillo-La Unión y Toro sea hoy un ejemplar emporio agrícola. Igual adelantó los proyectos de generación eléctrica: Alto Anchicayá, primera etapa de Calima y la Presa de la Salvajina que además regula parcialmente el Río Cauca, obras que se financiaron en parte con la sobretasa del 4/mil al impuesto predial. Con la creación del Ministerio del Medio Ambiente (tigre sin garras) se disgregó la CVC y se crearon corporaciones autónomas departamentales o autoridades ambientales, otros tigres sin garras y frecuentemente “coto de caza” de la politiquería, que sin el respaldo de la autoridad, nada pueden hacer. Así el Plan del Agua ha dormido en los anaqueles.
De haberse adelantado las obras estudiadas desde 1990 hoy no tendríamos que lamentarnos, como antaño, que parte del Valle se anegue
De haberse adelantado las obras estudiadas desde 1990 hoy no tendríamos que lamentarnos, como antaño, que parte del Valle se anegue y el próximo verano, según el Cambio Climático, puede ser más seco que el promedio histórico. Entonces gran parte del Valle no tendrá agua para el hombre, la agricultura, la industria y la ganadería. Sigamos llorando nuestra indolencia y esperando una ruinosa sequía u otro desbastador invierno.
