Nicolás Ramos Gómez
Son contadas las plazas públicas en Colombia que están nominadas por una Ley. Tal es el caso de la Plaza 20 de Julio de Santiago de Cali, que lo fue por la Ley 03 de 1923, ley que además ordenó que en ella se erigiera la estatua del gran caleño Dr. Ignacio de Herrera y Vergara, único caleño relator y firmante del Acta de la Independencia del 20 de Julio de 1810, acta muy similar en su texto a la que se había firmado en Santiago de Cali el 3 de Julio anterior, la cual da a Santiago de Cali el mérito de haber sido precursora de la Independencia.
Pero lo más triste en que son contados los caleños, pese a la Placa que lo indica en el frontis esquinero con la Carrera 5ª del Templo de San Nicolás de Bari, que dicha Plaza, por Ley de la República, tiene esa nominación y no de Plaza de San Nicolás, como la gran mayoría la conoce.
Herrera y Vergara fue uno de los ideólogos, que con don Antonio Nariño, fomentaron el espíritu independista de los criollos y el autor de las “Reflexiones de un americano imparcial al diputado del Nuevo Reino de Granada”. El, al igual que Nariño, fue enviado a las mazmorras de Cádiz, en donde también estuvo el Vicepresidente de las Ciudades Confederadas y “Verbo de la Independencia” el abogado y fraile José Joaquín Escobar.
Confiemos que con el nuevo empeño de volver a estudiar nuestra historia desde la escuela, muchos caleños no confundan a don Sebastián de Belalcázar con el Padre de la Patria don Simón Bolívar y Palacios.
