Carlos José Holguín M
Parece que inexorablemente cada semana hay una demostración más de que los problemas en Cali no solo no mejoran sino que empeoran. Ahora fueron los desmadres de los mal llamados “hinchas” futbolísticos del Cali y el América, algo que si bien no es nuevo, no se veía, al menos desde hace varios años, en los niveles de violencia y descaro que vimos el pasado miércoles.
Ese protocolo establecía anillos de seguridad entorno del estadio, sistemas de requisas al ingreso, turnos y horarios para el ingreso y salida de las diferentes barras
Como Secretario de Gobierno me correspondió estrenar y presidir la famosa Comisión Local de Seguridad, Comodidad y Convivencia en el Futbol, escenario de coordinación y previsión para garantizar la convivencia y seguridad en los estadios. Uno de los ejercicios más o menos exitosos de dicha comisión fue la elaboración de un protocolo que permitiese asegurar el normal desarrollo de estos certámenes. Ese protocolo establecía anillos de seguridad entorno del estadio, sistemas de requisas al ingreso, turnos y horarios para el ingreso y salida de las diferentes barras, entre otras. Parece ser que en esta ocasión o se desconoció la existencia de dicho protocolo, o no supieron cómo aplicarlo, o simplemente el descaro y la desfachatez de estos delincuentes ya no conoce limite.
El Alcalde Armitage más por desconocimiento que por ingenuidad, ha creído que los problemas de inseguridad se resolverán dándoles contratos en el municipio a los pandilleros de Cali, y más o menos por el mismo camino había iniciado un tal dialogo con las famosas barras bravas y firmado unos acuerdos, con lo cual creía solucionado el problema. Además de producir risa tanto despiste, del cual él mismo reconoce sentirse traicionado, queda ampliamente demostrado que el bandidaje, se impuso al certamen futbolístico con lo cual miles de ciudadanos indefensos, vecinos del sector, empresarios y hasta niños quedan peligrosamente expósitos cada que hay un partido en el Pascual Guerrero.
Pero el problema no es el futbol como erróneamente en sus acaloradas declaraciones el alcalde lo da a entender, cuando dice que va a prohibir el futbol. El problema es la fatal ubicación de nuestro estadio. Cuando se construyó el Pascual Guerrero hace ya casi 80 años, Cali era un pequeño villorrio y ni pensar que el futbol con los años se volvería un problema de orden público agravado por la ubicación neurálgica del mismo, pues esta cruzado por dos de las vías arterias más importantes de la ciudad la calle 5ta y la Roosevelt, con gran influencia sobre la autopista sur oriental y en medio de dos de los mayores centros médicos de la ciudad, el HUV e Imbanaco, más gran cantidad de barrios residenciales tradicionales.
llegar a un acuerdo con ambos clubes, para que cuando hayan estos partidos de gran complejidad, se jueguen exclusivamente en el estadio del Deportivo Cali
Como la construcción de un nuevo estadio municipal en las afueras de Cali resulta poco viable después de la multimillonaria cuestionada remodelación del 2.011, creo que la solución no es otra que llegar a un acuerdo con ambos clubes, para que cuando hayan estos partidos de gran complejidad, se jueguen exclusivamente en el estadio del Deportivo Cali, dándole las garantías necesarias al América en especial cuando juegue como local y reportando un beneficio económico para el Cali lo cual no le vendría mal.
Seguramente los entendidos en el tema conocedores de las complejidades y también nimiedades del fútbol dirán que esto es una blasfemia, pero o reconocemos y aceptamos todos que esto no puede seguir pasando en Cali, o allí si tendrá el alcalde que hacer algo que desde hace rato se dice pero nadie se atreve hacer. No prestar el estadio, cosa que si puede legalmente hacer.
