Mario Germán Fernández de Soto S.
tomó por sorpresa a la opinión pública, no porque carezca del talante y la capacidad para asumir esa responsabilidad, sino por su extracción sencilla
Una vez conocido el nombramiento de Griselda Janeth Restrepo en el Ministerio de Trabajo, sentí la satisfacción de su designación en nombre del departamento, me satisfizo el saber que volvemos a ser noticia por temas positivos que, incluso, mueven el sentimiento de la fibra y el orgullo regional, con Palmira a la cabeza, donde inició la política, con altura y decencia en nombre de su partido. La llegada a tan alto cargo de esta mujer, liberal y vallecaucana, tomó por sorpresa a la opinión pública, no porque carezca del talante y la capacidad para asumir esa responsabilidad, sino por su extracción sencilla, alejada un poco de círculos elitistas, pero -además- porque muchos ya daban por hecho que los ministerios solo estaban reservados para familias de abolengo.
También le causó sorpresa a algunos congresistas liberales y de nuestro departamento, porque no fueron consultados. Lo cierto es que las designaciones a las carteras ministeriales las hacen los Presidentes de la República, con diversas maneras de calificar este tipo de ascensos y en nuestra se reúnen todos los requisitos intelectuales, profesionales, liderazgo y partidistas para tan importante posición
Nunca le ha quedado bien a nuestros paisanos, cuando pelean en Bogotá por intereses políticos, menos a sectores económicos que consideran que los destinos nacionales es para uno de los suyos. Ahora en el caso de los precandidatos a la Presidencia del Valle, por el Centro Democrático, Carlos Holmes Trujillo y por el partido de la U, Roy Barreras, nadie hace un llamado “regionalista” en favor de uno de los nuestros.
Esto me da pie para preguntar: ¿Por qué hoy tiene mayor incidencia en la política nacional el liderazgo de los bogotanos, costeños y paisas? Y, ¿por qué los medios de comunicación nacionales suelen desconocer las realidades sociales y políticas que se construyen en el Valle del Cauca, hasta el punto de que basta con que surja una líder en este caso, como Griselda Janeth para que, de inmediato, se pretenda crear un manto de duda sobre su nombramiento? Pareciera que cuando se habla del Valle del Cauca en Bogotá, es para menospreciar a sus líderes.
Sólo somos noticia, si esta es fatalista. Y a eso súmele que los propios vallecaucanos despotricamos permanentemente de nuestros nuevos liderazgos o no los imponemos de abajo hacia arriba, si no que nos lo imponen como la gran mayoría de los casos. Por eso, creo que es hora de recuperar la grandeza de esta región.
Nuestro desafío es el fortalecimiento y la unidad de todos los estamentos vallecaucanos. La idea es que esa unidad ‘jalone’ y lidere los proyectos de región
No quiero aceptar que seamos ‘caníbales’ por naturaleza, como para devorarnos los unos a los otros. Por el contrario, pienso que tenemos capacidad de unirnos. Y el gran reto es trabajar de una manera mancomunada con todos los sectores sociales, sindicales, gremios y empresarios para sacar adelante los grandes proyectos de la región. Nuestro desafío es el fortalecimiento y la unidad de todos los estamentos vallecaucanos. La idea es que esa unidad ‘jalone’ y lidere los proyectos de región de la mano de los gobiernos local y departamental, los congresistas y las autoridades, porque el Valle, ¡vale!
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