
Por Benjamín Barney Caldas
Arquitecto de la Universidad de los Andes con maestría en historia de la Universidad del Valle. Ha sido docente en Univalle y la San Buenaventura y la Javeriana de Cali, y continua siéndolo en el Taller Internacional de Cartagena, de los Andes, y en la Escuela de arquitectura y diseño, Isthmus, en Panamá. Miembro de la Sociedad Colombiana de Arquitectos, la Sociedad de Mejoras Públicas de Cali y la Fundación Salmona. Escribe en Caliescribe.com desde 2011.
Es, por ejemplo, esa miopía de insistir en que con sólo buses bi-articulados se puede solucionar el transporte masivo de una ciudad de cerca de tres millones de habitantes, y en que sean de plataforma alta, ignorando que los de piso bajo se pueden usar sin costosas estaciones (aproximadamente mil millones de pesos cada una en promedio) y que por lo tanto se pueden replantear sin mayor costo sus rutas. Y mientras tanto del tren urbano metropolitano nada se hace de verdad, pese a haberse estudiado a fondo hace casi medio siglo, y se persiste en los puentes pese a que no hay un plan vial y a que son en ninguna parte la solución a la movilidad en una ciudad de este tamaño y tan improvisadamente extendida.
Improvisar es, igualmente, creer, con las mejores intenciones, que se deben generar mas empleos pero al tiempo no ver que el Municipio debería aumentar el numero de policías, creando una Policía Local y generando empleo. Sería una inversión social mejor que militarizar la ciudad, como ha dicho el comandante de la Policía frente a la “sensación” de inseguridad que existe en Cali (El País, 29/05/2016). En Europa hay desde 160 policías por cada 100.000 habitantes en Noruega, hasta 508 en España, pero aunque aparentemente Cali cuenta con mas de los 300 que recomienda la ONU, cabe preguntar, entonces, si no será que se necesitan muchos mas.
Improvisar es también no darse cuenta de que si se permite pagar para no tener que obedecer el “pico y placa”, cómo pretenden hacerlo en Bogotá y ya se ha mencionado en Cali, esto no servirá para nada pues los que se lo pueden costear son justamente los que tienen ahora un tercer carro para evadirlo mas los que no tienen suficiente para tenerlo. Pero sin duda incrementaría el comportamiento mafioso de comprar exoneraciones para no tener que obedecerlas, justificando que se haga lo que la ley prohíbe, siempre y cuando se pague por ello, lo que clara y oportunamente denunció Mauricio García Villegas en su columna de El Espectador del 11/06/2016.
Y es fruto de una improvisación no ver que aumentar la rumba de pronto y sin preparación a 24 horas (no el comercio, ni el estudio, ni el trabajo como dicen) aumentará el problema de garantizar la seguridad en los espacios públicos y controlar el ruido ajeno, los que no han podido solucionar ni siquiera de día. O no oír que el ruido no es apenas el de los establecimientos, fácil de evitar con aislamientos acústicos, si se quiere, mas no así el de las gentes, carros y motos en las calles. Que primero hay que educar a los ciudadanos sobre cómo usar los espacios públicos de la ciudad, tanto de día como de noche, o sea que toma mas tiempo que los cuatro años de una alcaldía.
Improvisar es lo de El Calvario pues a además de haber el Municipio comprado toda una manzana y parte de otra, aledañas al Palacio de Justicia, con el propósito de donarlas a la Fiscalía para la construcción de su sede en Cali, y haber pagado las indemnizaciones, gastos notariales, demoliciones, encerramientos, evacuación de escombros y la comisión a la EMRU, por cuenta de los contribuyentes, la Fiscalía no ha construido nada pero ahora el Municipio deberá entregar la segunda manzana para que se negocie con ella. Y mientras tanto lo del jarillón, una vieja y fatal improvisación, y hoy supuestamente la primera prioridad del actual Alcalde, sigue igual o peor pues cada día que pasa es mas vulnerable ¿qué esperan?
