
*Redacción
Esa es la pregunta más escuchada por estos días en el mundo político ahora que las Farc están ad portas de desaparecer como guerrilla y entrar en la arena política.
Es claro que el ascenso de Álvaro Uribe a la Presidencia de la República se dio porque fue, en la campaña de 2002, el único candidato presidencial que supo interpretar el rechazo mayoritario de los colombianos por las Farc, que acababan entonces de cometer todo tipo de abusos desde la zona de distensión del Caguán.
A lo largo de sus ocho años de gobierno (2002-2010), el discurso de Uribe giró siempre en torno a las Farc, y cada vez que la guerrilla perpetraba un nuevo atentado terrorista o cada vez que las Fuerzas Militares le asestaban un golpe al grupo armado ilegal, la popularidad del entonces presidente subía como espuma.
Después del 2010
Al terminar el gobierno de Álvaro Uribe, su popularidad siguió arriba gracias a las Farc; el proceso de paz se convirtió en el caballito de batalla del exmandatario y esto, sumado a la elevada impopularidad del presidente Juan Manuel Santos le dieron vida al discurso de Uribe, al punto que en las elecciones legislativas de 2014 su partido Centro Democrático logró 39 curules en el Congreso de la República, siendo superado solo por el Partido de la U, y en las presidenciales estuvo a punto de frustrar la reelección de Santos con un candidato tan poco carismático como Óscar Iván Zuluaga, que ganó en la primera vuelta.
El próximo round electoral que deberá enfrentar Uribe es el plebiscito y allí surge un dilema: debe hacer campaña por el NO o debe hacer campaña por la abstención. Si hace campaña por el NO, se enfrentará solo contra todos los partidos de la unidad nacional, los independientes y los de izquierda, que van todos por el SI. Las encuestas indican que los promotores del proceso de paz terminarían por imponerse, de allí que algunos sugieran que el ex presidente no debe dejarse contar y mejor promover la abstención, porque así podría atribuirse como respaldo la gran masa que no votará ese día, que con certeza será superior al 70% del censo electoral. Si en unas elecciones ordinarias la abstención supera el 50%, en un plebiscito sobre un tema tan impopular y convocado por un gobierno impopular, muy seguramente será mucho mayor.
Pero ese sería el último proceso electoral con las Farc como guerrilla, después vendrían las elecciones legislativas de 2018, que son la gran incógnita, porque con Juan Manuel Santos de salida y las Farc desmovilizadas, los dos objetivos del discurso uribista estarían prácticamente desparecidos. ¿Qué hará Uribe para mantener vigente su discurso?