Por Juana Cataño
Hablar del deporte y a reglón seguido mencionar el ‘softbol’ universitario en el Valle del Cauca suena a utopía. En una región como el Valle del Cauca donde según el gerente del ente que rige el deporte (Indervalle) “se levanta una piedra y sale un deportista”, resulta extraño que un deporte provisto de tanto atractivo no tenga adeptos como otros deportes tradicionales en nuestra región.
Pero para darle una mirada al alicaído softbol y su praxis a nivel de universitario, debemos hacer una reflexión: ¿cómo está el softbol en la actualidad en el Valle del cauca? Partiendo de los actuales problemas de la liga (los cuales entendemos están ya en vía de solucionarse algunos de ellos) heredados de las adversas y perversas administraciones anteriores, donde se tenia una visión bastante precaria de la administración deportiva. Se puede afirmar que el camino está por hacerse.

En la actualidad, el softbol es la excusa de unos pocos, para reunirse en el campo oficial de la liga el fin de semana a beber cerveza y tertuliar de asuntos sin importancia, pero de ahí no pasa más. Y no pasa sencillamente porque a las personas que deben preocuparse por el desarrollo de este deporte no lo hacen, no les interesa, se conforman con poco, con muy poco para este deporte. De ahí que los practicantes en todos los niveles sean conocidos como los “bebedores de softbol” estigmatizando así a todos los practicantes.
Con base en lo anterior, podemos observar que llevar el softbol a nivel universitario no es una tarea sencilla, es como pretender pasar de montar un famélico ‘burrito’ a un pura sangre de exposición.
En los pasados Juegos Nacionales Universitarios en la ciudad de Medellín se llevo a cabo el torneo de softbol que fue engalanado por universidades de todo el país (claro a excepción del suroccidente) y se jugó pelota buena, de la que gusta a los conocedores del juego y hubo buen nivel tecnico y sobre todo dejo la sensación de que de allí, saldrán nuevos valores para el recambio a nivel regional y nacional dada la juventud de sus practicantes. En el Valle y por el momento debemos ver con claridad el camino a seguir en este tema, es menester rehacer las cosas desde el inicio, aprovechar el impulso y las ganas de la nueva liga para trabajar por este deporte desde su base, es decir desde su escuela de formación, (que no existe) pasando por los representativos a campeonatos nacionales y claro también los recreativos.
Con el apoyo de la Universidad de San Buenaventura se ha venido realizando en los dos últimos años, un ensayo de torneo departamental Universitario de softbol donde han participado ya la Universidad del Valle, el colegio Bolívar con dos equipos, estudiantes y profesores, la Escuela Nacional del Deporte y la Universidad de San Buenaventura. De ésta manera se pretende contar con la participación de más instituciones de educación superior y llevar el softbol verdaderamente al nivel universitario, sin embargo, el trabajo a este nivel está aún por hacerse, faltan muchísimas cosas por desarrollar desde la misma planificación hasta la ejecución de varios proyectos para mejorar lo existente. Para eso está la nueva liga, allí se cuenta con el recurso humano que tiene la capacidad de darse cuenta del estado en que está el softbol del Valle, como modificarlo y los resultados que se pretenden alcanzar en el mediano y largo plazo. No se puede seguir siendo inmediatista… Las políticas del “como sea” , “de cualquier manera” o “ como salga” no deben hacer parte de un proyecto deportivo Vallecaucano, se deben erradicar para trabajar con seriedad en busca de frutos benéficos para este deporte y seguir el rumbo marcado por otros deportes cuyas ligas en la región son ejemplo de eficiencia administrativa y deportiva con excelentes resultados a la vista.
