Vida Nueva
Por Héctor De los Ríos L.
Este domingo empezamos un nuevo año litúrgico en la Iglesia católica. Cuando todos están hablando de las últimas semanas del año, nosotros hablamos del comienzo. Cuando en el ambiente social se respira el afán comercial de las fiestas navideñas, nosotros los creyentes nos centramos en la Gran Noticia: nuestro Dios nace de una mujer y habita entre nosotros.
El tiempo de Adviento que empezamos este domingo, es el tiempo de la espera: nos preparamos para el retorno del Señor. El Evangelio de San Marcos, es como un despertador: “Atención, estén despiertos, porque no conocen ni el día ni la hora…vigilen”. “Salgamos al encuentro de Cristo, que viene, acompañados por las buenas obras”.
San Marcos en la lectura de este domingo: 3,33-37 nos da el mensaje del señor que se va, deja a los suyos la faena y encarga el portero que vigile.
Vigilancia, oración y sobriedad son las actitudes que nos propone el Adviento. El Señor nos ha encargado de cuidar su casa y nos ha dejado una tarea. Jesús debe ser esperado con las puertas abiertas, con las manos trabajadoras, con ojos liberados de pesadumbre y de miedo y con el corazón lleno de amor.
