Skip to content
Archivo Caliescribe
Archivo Caliescribe
  • Confidenciales
  • Cali: Ciudad y ciudadanos
  • Reporte urbano
  • Política
  • Economía
  • Deporte
  • Columnistas
  • Archivo
  • Ver contenidos recientes
Archivo Caliescribe

Laurita Vanegas busca amigos en el río Meléndez

Redaccion., 2 June, 2012

Caliescribe presenta estas narraciones de ficción como parte de su compromiso con la divulgación de la palabra escrita en todas las formas que ésta pueda tomar.
 
Por Alex Sterling
 
Laurita vive en el barrio El Ingenio, frente al parque longitudinal que corre junto al río Meléndez. Está encerrada en su pieza, con mucha gente a quien llamar pero sin nadie que la llame. No es viernes. No es lunes. No hay planes alentadores. No hay de otra, sale al parque a fumarse un bareto. Cierra la puerta a la velocidad de la babosa y mientras se acerca a la calle se encuentra con el vigilante de la cuadra, que va en su bicicleta. Se detiene cuando la ve.
–          Buenas noches.
–          Buenas noches.
–          ¿Se va a dar una vueltica por el parque?
–          Sí, me voy a fumar un cigarrillo ahí al lado del río.
–           Un cigarrillo…
–          Sí, un cigarrillo.
Laurita Pasa al otro lado y comienza a caminar por la orilla del río. Quiere desprenderse de la mirada del vigilante pero él empieza a seguirla, clavándole la mirada desde el otro lado de la calle. Suben dos cuadras caminando por el borde del río, él tipo sigue como una ladilla, saludándola con la mano. Debe hacer algo. Encuentra una piedra frente a uno arbustos y le grita:
–          Me voy a sentar aquí un rato.
–          Bueno… yo me quedo aquí echando ojo.
Laurita se pasa de esa piedra a otra y logra sentarse tras una que está tapada por los  arbustos. Algo de privacidad. Se acurruca detrás del árbol y prende lo suyo.  El río en Dolby, ella en estéreo. Escucha también que alguien puja y cree que es un bit ochentero. Una década que podría ser interpretado por una mente constipada. Decide acercarse a la fuente del sonido y sorprende a un reciclador cagando. El tipo se queda mirándola, paralizado. Laurita lo mira fijamente y se le acerca. El man aún está dando lo mejor de su caca al mundo, ella se agacha a su altura y le ofrece un plon.
–          No gracias, no fumo bareta.
–          ¿Ya acabó?
–          Apenas iba a empezar.
–          ¿Y por qué no sigue?
–          No puedo si me están mirando
–          ¿Caga en la mitad de la calle y no quiere que lo vea nadie?
–          No estaba en la mitad de la calle.
–          ¿Cómo se llama usted?
–          Mario.
El tipo baja la mirada. Ella no. Laurita no puede soportar la idea de no tener dónde cagar. Le hace una propuesta directa al tipo:
–          Mario, ¿quiere cagar en mi casa?
–           No tengo donde dejar la carreta.
–          La parquea ahí frente.
–          ¿Usted dónde vive?
–          Ahí, mire.
Laurita señala su casa, justo frente al parque. El tipo asiente con la cabeza.
–          ¿Se puede alejar un momento para limpiarme?
–          ¿No que no cagó?
–          Pero igual… para subirme los pantalones.
–          Hágale.
Laura se retira y bota la colilla al río y de inmediato es poseída por la culpa.
–          Mario, necesito que me haga un favor. ¿Puede bajar al río y buscar la colilla que tiré?
–          No, no creo.
–          ¿Lo invito a mi casa a cagar y no es capaz de hacer eso tan bobo que le pido?
–          Yo no le pedí nada.
–          Mire…
–          Coma mierda, yo me abro.
–          Mire…
Laurita no alcanza a terminar, los 120 kilos del vigilante atrapan de repente a Mario por la espalda. Lo ahorca.
–          ¿Le estaba haciendo algo?
–          No… sí… no sé… lo que sea…
–          Váyase para su  casa, yo me encargo de éste…
–          Pero…
–          Hágame caso, yo le dije que era peligroso
–          Usted no me dijo…
–          Váyase o le digo a sus papás a qué sale usted por la noche.
No bien escuchado esto, Laurita da la espalda y camina derechito hasta su casa. Se siente mejor, aunque hubiera preferido llegar acompañada. La pieza es muy cuadrada poro al menos tiene una historia que contarle a su novio imaginario.
Uncategorized

Post navigation

Previous post
Next post

Esta viendo los contenidos del archivo histórico de Caliescribe entre abril 2011 y noviembre de 2023.

Ver contenidos recientes
  • November 2023 (108)
  • October 2023 (171)
  • September 2023 (162)
  • August 2023 (142)
  • July 2023 (163)
  • June 2023 (113)
  • May 2023 (116)
  • April 2023 (141)
  • March 2023 (110)
  • February 2023 (106)
  • January 2023 (94)
  • December 2022 (99)
  • November 2022 (143)
  • October 2022 (138)
  • September 2022 (97)
  • August 2022 (130)
  • July 2022 (124)
  • June 2022 (118)
  • May 2022 (109)
  • April 2022 (120)
  • March 2022 (106)
  • February 2022 (101)
  • January 2022 (104)
  • December 2021 (84)
  • November 2021 (152)
  • October 2021 (246)
  • September 2021 (209)
  • August 2021 (168)
  • July 2021 (203)
  • June 2021 (175)
  • May 2021 (177)
  • April 2021 (132)
  • March 2021 (147)
  • February 2021 (134)
  • January 2021 (87)
  • December 2020 (90)
  • November 2020 (138)
  • October 2020 (151)
  • September 2020 (135)
  • August 2020 (183)
  • July 2020 (179)
  • June 2020 (185)
  • May 2020 (177)
  • April 2020 (171)
  • March 2020 (181)
  • February 2020 (196)
  • January 2020 (127)
  • December 2019 (158)
  • November 2019 (173)
  • October 2019 (179)
  • September 2019 (167)
  • August 2019 (198)
  • July 2019 (168)
  • June 2019 (192)
  • May 2019 (167)
  • April 2019 (161)
  • March 2019 (203)
  • February 2019 (168)
  • January 2019 (162)
  • December 2018 (180)
  • November 2018 (188)
  • October 2018 (185)
  • September 2018 (221)
  • August 2018 (175)
  • July 2018 (206)
  • June 2018 (230)
  • May 2018 (237)
  • April 2018 (198)
  • March 2018 (218)
  • February 2018 (175)
  • January 2018 (169)
  • December 2017 (202)
  • November 2017 (189)
  • October 2017 (198)
  • September 2017 (224)
  • August 2017 (194)
  • July 2017 (206)
  • June 2017 (197)
  • May 2017 (196)
  • April 2017 (215)
  • March 2017 (185)
  • February 2017 (130)
  • January 2017 (108)
  • December 2016 (162)
  • November 2016 (126)
  • October 2016 (170)
  • September 2016 (149)
  • August 2016 (145)
  • July 2016 (152)
  • June 2016 (140)
  • May 2016 (114)
  • April 2016 (166)
  • March 2016 (137)
  • February 2016 (149)
  • January 2016 (168)
  • December 2015 (142)
  • November 2015 (149)
  • October 2015 (208)
  • September 2015 (168)
  • August 2015 (188)
  • July 2015 (161)
  • June 2015 (149)
  • May 2015 (161)
  • April 2015 (143)
  • March 2015 (142)
  • February 2015 (148)
  • January 2015 (161)
  • December 2014 (155)
  • November 2014 (174)
  • October 2014 (149)
  • September 2014 (149)
  • August 2014 (164)
  • July 2014 (150)
  • June 2014 (141)
  • May 2014 (170)
  • April 2014 (145)
  • March 2014 (171)
  • February 2014 (128)
  • January 2014 (120)
  • December 2013 (116)
  • November 2013 (179)
  • October 2013 (143)
  • September 2013 (146)
  • August 2013 (157)
  • July 2013 (150)
  • June 2013 (163)
  • May 2013 (155)
  • April 2013 (128)
  • March 2013 (141)
  • February 2013 (127)
  • January 2013 (112)
  • December 2012 (149)
  • November 2012 (120)
  • October 2012 (130)
  • September 2012 (189)
  • August 2012 (132)
  • July 2012 (122)
  • June 2012 (145)
  • May 2012 (134)
  • April 2012 (126)
  • March 2012 (146)
  • February 2012 (120)
  • January 2012 (137)
  • December 2011 (151)
  • November 2011 (131)
  • October 2011 (142)
  • September 2011 (124)
  • August 2011 (133)
  • July 2011 (151)
  • June 2011 (122)
  • May 2011 (141)
  • April 2011 (77)
©2026 Archivo Caliescribe | WordPress Theme by SuperbThemes