Por Ana Lucia Arango Marín
Economista
En la economía de nuestro país, está el sector público, privado y los consumidores. Colombia al ser un país que no está desarrollado, no tiene la misma capacidad de producción que uno que sí lo está, que es la clave para el crecimiento económico.
La competitividad y la productividad son dos términos que van ligados. Actualmente con la apertura, los TLC nos damos cuenta que no somos un país competitivo.
La competitividad de una empresa dependerá de la gestión propia y la administración de sus servicios al exterior. En una empresa existen dos tipos de competitividad: la interna y externa. Internamente, los trabajadores deben estar cualificados y preparados para su posición a fin de hacer su trabajo lo mejor posible, pero también es importante la innovación destinada a una competitividad exterior, a un mercado saturado y que cada vez es más completo en su cualificación y también en su servicio.
Una empresa, para ser competitiva, siempre debe estar renovando, ajustarse a lo que el mercado necesita en ese momento y mantenerse informada de los cambios del mercado.
Los países como Brasil, Perú y México tienen un mercado competitivo, mientras los productores Colombianos se han estancado, solo se limitan a realizar protestas por la entrada de otros productos al País. En el Índice Global de Competitividad construido para el Foro Económico Mundial, el país retrocedió al puesto número 69 en 2012, luego de ocupar el 68 el año 2011 en un grupo de 143 países.
La productividad de las empresas y del estado debe ser cada vez mejor, buscar la innovación y no caer en el asistencialismo como estamos acostumbrados en nuestro país. Además los empresarios no deben estar pensando siempre en medidas proteccionistas.
Para competir con la gran cantidad de productos que han entrado a nuestro país con precios muy favorables, debemos acabar con los intermediarios, porque se quedan con la gran tajada de la utilidad de un fabricante o productor agrícola, perjudicando de esta forma la economía de nuestro País.
Actualmente vemos en los almacenes de cadena, la gran cantidad de alimentos de otros países, que llevan precios irrisorios, comparados con la producción Colombiana, precios que al comprador llama la atención y peca, al no apoyar con el producto nuestro, el producto Colombiano.
El campesino no debe utilizar intermediarios, debe ir directamente al mercado y vender la producción, sin incurrir en mayores costos que hacen muchas veces que el producto se pierda.
Los intermediarios para cumplir con sus funciones tiene para él un costo que debe recuperar y está representado en la inversión en la infraestructura (vehículos para transporte de los productos, bodegas para almacenamiento, equipos, etc.) en la publicidad, en los servicios que le presta al consumidor final, etc., además el intermediario, como cualquiera que invierte dinero en una actividad empresarial, debe tener utilidades.
La ausencia de reformas en la competitividad nos estanca, ya que nos enfrentamos a una gran limitante respecto de los competidores en el mundo.Para el crecimiento económico y la innovación falta inversión privada.