
Por Benjamín Barney Caldas
Arquitecto de la Universidad de los Andes con maestría en historia de la Universidad del Valle, y Profesor Titular (Jubilado) de la misma. Docente en la San Buenaventura y la Javeriana de Cali, el Taller Internacional de Cartagena y la Escuela de arquitectura y diseño, Isthmus, en Panamá, e Isthmus Norte, en Chihuahua. Miembro de la Sociedad Colombiana de Arquitectos, la Sociedad de Mejoras Públicas de Cali y la Fundación Salmona.
Tener mas carros pequeños es mejor; tener mas carros a gas también es mejor, tener mas carros eléctricos, aun mejor, y tener muchos mas carros pequeños y eléctricos seria muchísimo mejor. Y no apenas para las ciudades pues serian mas silenciosos, producen menos CO2 que un vehículo convencional y lo hacen indirectamente, ocuparían menos espacio en las calles, y ahorran petróleo, un recurso fósil limitado necesario para otros usos. Pero tambien serían muchísimo mejor para sus usuarios, que tendrían un trasporte privado mas económico y eficaz.
Uno de los primeros automóviles que se desarrollaron a principios del siglo XIX fue un vehículo eléctrico, y después en los Países Bajos se diseñó y construyó uno a escala reducida pues la mejora de la pila eléctrica allanó su camino. Francia y Gran Bretaña fueron las primeras que apoyaron el desarrollo generalizado de vehículos eléctricos, y los producidos en Estados Unidos a principios del siglo XX tuvieron relativo éxito comercial (http://es.wikipedia.org/wiki/Vehículo_eléctrico).
Pero las mejoras fueron mas rápidas en los vehículos de combustión interna que en los eléctricos. La introducción del arranque eléctrico en 1913 que simplificó el iniciar el motor de combustión interna, que era difícil y hasta peligroso, y el montaje en cadena de forma masiva y relativamente barata implantado por Ford desde 1908, significaron el abandono del vehículo eléctrico, y a finales de 1930 la industria dedicada a ellos quedó relegada a ciertos usos, como los montacargas, introducidos en 1923.
Y por supuesto los actuales carros eléctricos tienen por ahora menor autonomía que uno convencional, pero las pilas cada vez duran mas. Y su costo inicial es alto, pero podría solucionarse si los fabricantes lo decidieran pues ya se ha comprobado con los vehículos híbridos que estos tienden a bajar de precio y ganar mercado rápidamente. Perturbarían mucho menos las ciudades, y en Colombia contaminarían muchísimo menos la atmósfera pues aquí la mayor parte de la energía eléctrica es hidráulica, al contrario de muchos otros paises en los que se produce mediante materias primas como el carbón, grandes generadoras de CO2.
En Bogotá se experimenta ya con taxis eléctricos para evaluar el desempeño de esos vehículos en la ciudad y ver si es posible masificarlos (una acertada idea, como la de las basuras, que ojala si sea bien manejada) y también comenzaron a funcionar dos "electrolineras". Con Medellín y Cali son las primeras ciudades en Latinoamérica en tener carros 100% eléctricos, los que adquirieron empresas que proveen servicios de energía como Codensa, Empresas Públicas de Medellín y la Empresa de Energía del Pacífico, Epsa (Vanguardia.com, Bucaramanga 24/01/2014).
Ojala entendamos en Cali que los carros pequeños y eléctricos significan mejor calidad de vida; y desde luego es increíble que los buses del MIO no sean eléctricos. Y como en esta frívola ciudad el (gran) tamaño del automóvil es aún un símbolo de estatus social, junto con el ruido que genera, la manera de generalizar los carros eléctricos es lograr que su (menor) tamaño, junto con su silencio, sea un nuevo símbolo. Y, claro y sobre todo, hay que generalizar las motos y bicicletas eléctricas, amen de andenes… para tener menos carros pequeños eléctricos y mas ciudad.